oguzman

¿Cómo te los imaginas?

Martes 26 de Febrero del 2013



¿Qué harán los futbolistas de hoy cuando nadie los contrate mañana?

Don Horacio Casarín pasó los últimos años de su vida luchando con la terrible enfermedad del Alzheimer. Fue el primer gran ídolo del futbol mexicano, ícono del Necaxa y del Atlante, héroe deportivo y social, y de pilón, pudo presumir haber sido contratado por el prestigioso Barcelona hace medio siglo, cuando Europa no volteaba a México para fichar jugadores. Aun así, los últimos 20 años de su vida los pasó alejado del futbol.

Enrique Borja destacó como publirrelacionista de altura. Gran ídolo y goleador en los años sesenta y setenta, dio el gran paso al convertirse en certero publicista y empresario. Cuando volvió al futbol, presidió exitosamente al Necaxa y a la misma Federación Mexicana. Borja, ha sido el que mejor se ha desmarcado de la necesidad imperiosa de trabajar al lado de una cancha para seguir viviendo.

Hugo Sánchez, destaca como uno de los pocos estelares con título profesional. Fuera de los comerciales de pasta dental, no lo veo acercarse a un consultorio para ejercer, aunque me parece que por lo que significa en nuestro deporte nunca lo necesitará. Hugo, ha sido el más famoso de nuestros futbolistas –por mucho- por los goles y títulos con los que brilló en los años ochenta y noventa en el equipo más importante de la historia del futbol mundial.

Esos son los gallones, pero ¿y los demás? Los que no metieron tantos goles o no festejaron tantos títulos ni tanta atracción o reflectores.

Me tocó convivir hace unos días en un evento altruista con dos ex jugadores de la NFL. Dos que llegaron al máximo escaparate deportivo de los estadounidenses pero que tuvieron que dejar 3 ó 4 años después (en un deporte donde las lesiones son tema de todos los días). Ninguno de los dos llamarán la atención en las calles por sus imborrables hazañas con el ovoide, pero igual le sacan jugo a esa gran experiencia, aportando de manera verdaderamente exitosa a la sociedad.

Uno fue mariscal de campo (quarterback) colegial aunque cuando llegó al profesionalismo tuvo que convertirse en pieza de la ofensiva (Full Back) para jugar en 3 equipos. El otro fue también corredor (Running back) y ambos siguen aprovechando positivamente su paso por el altísimo nivel de exigencia deportiva. Colaboran con la misma liga (NFL) para ayudar a fundaciones y organizaciones (la cultura para devolver un poco de lo recibido) y el sustento de su vida está relacionado a otros menesteres.

Mark Green (ex de los Chicago Bears) dirige a nivel nacional los servicios de desarrollo para los sistemas educativos, una actividad que además de benéfica es trascendente para la realidad social. Impulsa la construcción de un mejor futuro para los estudiantes.

El otro, Tim Tyrrell (ex Falcons, Rams y Steelers), es un alto ejecutivo de ventas en una empresa de transportación turística, además de ser el vicepresidente de la asociación de ex jugadores en el Medioeste estadounidense (esa extraña costumbre de siempre estar unidos para apoyarse entre ellos), aunque lo que verdaderamente le apasiona hoy es ayudar a la gente a través del apoyo a fundaciones y motivación a jóvenes deportistas.

Yo sinceramente creo que lo mejor que le pudo suceder a Rafael Ortega fue que Jorge Vergara lo despidiera. La Presidencia Deportiva del Guadalajara la podía seguir llevando pero le quitaba tiempo y tranquilidad al médico que nuestro futbol requiere. México necesita más al Dr. Ortega que el futbol al “Atotonilco” como dirigente. Claro, este ex jugador rojiblanco cuenta con buenas opciones porque su preparación es tan grande como poco común, en nuestro entorno futbolero.

Por supuesto que los futbolistas deben concentrarse totalmente en la cancha, en el juego. Estar en cuerpo y mente comprometidos y entregados a la bendición de poder jugar. Cuidarse, descansar, entrenar y entregarse al máximo en la cancha, pero podrían pensar también (antes o después) en capacitarse para hacer algo más.  

Encontrar a otro ex futbolista que se convierta en cirujano (como Rafael Ortega), será tan extraño como hallar a un médico que pude llevar bien las riendas de un equipo de futbol con todas las complicaciones y particularidades que requiere. Pero de verdad me gustaría que ese paso de nuestros futbolistas para regresar a la realidad (y que suele ser traumatizante) no les afecte tanto, para que puedan explorar otros terrenos. Agradecer con alegría el recuerdo de su paso por las canchas, en lugar de maldecir con dolor, melancolía o frustración el hecho de ya no calzarse los botines.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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