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oguzman

Goles, sentimientos y fracasos

Martes 15 de Enero del 2013



¿Los goles bonitos valen más o cuentan doble? ¿Si sólo vale salir Campeón, entonces la mayoría es un fracasado?

Vi buenos goles en la segunda jornada del Clausura MX. Me van a disculpar que no le entre a la polémica por los árbitros o a la “Torre de Babel” por la nueva ley migratoria en nuestro país que trae locos a los directivos (y espantados a los futbolistas recién contratados), pero me voy a la cómoda y a hablar de lo que más me gusta.

El “Chaco” se rayó (literalmente porque sacó dos rayos frente al San Luis). Los goles que hizo el sábado en el Azul me emocionaron, -y miren que antes el que me traía colgado de la lámpara era el “Conejo”.

Reconocimiento especial a este maestro bajo los tres palos que sigue brillando igual que el primer día a casi 20 años de su debut. Me acuerdo muy bien cuando Óscar Pérez le peleaba a los “gallones” como Siboldi y Scoponi para demostrar que sí podía con el paquete del arco celeste (digo, para los que hoy en día se desilusionan y se quejan por no recibir oportunidades inmediatas, a veces la banca puede ser una buena consejera). El Conejo luchaba con los “gigantes” y demostró que estar “chaparrito” no lo hacía menos para convertirse en un portero de enorme altura.

Pero volviendo al tema de Christian Giménez, hace mucho que no lo veía así. Jugar, brillar y coronarse con dos golazos que sigo paladeando (me gustaría saber la velocidad exacta del tiro libre con el que empató el marcador, fue como cobrar un penal a 20 metros de distancia). Y el segundo, lo debían mandar a la Federación de Historia y Estadística, a ver si así ponen a la Liga MX en mejor sitio a nivel mundial. El segundo gol lo pudo firmar cualquier crack, de cualquier época, de cualquier Liga.

Y además, esos goles fueron efectivos, dieron puntos. No sólo quedarán marcados en la memoria remota por su bella ejecución sino que resaltan también en la memoria próxima de las estadísticas y la competencia actual del torneo. Los goles que dieron la victoria.

Hace unos días que alabé a Lionel Messi, un buen amigo me cuestionó: “¿Cuántos de los muchos goles de Messi han servido realmente?”Mi amigo me recordó que Lionel sólo ha hecho un gol en Copas del Mundo y que de los casi 100 que consiguió en el 2012 su equipo apenas fue Campeón en un torneo, la Copa del Rey.

Yo sigo firme en que Messi es el mejor del mundo hoy y que le pisa de cerca a las leyendas de otras épocas (ojo, yo si vi golazos de Messi en victorias trascendentes ante el Real Madrid, goles cruciales en Champions League y en Copa América como el que le clavó a Oswaldo Sánchez para que Argentina se metiera a la Final del 2007 mandando al Tricolor por el tercer lugar, aunque es cierto que le falta hacer la diferencia en los Mundiales, pero ese es otro tema).

El futbol es algo más que un título o una victoria. Los apasionados por este deporte agradecemos la magia de una jugada o de una gran anotación. Claro, los libros son fríos y destacan a los que ganan, aunque no todos subrayemos solamente el nombre del Campeón.

Ese término trillado, sobado y quemado de fracaso podría ser igual de subjetivo que el del mismo éxito. Respeto a los Campeones, aunque no demerito a los que no consiguen los títulos. Entiendo la esencia de los equipos y coincido en que hay algunos a los que no se les perdona perder, mientras que a otros, un triunfo les puede caer de peso.

Ningún futbolista decide cuando anotar y cuando no. Cuando hacer un golazo y cuando meterla de forma poco lucida. Lo único cierto es que no anotar es la única frustración de este deporte.

¿Se acuerdan del primer título del Pachuca, el que los puso en el mapa en el Invierno ‘99? Fue gracias al gol del “Hueso” Alejandro Glaría que metió con la pelvis en tiempo extra, apenas como una reacción. Un gol “feo” que probablemente resulta el más hermoso para la historia de los Tuzos y su afición.

Ver un golazo que haga la diferencia en un marcador final es un doble bono, aunque simplemente anecdótico. Yo creo que el futbol es una competencia férrea, difícil y encarnizada, pero con toques artísticos y percepción romántica. Cada quien encontrará pasión y belleza en una cancha independientemente del resultado final.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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