Pa' que lo entiendas Pedro

En la cancha puede pasar cualquier cosa. Remontadas espectaculares, victorias sufridas o derrotas inesperadas. La justicia suele ser subjetiva, aunque se refleja en un marcador.

En la cancha puede pasar cualquier cosa. Remontadas espectaculares, victorias sufridas o derrotas inesperadas. La justicia suele ser subjetiva, aunque se refleja en un marcador. Eso sí, una vez que el árbitro silba no hay vuelta de hoja. A cosechar los frutos o pagar facturas. Es el espíritu cabal del deporte.

Esto lo saben los que juegan y aunque muchas veces salten los desplantes, hierva la calentura y aflore la frustración, ellos mismos saben que lo que pasó en la cancha ahí siempre se queda. Lamentablemente los que no juegan son los que acostumbran a salir con una jugada de más.

Me da vergüenza hablar ya sobre el ascenso y descenso en la Liga Mexicana. Ya son muchos años en los que se pasa por encima de las reglas, los valores y las aficiones.

¿Con qué cara pueden motivar a los del Circuito de abajo a subir a Primera si los de Primera que merecen descender se aferran y con cualquier triquiñuela se quedan en dónde están? ¿Con qué calidad moral se pueden diseñar reglamentos de competencia cuando el que desciende compra una franquicia con tal de permanecer navegando en el “Máximo Circuito”, y el que asciende tiende a desaparecer porque el “Pez Gordo” se lo come, o incluso porque otro por ahí perdido (un tercero en discordia) también abre la cartera para colarse en la foto de los 18 elegidos?

Lo de los Gallos el torneo anterior no fue nuevo. Inventar algo para quedarse tras haber descendido ya lo habíamos visto antes.

Lo de la Piedad tampoco sorprende. Antes (1999) otro club de abolengo como la Unión de Curtidores igual se desintegró por el simple hecho de haberse ganado valientemente en la cancha un lugar con los ”gallones”, pero el Puebla de la Franja, literalmente “se mochó” y se quedó en donde estaba.

Lo del Veracruz (comprar una franquicia para aparecer como por arte de magia) ya lo había hecho. En el 2001 los del Puerto también “se ascendieron” solitos porque extrañaban a los “grandotes” y dejaron secos a los Freseros para convertirse de nuevo en Tiburones, dejando en la otrora Primera A a los entonces “Tiburoncitos” (que dicho sea de paso, como al año siguiente terminaron ascendiendo, entonces se volvieron a transformar para darle vida a los Jaguares y así no tener dos Escualos de Primera) .

¿Por qué siempre se borra de un plumazo lo que sucede en la cancha? Y luego todos clamando justicia.

Yo me acuerdo claramente cuando uno de los equipos con más historia descendió hace 30 años porque no dio el ancho. Fue una tristeza por sus colores pero con hombría se tragaron el enorme dolor y se fueron a Segunda sin saber que nunca más volverían. Cuando el “Harapos” Morales falló el penal frente al Necaxa y el “Coruco” Díaz se desquició, Zacatepec no sabía lo que le esperaba.  Esos gloriosos Cañeros, que recordaban orgullosos los Campeonatos de los años cincuenta que dieron vida a dos figuras legendarias: Los inicios del mejor dirigente del futbol mexicano, Guillermo Cañedo, y al entrenador más importante de nuestra historia futbolera, don Nacho Trelles.

Yo me pregunto, ¿qué hubiera pasado si a medidos de los noventa al Celaya le hubieran hecho “de chivo los tamales” con ese cabal ascenso?, ¿qué equipo entonces hubiera disputado la final siguiente (que no perdió por cierto) frente al Necaxa? ¿O cómo hubiera venido a México una estrella internacional que tanto aportó como Emilio Butragueño si a esos Toros también los hubieran borrado del mapa?

¿O se imaginan este futbol sin los Tuzos? Si algún directivo chillón les hubiera impedido el ansiado ascenso del ‘98 nos hubiéramos perdido de uno de los equipos más ganadores de la siguiente década, estaríamos sin un título continental a nivel de clubes, nos hubiéramos privado de figuras como Miguel Calero o Pablo Hernán Gómez, que ahora permanecen imborrables en nuestra memoria.  

Es más, probablemente no festejaríamos a nuestro entrenador más importante en el ámbito internacional, el primero que dirigió en España y el único que hoy por hoy sigue en el mapa del Viejo Continente. Si Javier Aguirre no se hubiera consolidado en ese Pachuca, no hubiera salido Campeón y no hubiera calificado apuradamente a la Selección Mexicana en el 2001 y 2009.

Ojalá que por fin se dejen de cuentos y de “mano negra”. Que se atengan a las consecuencias. El que desciende que se vaya y el que asciende, después de sufrir en las calcinantes llamas del otro Circuito, que suba, se consolide y aporte esa gallardía por la que logró tal proeza. Que tengan un poquito de espíritu en el deporte más popular de México y así entonces podamos aspirar a más.

Te lo digo Zorro para que me entiendas Potro.

@guzmanjuegue

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas