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oguzman

México aquí y allá

Martes 26 de Marzo del 2013



México tuvo, tiene y tendrá siempre mayor calidad y talento que Estados Unidos en el futbol.

La franca mejora que ha vivido nuestro vecino país del norte en los últimos 20 años en el deporte más popular del planeta ha sido tan sólida como prolífera, aunque no veo tan sencillo que el siguiente salto se dé a un corto plazo.

La producción de jugadores profesionales en Estados Unidos ha sido mucho mayor en éstas dos últimas décadas y muchos de ellos han ido a Europa a todo tipo de niveles. Organizar la Copa del Mundo del ‘94 les ayudó enormemente para popularizar la práctica del “soccer”, aunque sabemos que mediáticamente sigue siendo la última prioridad para el mercado anglosajón (en cuanto a difusión, comercialización e impacto en el idioma inglés).

En un país con más de 300 millones de habitantes yo me atrevería a suponer que 100 millones tienen relación directa con el futbol.

Sobra destacar que en Estados Unidos vive gente de todo el mundo, y las “mayorías” de los de afuera son futboleros: Europeos inmigrantes o nacidos en territorio estadounidense (ingleses, irlandeses, italianos, polacos, serbios, rusos, griegos). Africanos (nigerianos, ghaneses, cameruneses o de origen marroquí).  Y por supuesto latinoamericanos de habla hispana o portuguesa (mexicanos, argentinos, uruguayos, colombianos, ecuatorianos, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños y brasileños). Todos son futboleros y la influencia se está viendo desde hace tiempo. Se estiman 19 millones de practicantes de “soccer” en las secundarias y preparatorias americanas.

Estados Unidos está consolidando una seria base futbolera pero a nivel de Selección Nacional ya se estancó.

Bob Bradley no pudo mejorar el buen trabajo de Bruce Arena. Basados en la máxima de este deporte: “El futbol pasa por los jugadores”, hoy vemos que no hay más calidad que hace 10 años.

Jürgen Klinsmann, no la está teniendo fácil porque -“de pilón”- los americanos tienen ciertas peculiaridades al ver al de la banca. No reciben tan abierto a un “jefe” entrenador de afuera, por mucho cartel que tenga como este caso el ex Campeón mundial como jugador (1990) y tercer lugar como entrenador (2006).

En la corta historia de la MLS, algunos directores técnicos que han llegado de afuera para intentar cambiar el estilo de juego se han regresado como llegaron: Ruud Gullit, Hans Backe, Carlos de los Cobos, por mencionar algunos, y aunque Bora Milutinovic los calificó a la segunda ronda de Mundial que ellos mismos organizaron, después no pudo mantener la credibilidad en el grupo de jugadores para seguir un ciclo más (aunque sabemos que el espíritu viajero y aventurero de este legendario entrenador serbio lo hizo preferir vivir 2 experiencias mundialistas más con selecciones diferentes como Nigeria y China).

Tácticamente los estadounidenses no están programados para cambiar sobre la marcha. Prefieren los esquemas y estilos rígidos y no le hacen caso a cualquiera, aunque Klinsmann quiera o no, hacerlos jugar diferente.

Sólo hay un concepto que los norteamericanos reciben encantados, y ese es el británico. Cualquier cosa que llegue de Inglaterra, Irlanda o Escocia es bien recibida en el futbol de este lado del atlántico. La Liga Premier (además de ser -creo yo- la mejor jugada del mundo) es un modelo con el que anhelan (aunque tampoco siguen al pie de la letra, porque nunca veo a los clubes de la MLS entrenar, trabajar, prepararse o contar y emplear con los elementos como los británicos, y honestamente tampoco veo a los jugadores, entrenadores o dirigentes prepararse en la MLS como futbolistas de tiempo completo, como sí lo hacen en la Liga Premier), pero ese es otro tema.

Yo creo –y esto es sólo un pronóstico muy personal- que sólo un entrenador tipo Sir Alex Ferguson (cuando decida dejar las riendas del Manchester United) podría ser bien recibido con los ojos y las orejas bien abiertas para asimilar todo lo que les diga en la Unión Americana (lo vimos a nivel de jugador con David Beckham al que se le aceptó todo).

Yo no sé si a Klinsmann le dé tiempo para terminar de diversificar este recambio generacional del futbol de los Estados Unidos. Llevar a alemanes-estadounidenses al equipo nacional parece que en lugar de beneficiar le está perjudicando el entorno. Esta estrella internacional está encontrando trabas por la gente que está buscando en Europa con ciudadanía estadounidense y por querer “mover el tapete” al esquema básico y a las formas de trabajo que ya tiene el sistema rígido norteamericano.

Hablando de esto entonces les voy a contar lo que yo creo, mi punto de vista muy personal como un posible futuro futbolero estadounidense (aunque no sé si llega a suceder de manera total).

No tengo ninguna duda que si un cambio requiere, la Selección de Estados Unidos tendrá que llenarse de sangre mexicana. El Auxiliar Técnico es Martín Vásquez (ex jugador de la U de G, Atlas, Puebla y Veracruz) y conoce perfectamente el sistema de trabajo y de formación estadounidense. Él sabe de la real influencia futbolera en el vecino país del norte al que también representó al final de su carrera y en el que ha trabajado por mucho tiempo.

Por lo pronto ya vimos a 8 “mexican-american” jugar en la eliminatoria sub 20, y la realidad es que se quedaron por lo menos 4 más en la mira (se perdieron el Premundial por lesión). Uno de ellos, Victor Pineda, mediocampista nacido en Chicago y quien seguramente estará en el Mundial de Turquía ya recuperado del menisco derecho fue claro al decírmelo hace unos días: “Sí, es más cómodo cuando tenemos más mexicanos en la Selección Estadounidense porque nosotros nos entendemos bien y sabemos cuál es nuestro estilo desde niños, pero claro preferimos defender la camiseta de Estados Unidos”.

Yo creo que ese debiera ser base del siguiente paso de la Selección de las Barras y las Estrellas (aunque desde luego que hay otros pueblos futboleros representados en el país del norte como antes mencioné y que también aportan enormemente). Utilizar a una base de jugadores nacidos, crecidos y entrenados en la Unión Americana que quieren defender sus colores pero que llevan sangre mexicana corriendo por sus venas, y con la chispa que les hace falta.

Por cierto, hablando del partido de esta noche, y aunque el querido Don Fernando Marcos decía muy atinado “es mejor ser historiador que profeta”, no tengo dudas en que ganará el Tri, porque tiene más calidad y juega siempre en casa (ya sea en territorio azteca o en cualquier escenario estadounidense).



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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