Sabia virtud

Dicen que el tiempo pone a cada quien en su lugar (o por lo menos en el lugar que ha buscado ocupar).

Dicen que el tiempo pone a cada quien en su lugar (o por lo menos en el lugar que ha buscado ocupar).

La contratación de Andrés Guardado en el Valencia es (después de la del “Chicharito” con el Manchester United y la de Rafa con el Barcelona) la más importante de los últimos 20 años para un futbolista mexicano. Sólo Hugo Sánchez y Rafael Márquez han fichado para los dos monstruos del balompié ibérico y después de esos dos, el Atlético de Madrid y el Valencia significan los de mayor peso en la otrora conocida liga de las estrellas. Antes Luis García fue “Colchonero” y ahora el jugador de “mejores maneras” ofensivas en la última década busca sacarle jugo a su calidad y a su disciplina como “Naranjero” como lo hizo Luis Flores hace casi 25 años. Cuando el Deportivo descendió la temporada anterior, Andrés tenía muchas deudas que pagar (no necesariamente cuentas provocadas por errores propios). Las lesiones, la evidente baja de juego y desde luego el mal trabajo grupal lo tenían enemistado con su afición y por obvias razones con una cuantiosa deuda deportiva. Jugó en la Segunda y brilló y ahí creo que estuvo su mayor mérito, porque antes, el recordado Antonio de Nigris y el aún activo Gerardo Torrado también habían experimentado con buenos resultados en la otra división española, pero aquí la diferencia era clara. Yo no entendía los cuestionamientos que formulaban algunos sorprendidos por saber si Guardado aceptaría o no descender con el equipo gallego (al fin y al cabo era una purga que debían pasar todos como equipo). En realidad nunca me ha gustado que tan pronto un club desciende algunas “estrellas” salten como “ratas del barco hundido” (En Italia, Alessandro del Piero, máximo ídolo de la última década cumplió la condena con la “Juve” igual que el referente de la portería azzurri ayudándolos a regresar a la Serie A, Gianluigi Buffon, por algo ambos son algo más que figuras). Andrés Guardado hizo lo correcto. Jugó en la segunda división, brilló, anotó y ascendió. Cambió los silbidos por aplausos y las maldiciones por parabienes desde la tribuna. Sólo así se gana el verdadero respeto en la cancha. El mejor volante ofensivo de México está en camino para “hacerle mosca” al Real Madrid y al Barcelona, además de vivir su primera experiencia en la Champions League –torneo que ya estuvo a punto de ganar el cuadro valenciano en dos ocasiones consecutivas 2000 y 2001-. Si a Andrés lo respetan las lesiones estará en las grandes ligas. Fíjense todo lo que ha tenido que ocurrir para llegar hasta donde ha llegado: Poseer calidad de sobra, contar con la suerte de haber tocado el corazón del entrenador con mejor ojo en México para atinarle a los chavos (Lavolpe apostó por Guardado en sus pininos con el Atlas para llevarlo a la Selección y después ponerlo a jugar un Mundial a los 19 años), ser fichado en Europa, trabajar, cuidarse y bajar la cabeza (cuando el ego es atacado hay que apretar los dientes) y después levantar la cabeza (hacerse figura sólo en la cancha, levantar la mirada y brillar), respirar profundo y tomar buenas decisiones. Todo esto suena sencillo pero créanme, no lo es. Recuerdo que Giovani dos Santos era muy querido en el Barcelona pero alguien le dijo que irse al Tottenham le convenía más. Recuerdo que a Carlos Vela lo buscaba afanosamente el entrenador del Fulham hace dos años pero alguien le dijo que si no le pagarían como estrella mejor buscara otra opción. Recuerdo que el Kikin Fonseca llegó con buen ambiente a Portugal después del Mundial de Alemania pero alguien le dijo que cinco meses eran demasiados para no ser titular. Recuerdo también que hubo quien se quejaba de manera incendiaria porque Guillermo Ochoa no iba a un equipo de mayor peso en Europa y vaticinó un fracaso en el Ajaccio aunque afortunadamente el portero mexicano no los escuchó y prefirió probarse él mismo con trabajo y dedicación ante la oportunidad dorada de llegar al soñado balompié europeo. En el futbol todos tienen sueños, pero sin herramientas, trabajo, sacrificio y dedicación no se consigue ni uno solo. Ojalá Andrés Guardado siga aprovechando esta bendita experiencia de formar parte ahora de uno los grandes del futbol español, uno de los importantes en toda Europa. Su trabajo le ha costado pero aún le resta lo más trascendental. Por lo pronto parece que este aún joven baluarte mexicano posee de entrada una virtud importantísima en el futbol que es la de conocer su tiempo.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas