A qué le tiras cuando sueñas

Nadie puede servir a dos amos, aunque en ocasiones las circunstancias te presentan panoramas y resultados inesperados.

Nadie puede servir a dos amos, aunque en ocasiones las circunstancias te presentan panoramas y resultados inesperados. Casi todo depende de los objetivos impuestos y la raíz de lo plantado. En el futbol, o eres cantera (con todo lo que significa) o buscas a como de lugar los campeonatos. Hoy la crisis del equipo más mexicano va a la par con la alerta del club que más juego le ha dado históricamente al talento joven en nuestro país, a los novatos. Hoy, aunque la mística de ambos es diferente, cojean del mismo pie (en resultados, porque en trabajo yo diría que coinciden en la misma fortaleza). Chivas y Pumas están hasta el fondo de este torneo pero con la materia prima para salir a flote. Insisto, son dos objetivos esencialmente diferentes. El Guadalajara representa la grandeza del balompié nacional, la garra, la conexión popular y lógicamente la obtención de títulos. Mientras que los de la UNAM han estado acostumbrados a trabajar igual de fuerte pero bajo otro patrón, diferente presión: producen jugadores, los debutan, los consolidan, festejan periódicamente y después renuevan su material humano para continuar esta virtuosa filosofía que tanto beneficio ha arrojado a nuestro balompié en las últimas 4 décadas. A nadie le gusta ver a Chivas y a Pumas en el fondo pero eso también creo que es uno de los perjuicios de los torneitos cortos (hace 18 meses el Guadalajara disputaba el título más importante del Continente frente al Inter en la Libertadores siendo apenas el segundo equipo mexicano en lograrlo, y hace tan solo 9 meses los Pumas se alzaban con el Campeonato local). La opinión pública de nuestro futbol siempre tachará semana a semana al culpable. De qué, eso es lo de menos, pero necesitamos encontrar un culpable. En estas 6 primeras semanas del año ya pasamos por “despelucar” al actual técnico Campeón (siendo que apenas tiene 2 meses de conseguir el título), de ahí nos fuimos a enjuiciar al “tramposo” delantero que no le aviso al árbitro que la pelota le pegó en la mano al momento del gol, después al entrenador nacional que no le hace caso a Nery y a Vela (que por fin anotan después de años de inconstancia) y ahora el paredón toca a los jóvenes que no dan el ancho, a los veteranos que no pesan y a la necesidad de provocar cambios, cambios y más cambios (en el ya de por sí camaleónico futbol mexicano). Yo quisiera ver a estos dos equipos, que indudablemente atraviesan por una crisis, a ver por dónde se les puede modificar algo: Los Pumas, tienen al mismo técnico que hace 9 meses los hizo Campeones y cuentan con jóvenes que reciben la oportunidad de jugar, brillar y también cometer errores (al fin y al cabo ese es el laboratorio que tanto aplaudimos a los del Pedregal). Yo sinceramente no creo que Luis Fernando Fuentes o Carlos Orrantia sean menos que Leandro Augusto o Jehú Chiapas que se fueron. Yo he visto a Eduardo Herrera hacer goles y me que tiene condiciones para relevar en su momento a Juan Carlos Cacho o al ya emigrado Dante López (quien por quedarse 6 torneos consecutivos hizo goles al mismo tiempo que tapó la salida a más novatos atacantes universitarios). Yo no creo que Javier Cortéz no sirva o que David Cabrera no pueda con el paquete una vez que ya es titular en el medio terreno. Yo veo que uno de los problemas fue deshacerse de la media cancha ya que en los últimos 4 torneos todos desaparecieron (Israel Castro, David Toledo, y los ya mencionados Jehú Chiapas y Leandro Augusto que podían actuar también ahí) ¿Pero si los Pumas siempre lo hacen después de festejar un Campeonato, por qué ahora nos sorprendemos tanto? Del otro lado el asunto es más delicado aunque podría resolverse de manera similar. Las Chivas decidieron convertirse en Cantera y ya han dado frutos a esta inclinación: Salcido, Maza, Chicharito en lo individual, y equipos veloces, atractivos, prometedores. El problema es que sus aficionados no se conforman con eso, ellos esperan títulos, prestigio y grandeza. La política de no contratar refuerzos que habían tenido los Pumas la adoptó el Guadalajara solo que con diferentes realidades. Julio Nava, el Chatón Enriquez, Javi Baez, el Cubo Torres y Carlos Fierro, me siguen pareciendo jugadores con potencial, que sino los hubiera puesto ellos yo no se si hubieran recibido algún día oportunidad en otro lado. A Omar Arellano, Marco Fabián y el eterno Venado Medina les sigue faltando el “veinte para el peso”, aunque condiciones creo que las tienen para explotar en algún momento. Yo no creo que a Reynoso, Magallón o Luis Michel les falte calidad ni liderazgo en la cancha, pero evidentemente se han involucrado con el pánico escénico general. Lo que sigue sin gustarme es que la máxima cabeza de este equipo provoque más miedo y ruido en el momento de concentración, porque si se la juega con chavos se tiene que quedar con los chavos, y si lo que quiere son figuras consolidadas a los que les pueda exigir coronas entonces habrá que ir al banco por una chequera nueva para traer a como de lugar a las máximas estrellas del balompié azteca. Yo, no le voy ni a los Pumas ni a las Chivas, y por lo mismo aplaudo que sean estos dos equipos los que adopten la iniciativa de regenerar a nuestro futbol nacional. Si por mi fuera, dejaría al Guadalajara como está, que seguro un triunfo los hará salir del fondo volver a tomar confianza, y por supuesto a los Pumas los aguantaré en esa escuela que tan buenas calificaciones ha arrojado. Pero claro, todo depende a lo que le tiran sus colores, sus historias y sus directivas.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas