Enseñan lo mejor que tienen

La 'Momia' lo volvió a hacer aunque ahora agradece los consejos...

La “Momia” lo volvió a hacer aunque ahora agradece los consejos. El gol de Julio Gómez ante Estados Unidos emociona por la ejecución (espectacular tijera), por la relevancia (en tiempo extra de una final) y por lo que significa (el aprendizaje y el agradecimiento). El juvenil mexicano volvió a despacharse con una joya para destrabar la final del Premundial sub 20 con otra tijera a la “Hugol”. Sólo que ahora –a diferencia de la primera que hizo en el Mundial Sub-17 reconoce los consejos que recibió recientemente del “Pentapichichi” tras su paso reciente por la dirección técnica del Pachuca. ¡Qué contento me deja, ver que los grandes enseñan y los “chicos” aprenden (y agradecen)! Siempre estaré en desacuerdo con los que piensan que Hugo Sánchez no es un buen entrenador. Hay de estilos a estilos –tanto de jugadores como de directores técnicos-, pero sin duda contar con un fuera de serie como Hugo, siempre dará este tipo de grandes ventajas. No todos tienen que aparentar ser científicos o filósofos al momento de hablar de futbol en una sobre mesa. Yo destaco muchas cosas positivas en un entrenador pero las podría resumir en 3: La capacidad de liderar a un grupo (sabiendo guiar en buenos y malos momentos), la enseñanza que pueda dejar en sus jugadores (que le entiendan y le crean) y desde luego (y triste o felizmente lo más importante para su continuidad) los resultados que obtenga su equipo. Hugo lideró y motivó a los Pumas del 2004 para convertirlos en el único equipo bicampeón de los torneos cortos en nuestro país, pero aun cuando no cuente con más títulos de liga con otro club, yo sí le cuelgo más medallas. Lo de Julio Gómez -sin haber sido un discípulo suyo por largo tiempo- nos muestra que tan importante resulta la credibilidad. Hugo le dio consejos y Julio se le creyó (no es difícil cuando quien te los da es el mejor rematador mexicano de todos los tiempos). Pero ojo, hay más ejemplos que involucran a este entrenador que aún no convence a todos. Yo me acuerdo muy bien (cubriendo decenas de entrenamientos en CU) cuando Rafael Márquez Lugo debutó como delantero. Era la primera etapa de Hugo al frente de los Pumas y mostró toda su confianza al entonces jovencito de apenas 18 años de edad, al grado de acompañarlo a practicar los disparos a gol al finalizar los entrenamientos hace ya 13 años (recuerdo un ejercicio muy característico en el que colocaba a Rafa de espaldas al arco y lo obligaba a voltear para disparar de primera intención a gol, siendo que muchas veces los remates salían muy descompuestos, pero sólo así le ayudaba a grabar la portería en su mente para no perder un solo instante en busca del remate certero). La historia ya la conocemos, Rafa salió después para probar suerte con muchos equipos hasta que cuajó en Monarcas y ahora en el Guadalajara destaca como uno de los mejores delanteros aztecas de la actualidad. También recuerdo cuando Hugo debutó como técnico en España. Salvó al Almería del descenso y rescató a un diamante en bruto. Álvaro Negredo encontró en el entrenador mexicano a su gran motivador -por el prestigio del que goza en la península y por sus consejos para mejorar-  al grado de reconocerlo públicamente en una entrevista del 3 de Marzo del 2009:  “Hugo Sánchez tiene que ver con mi rendimiento porque conoce los secretos de un delantero, yo atiendo sus consejos con admiración, siempre nos inculca un espíritu ganador”. Al año siguiente Negredo pasó al Sevilla en donde hoy es goleador y Capitán, consiguiendo incluso llamar la atención de Vicente del Bosque en su Selección Nacional.   Pero no sólo quiero hablar de Hugo Sánchez, insisto, cada uno con su estilo y sus fortalezas. Hoy estamos viendo la bonanza de dos equipos mexicanos gracias a las armas de sus entrenadores. El Atlas se está salvando de lo que pintaba como un muy probable descenso, está jugando bien y bonito. Mientras que Tijuana sigue sorprendiendo tras coronarse en su primera temporada en Primera División y soñar con hacerse grande en el Continente jugando bien en la Copa Libertadores. ¿No me digan que ustedes no soñaron alguna vez con ver a estos dos personajes dirigir exitosamente a un equipo? Tomás Boy, uno de los más grandes –y contados- cerebros armadores que ha tenido el futbol mexicano. Le apodaron el “Jefe” (mote impuesto por el popular narrador Gerardo Peña) gracias a su enorme clase, inteligencia y liderazgo sobre el terreno de juego. Guió (adentro de la cancha) al Tricolor en el Mundial del 86 y brilló al máximo con los Tigres consiguiendo 2 Campeonatos. Boy, es jefe nato y hoy –con la premura y desesperación rojinegra- está consiguiendo resultados impecables como estratega. Crecidote, berrincudo y extrovertido. Tomás fue uno de los mejores mediocampistas que tuvimos y al que me encantaría ver consolidarse con grandes triunfos como entrenador. Y del “Turco” ¿qué podemos añadir? Ya lo hemos destacado otras veces. Un virtuoso con el balón en los pies, un fuera de serie que arengaba pero guiaba, ordenaba y motivaba a sus compañeros hasta la portería contraria. Si acaso hoy, lo único que sumaríamos sería –lo que ya también dijimos previo a la final ante el Toluca-  que le bajó de revoluciones a su temperamento y consiguió equilibrar sus fuerzas para no solamente pensar en anotar gol sino también saber defender con solidez y fortaleza (fórmula sencilla de descifrar pero difícil de aplicar). Dos magos de las canchas que están haciendo genialidades en los clubes que ahora dirigen (y que se nota con sus piezas a nivel individual y colectivo). No se a ustedes, pero a mí sí me emociona ver a grandes figuras que brillaron como jugadores, ahora desquitando –cada uno con su estilo- la oportunidad de enseñar a los que se dejen, ya como entrenadores.

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