Los amigos del futbol

¿Se necesita hacer amigos para triunfar en la cancha? Los mejores equipos de futbol gozan de valores muy similares a los de la amistad.

¿Se necesita hacer amigos para triunfar en la cancha?

Los mejores equipos de futbol gozan de valores muy similares a los de la amistad. Yo no entiendo la búsqueda de un objetivo en la cancha sin características como la empatía, el respeto, el compromiso, la solidaridad o la misma fidelidad.

En México, estamos acostumbrados a llamar hermano al mejor amigo, y ejemplos relacionados con el futbol los tenemos desde hace más de medio siglo: El poderoso Necaxa de la década de los años treinta y que después revivió las hazañas en los años cincuenta, conocido como el de “los 11 hermanos”.

En equipos de nuestra Liga, hemos visto amistades sinceras que también se han traducido en logros deportivos: Hermosillo y De los Cobos con el América. Campos y Claudio Suárez con los Pumas. Peláez y García Aspe en el Necaxa. Palencia y el “Conejo” Pérez en Cruz Azul. Incluso directores técnicos que debiendo no mostrar favoritismos también experimentan estos lazos humanos con sus jugadores. 

Esta reflexión me llegó durante el fin de semana cuando a los seleccionados mexicanos los noté verdaderamente apesadumbrados con la situación de los 5 jugadores separados por el famoso clembuterol, y la respuesta que dieron en la cancha el domingo en el Soldier Field me emocionó porque creo -desde un particular punto de vista- que ahí demostraron que esa tan trillada unión si existe, al enseñarnos su mejor cara frente a Costa Rica.

Lo que nos decían Guardado, Giovani, Barrera, Moreno y Castro antes del juego, o lo que buscaba comunicar el “Chepo” de la Torre al no hablar del tema del dopaje advirtiendo que mejor hablarían de la cancha, se los creí por completo al término del partido en Chicago. Y ojo que no estoy diciendo que este equipo sea la octava maravilla, porque el trabajo apenas comienza, pero la reacción de madurez y solidaridad que demostraron cerrando filas fortalece por sí mismo a este grupo.

Por otro lado, esa misma noche saludé a Manuel Sol, quien radica en Guadalajara y quien ha incursionado ya en labores frente al micrófono, después de fortalecer de manera más que exitosa la empresa deportiva que inició con Luis Roberto Alves “Zague”, con quien lo une la amistad forjada durante 15 años y que inició compartiendo cancha en el Atlante. Ellos fueron amigos en el campo y continúan metiendo goles en la vida cotidiana.

Por supuesto que no todos terminan siendo amigos al vestir una misma camiseta, pero lo que yo creo es que resulta muy probable que el éxito no llegue cuando sucede lo contrario. Porque la pureza humana del futbol solo entiende de competencias pero nunca de enemistades.

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