Portero con suerte

Uno de los mejores y probablemente el que ha librado más balonazos en su contra, Oswaldo Sánchez.

Oswaldo Sánchez tiene ya su nombre en la historia. Será el próximo fin de semana el futbolista con más partidos jugados en la Primera División del futbol mexicano. Destaca por su valor, calidad y durabilidad. Para muchos, ha sido el mejor y para otros no tanto. Lo que es un hecho, es que tal y como sucede con los que de verdad trascienden, nunca pasa inadvertido.

Siempre ha sido bravucón porque así le nace. Vive intensamente el futbol y su carácter le ha servido para brillar tanto.

Yo me acuerdo muy bien de sus inicios, porque aunque no soy aficionado de los Zorros, ese equipo del Paradero, casi siempre ha tenido grandes jugadores de campo y espléndidos arqueros. Yo la verdad disfruto mucho el espectáculo aparte que nos regalan los buenos guardametas.

Me gustaba ver al Atlas desde el “Güero” Aceves, Gerardo Masciarelli y hasta el Chaplin Ceballos, y unos años después me “enganché” al ver al prestigioso cancerbero “Charrúa” Robert Dante Siboldi.

Siboldi por sí solo me obligaba a seguir sus partidos, y a su salida, la expectativa era muy grande porque dejaba un hueco difícil de cubrir. Cuando el uruguayo dejó la Perla Tapatía, vino un paso fugaz de Miguel de Jesús Fuentes para que de pronto saltara el que verdaderamente haría la diferencia.

Oswaldo Sánchez siempre mostró reflejos increíbles, técnica depurada y físico portentoso para hacerse figura bajo los tres palos, aunque siendo honestos, parecía que la suerte no le sonreía tanto.

Debutó sustituyendo a Fuentes en el último minuto de un partido que el Atlas estaba ganándole al Veracruz, y tras un cobro desde la esquina y una clásica melé, le clavaron el gol del empate para bajarle los cachetes y amargarle tan ansiado momento. Después, recuerdo a la perfección que Oswaldo era el titular del Tri Sub-23 que había ganado ya su lugar para ir a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Siendo figura de ese equipo, tuvo que ceder su lugar a la llegada del estelarísimo Jorge Campos que se sumaba como uno de los tres refuerzos mayores, junto con Claudio Suárez y Luis García, debiendo conformarse con sentarse en la banca para esa justa olímpica y dejando la primera gran frustración de su todavía novel paso por las canchas.

Eran los momentos en los que pasaba de ser Zorro a Águila, con la importancia que significaba resguardar el arco azulcrema.

Oswaldo tuvo buenas actuaciones, pero tampoco pudo consolidarse como él y la Directiva de Coapa hubieran querido. Era ese América tenso, presionado y obsesionado por conseguir un título (que no llegaría sino hasta el 2002, tras una sequía infumable de 13 años sin salir Campeón) con jugadores de enorme cartel y valía como Alberto García Aspe, Leo Rodríguez, Cuauhtémoc Blanco, Braulio Luna, Raúl Rodrigo Lara, Germán Villa e Isaac Terrazas.

Fueron los momentos de cambios, histerias y traspiés que se reflejaron en uno de los resultados más dolorosos en la historia americanista (la derrota por goleada 5-0 recibida por el Guadalajara que le costó el trabajo a Lavolpe en la banca y que desestabilizó el entorno por mucho tiempo).

De ahí, su pase al rival de enfrente, al equipo en teoría más odiado por sus anteriores colores (el de la cuna atlista y el del presente americanista) pero que circunstancialmente le vendría mejor. Oswaldo Sánchez dejó las plumas y el pico para dejarse la barba y ponerse los cuernos con el Rebaño Sagrado. Decisión que le cambió por completo lo vivido en los primeros años. Con las Chivas brilló, ganó, maduró y consiguió lo que no pudo con el América. Salir Campeón con el Guadalajara debió ser lo más importante en esa esforzada carrera de más de una década. De ahí, se combinó con el hecho de por fin jugar un Mundial, ser el numero uno en el Tri de Lavolpe y volver a reponerse de otro de los golpes más duros para salir nuevamente con la frente en alto (en el Mundial del 2006 con la pena por la irreparable pérdida de su amado padre).

Una vez más Oswaldo Sánchez demostraba estar hecho de otra cosa, demostraba ser ese súper héroe al que ni las batallas ni el destino lo vencerían.

Y finalmente vino el último cambio, hasta este momento. La contratación al Santos de la Comarca Lagunera, que de nuevo levantó polvo. Y es que ya era un ídolo en el Rebaño Sagrado y algunos pensamos (me incluyo y me disculpo de paso), que ficharía con los Guerreros solo por asegurar la última parte de su carrera.

Yo reconozco abiertamente haberlo criticado por tal decisión, ya que no entendí como el ídolo del equipo más popular de los mexicanos se hacía a un lado para irse a un equipo de menor impacto, y aunque él mismo justificaba lo atractivo del proyecto deportivo, yo seguía pensando que lo hacía solo por amarrar su último contrato jugoso. Pues el tiempo, el trabajo y los resultados le dieron la razón.

Oswaldo ha sido pieza fundamental de estos exitosos años de los Guerreros formando un equipo sólido que ha ganado ya dos Campeonatos (Clausura 2008 y Clausura 2012) y sobre todo, que ha sido protagonista y animador permanente de esta liga torneo tras torneo.

Todo lo que ha hecho Oswaldo Sánchez en 697 partidos y más de 20 años ha sido porque él se lo ha ganado. Se ha levantado de los muchos momentos amargos y ha demostrado ser un portero de hierro. Hoy creo también que tendría cabida en una posible lista nacional rumbo a Brasil 2014.

Sin duda, la fortuna no le sonrió siempre, pero él se ha dedicado a cambiar su destino, a formar el éxito que solo a él le pertenece. A partirse el alma en cada entrenamiento y a jugar cada encuentro como si fuera el primero o el último.

Si dicen que portero sin suerte no es portero, vaya que aquí los afortunados hemos sido todos nosotros al constatar que se trata de un arquero virtuoso, espectacular y que se entrega con el corazón por delante siempre.

@guzmanjuegue

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