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¿Los premios se piden o se merecen?Martes 8 de Noviembre del 2011
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Entramos en la recta final del año y como siempre vienen los reconocimientos a lo mejor de los últimos 12 meses en el deporte.
Para variar, en nuestro país somos medio baratos para este tipo de ejercicios. Las entregas de premios en México son casi siempre atemporales, incompletas y comodinas.
Hablando específicamente de futbol, una vez más llegarán los nuevos “Balones de Oro” a lo mejor del Apertura (cuando finalice) y seguramente serán acaparados por los campeones. Salvo el título para el goleador que ya se conoce, Iván Alonso, los demás dependerán de lo que suceda de la Liguilla venidera.
La verdad es que casi siempre nos vamos a la fácil, a la cómoda (en el mejor de los casos).
Aplaudo por ejemplo, la iniciativa que hoy toma forma con el Salón de la Fama en Pachuca. Espero que se aboque a destacar las leyendas que nos han dado alegría (particularmente la que más celebro, es la de Don Nacho Trelles).
Pero hoy, a menos de dos semanas de entregarse el Premio Nacional del Deporte, resulta inaudito que el futbolista más importante de nuestro país no aparezca entre los galardonados. Javier Hernández ha sido el deportista que más brillo y prestigio le ha dado a México a nivel internacional en el último año y es ignorado para esta ceremonia.
Si lo inscribieron o no, si se les “durmió el gallo”, no me parece un argumento que deje tranquila la conciencia de la opinión pública.
¿Los premios son para reconocer a los mejores o nada más a los que le entran al concurso?
Yo entiendo que existan procedimientos para definir criterios pero nunca estaré de acuerdo con tener que inscribirte para saber si podrás ser reconocido o no (y miren que se estila en muchos otros países).
Mi queja no es contra las reglas, sino en defender la esencia de lo que debiera ser un aplauso espontáneo, un reconocimiento desinteresado.
Y no sólo se queda el ¨Chicharito¨ sin la oportunidad que su propia gente lo premie, ese país que tanto defiende (porque en Inglaterra cada mes lo reconocen sin importar si él levanta o no la mano para ser observado). Es que también hay otro personaje que hoy destaca en una difícil disciplina deportiva y México parece no estar enterado.
Roberto Garza es mexicano por nacimiento (apegado a nuestra Constitución) y por corazón (ya que se siente propia nuestra cultura y educación), aunque nació en territorio estadounidense. Hijo de tamaulipecos, brilla desde hace 6 años como titular indiscutible en la NFL.
Sin los reflectores de Tony Romo o Mark Sánchez, este grandulón liniero ofensivo es constantemente aplaudido por la prensa especializada en la Unión Americana y tras ligar 86 juegos de los últimos 88 (desde el 2005) como titular, es ahora líder y Capitán de la ofensiva de los Bears.
Yo no creo que la gente que lo dirige ni él, tengan la menor idea (o intención) de irse a inscribir a la CONADE para ver si le dan un premio, pero al igual que el “Chicharito” merecería de sobra ser reconocido por su gente (su sangre y su cultura).
Conociendo la capacidad, sencillez y humildad de los dos en cuestión (Javier Hernández y Roberto Garza) apuesto a que nunca pedirían que los demás los aplaudan (ni creo que les quite el sueño) pero me molesta un poco darme cuenta que a veces es cierto ese dicho popular que reza: “Cuando pongas un huevo, cacaréalo”. Eso ya es cuestión de estilos.