El futbol del mañana

Mañana juega el Tri y para algunos con eso basta y sobra.

Una vez más se demuestra que en nuestro futbol no hay memoria, y en cambio respuestas nulas y avances a cuenta gotas. Total, lo que importa es lo que pase hoy. Los que se peleen hoy. O los que se quejen hoy (sin resolver lo de ayer ni planear lo de mañana).

Para empezar quiero destacar mi respeto total a la trayectoria de Tomás Boy en este deporte. El “Jefe” fue uno de los jugadores que más me gustó ver en la cancha, un crack al que siempre quiero escuchar, y como entrenador ha demostrado dar siempre resultados imprimiendo su estilo en los equipos en los que ha trabajado, pero hoy no estoy de acuerdo con la “guerrilla” que trae en contra de Miguel Herrera. De algo nos perdimos “Jefe”, pero está claro que sigues muy a disgusto porque Miguel es hoy el técnico nacional.

Por otro lado, sigo pensando que Cuauhtémoc Blanco ha sido el futbolista más talentoso en México en las últimas dos décadas, dueño de un estilo único, un superdotado. Mientras que Rafael Márquez sin duda ha destacado como el jugador de mayor renombre internacional para México después de Hugo Sánchez en toda la historia. Lo que ha hecho y ganado Rafa siendo defensa difícilmente alguien lo va a repetir en nuestro país.

No me gusta ver al “Jefe” surtirle al “Piojo”, y al “Cuau” junto con Rafa en pleno “entre” de insultos y deméritos. Cada uno de los cuatro ha brillado lo suficiente como para ahora tomar partido por alguno, algo que además no serviría de nada en lo absoluto.

Mañana juega el Tri, y el borlote que rodea parece hacer olvidar los objetivos más importantes.

Por un lado, me sigue gustando que Miguel Herrera adelante la alineación sobre todo para un partido tan importante en la observación. Los de afuera (Europa) estarán adentro y el rival será un sinodal serio y complicado de verdad (como me encantaría ver otros de igual nivel más seguido).

El que la Selección Mexicana llegue en su mejor nivel físico, futbolístico y anímico es prioridad para nuestro futbol porque es el equipo que representa a todo un país en el torneo de mayor impacto, pero hay otros pendientes olvidados que siguen enfermando desde la raíz.

Lo que viene dentro de 100 días es una Copa del Mundo, que no es poca cosa. Pero ojo, que mañana juega el Tri y con eso se desvían las otras miradas, las que muchos (que ni juegan, ni están directamente involucrados en esos tres partidos de grupo en territorio “Canarinho”) debían enfocar en lo suyo para resolver lo que de verdad les corresponde. Y es que bien dicen que no se debe dejar a un lado lo importante por lo urgente.

En una cosa le doy la razón a Tomás Boy: Tendría que existir siempre respeto como base de nuestro deporte y de nuestra conducta. En algo tiene valor lo que respondió Rafa Márquez: En cualquier ámbito o terreno hay que demostrar educación. En algo se lleva las palmas Miguel Herrera con su mensaje de tirabuzón: Cada uno debe de resolver las tareas a las que se compromete. Y hay algo en lo que siempre coincidiremos al hablar de Cuauhtémoc Blanco: Hay que mostrar personalidad y liderazgo para sacar al grupo a flote.

Yo pregunto hoy, ¿en dónde están las leyes inquebrantables y eficaces a favor del respeto en los estadios (adentro y afuera de la cancha), de la seguridad en las tribunas, de la invitación a que más familias asistan a los partidos de sus equipos para disfrutar del futbol?

¿Hasta dónde se llegará con las especulaciones sobre el descenso fantasma que pudiera venir en el próximo mes de Mayo, o qué seguridad podrán tener los equipos involucrados que se “salven” o que ganen su “ascenso” para no ver cómo el que “descienda” se siga “haciendo guaje”?

Hace unos días el tema candente era el de la inseguridad en los estadios, los ataques de los inadaptados, las broncas que ahuyentan a la afición pacífica y educada. Sería bueno revisar lo que se hace en otros lados para solucionarlo.

Y ya que el ambiente es tan mundialista, echémosle un ojo a Brasil, en donde se han arriesgado a meter menos gente en las tribunas (perdiendo dinero) con tal de evitar desmanes y accidentes. Desmantelando barras y controlando a los grupos organizados para salvaguardar a las familias en zonas específicas de los escenarios, abriendo la convivencia incluso de aficionados rivales entremezclando camisetas, algo poco probable hasta hace unos años, pero con seguidores comprometidos y dispuestos a apreciar pacíficamente un encuentro. El control y la seguridad en los estadios en Brasil, por ejemplo, hoy es una prioridad.

Hace unos días, el tema fue el racismo del que unos se quejan y otros provocan y que obligó, por fin, a hacerle caso a lo que la FIFA sugería sobre este tema (ahora habrá que ver de qué manera se aplica ese famoso protocolo). Y ojo que aunque algunos sigan defendiendo que en México nunca ha existido ese término (racismo) que viene de otras culturas, sería bueno recordar que el México de hoy no es el mismo al de hace 40 años. ¿Pues no que tan abiertos a la globalización? Por ponerles un ejemplo, les recuerdo que hoy tenemos nuevos mexicanos que nacieron, crecieron y se formaron cultural y emotivamente en otro país. El racismo es un tema delicado de respeto y de susceptibilidad que no se puede evadir solo porque unos piensan que no existe.

Yo quisiera ver un futbol que crezca en valores y en métodos, no en chismes de lavadero. Quisiera ver mañana al mejor Tri medirse con sus armas futbolísticas bien afiladas ante Nigeria y provocar que se tomen las mejores decisiones de aquí al mes de Junio.

Y yo quisiera ver aparecer más seguido a personajes de la calidad, personalidad y carácter de Tomás Boy, Miguel Herrera, Rafael Márquez y Cuauhtémoc Blanco, que demuestren por qué han brillado tanto y que sigan aportando en la construcción de verdad de un mejor futbol mexicano para el día de mañana. Sígueme en mi cuenta de Twitter

@guzmanjuegue

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