oguzman

El precio de un título

Martes 22 de Noviembre del 2011



Cinco años de fama, privilegios y canonjías. 250 millones de dólares embolsados y un lucimiento casi nulo sobre el terreno de juego anteceden a la obtención del Campeonato que el Galaxy celebró este pasado Domingo para cerrar el contrato estrambótico con el futbolista inglés David Beckham en la MLS.

Un jugador que atrajo los reflectores desde su llegada y cumplió cómodamente con su tarea de promover en el ámbito de la mercadotécnica un producto menor entre la sociedad deportiva más consumista del planeta.

Beckham no jugó ni como en el Manchester United ni como en el Real Madrid, y tampoco emocionó (más allá de sus primeros meses) a los millones de aficionados futboleros en la Unión Americana (con herencia de países europeos o latinoamericanos principalmente).  Tampoco mostró un comportamiento ejemplar como suele requerir la cultura estadounidense, sin embargo su nombre fue imán de marcas y patrocinios que alimentaron una liga ávida de comercialización.

Desde su llegada a Los Ángeles, Beckham, no se sintió muy a gusto con el técnico en turno -Frank Yallop- y éste salió de la Institución. Después tampoco mostró mucha química con el sucesor y gran estrella internacional -Ruud Gullit- y también fue removido de su cargo. No aguantó al Presidente que lo contrató (o que por lo menos al que le tocó estar en el cargo, ya que su contratación fue arreglada de niveles superiores) -Alexi Lalas- y decidieron deshacerse también de él. Tuvo enfrentamientos verbales con la otra estrella del equipo (y máxima figura del futbol en este país) Landon Donovan, quien cuestionó su poca efectividad y compromiso (aunque Donovan permaneció para cargar con la responsabilidad futbolística sobre el terreno de juego).

Desde hace más de dos años, el “Spice Boy”, decidió entregar sus contados esfuerzos deportivos al Viejo Continente y reforzó al Milán mientras la Liga estadounidense le abría la puerta por sus largas vacaciones (aunque siempre terminaba por reportarse tarde con el equipo angelino).

Agredió a contrarios y reclamó a aficionados en actos que de haberlos realizado cualquier otro jugador extranjero hubieran significado críticas y ataques directos en los medios de comunicación anglosajones además de sanciones ejemplares por parte de la MLS: Histérico por su expulsión en el 2009 ahorcó al defensor de Dallas, Daniel Hernández. En junio del 2009 encaró a un aficionado que le reclamaba su falta de compromiso con el equipo galáctico. Y apenas hace un par de meses increpó furioso al técnico del Real Salt Lake, Jason Kreis, al término de un  partido (hoy a Fausto Pinto lo suspenden en México 2 partidos por entrarle a los insultos con Tomás Boy, por ejemplo).

En estos momentos del final de su contrato, el Comisionado de la Liga, Don Garber, aplaude su aportación y expresa el deseo de poderlo renovar por más años. Él (Garber) reconoce que subestimó el reto del inglés (Beckham) y su estilo laborioso que demostró al jugar con dolores, cansancio o alguna lesión (cosa que en realidad sucede en cualquier liga de buen nivel pero que tanto sorprende a los sindicalizados futbolistas estadounidenses).

Yo no sé si alguien se enteró de las veces en que Cuauhtémoc Blanco jugó con golpes, dolores y cansancio, y sin embargo fue la clave para elevar significativamente el nivel futbolístico del Chicago Fire conduciéndolo a disputar 3 Finales y aumentando considerablemente las entradas de los escenarios en donde el equipo rojo se paró durantes los dos años y medio de su estancia en la MLS. Yo no sé si alguien se enteró que Guillermo Barros Schelotto fue la bujía, motor y diamante que logró hacer jugar por nota al Columbus Crew consiguiendo el título en su primera Temporada completa con el club emelesero (2008), demostrando siempre un estilo amable, entregado y comprometido sin anteponer los muchos y trascendentales títulos conseguidos antes con el histórico Boca Juniors a nivel continental e intercontinentalmente. Yo no se si alguien se enteró que Juan Pablo Ángel anotó su primer gol jugando apenas su segundo partido con el Red Bull y al cabo de 3 años y medio el colombiano se instaló como el máximo goleador de esta franquicia con 58 anotaciones, demostrando siempre entrega y profesionalismo ejemplares con el equipo de New York.

David Beckham es, a todas luces, un mediocampista de élite, con privilegiado toque de balón, dueño de una inteligencia y apertura de campo envidiables pero que en la MLS lo entregó, premeditadamente, a cuenta gotas.

Yo creo entonces que si lo que necesitan son las marcas que lo siguen, estará bien justificada una renovación millonaria de su contrato, pero por favor, seamos claros, a nadie ha impactado deportivamente ni ha servido como ejemplo para hacer crecer este deporte que se pueda acercar siquiera a las ligas importantes de los Estados Unidos (NFL, NBA o MLB), ni siquiera para pelearle cabalmente frente a otros espectáculos que hoy ya superan en audiencia a la MLS (como la NHL o las Artes Marciales Mixtas, por citar solo dos ejemplos). Honestamente, el “Fenómeno Beckham” no ha logrado nada de eso, si acaso se puede destacar como un alto precio a la obtención de un título de Liga en los últimos 5 años.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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