La decisión de Gerardo Torrado

¿Es válido acaso que un jugador con futuro promisorio se venda a bajo precio por un concepto denominado “Pasaporte Comunitario?

¿Es válido acaso que un jugador con futuro promisorio se venda a bajo precio por un concepto denominado “Pasaporte Comunitario? El caso de Gerardo Torrado es difícil de explicar. De los últimos grandes aportes de la Cantera Puma al futbol nacional, Gerardo se ha caracterizado por su entrega y disposición dentro de la cancha. Si bien su técnica no es nada del otro mundo, eso lo suple con ganas de triunfar y con un fondo físico muy respetable. Hace aproximadamente un año, Gerardo tuvo problemas con la directiva de Pumas, encabezada en ese entonces por Javier Jiménez Espriú. Sus deseos de superación y el sueño de jugar en la liga más poderosa del mundo, así como un intento de ganar un poco más de dinero, lo llevaron a probar suerte en el mercado europeo. Al principio fue desdeñado por equipos de Portugal. Cuando parecía que tendría que regresar al cubil felino, apareció en escena el Tenerife español, cuadro de Segunda División que llevaba algunos años buscando ascender a Primera y revivir las glorias del equipo dirigido en su momento por Jorge Valdano. Con la colaboración de Gerardo, el Tenerife fue subiendo posiciones y llegó a la última jornada con grandes posibilidades de ascender. Gerardo no jugó el partido definitivo gracias a Enrique Meza, que en una de sus últimas imposiciones, mandó traer a Gerardo para el tristemente célebre partido México–Costa Rica , sólo para tenerlo sentadito todo el juego. Así Gerardo se perdió del ascenso de su equipo (acabó escuchándolo por teléfono) mientras con la selección solamente sufría penas. Después de su actuación, el Tenerife le dio las gracias y no ejerció la opción de compra que pretendían cobrar los Pumas, pues era demasiado alta (si no tenían dinero, ¿por qué después trataron de contratar a Jared Borgetti por mucho más dinero que el que le daban a Gerardo? Después de la incursión de la Selección en Honduras y con la llegada de Javier Aguirre, Gerardo se convirtió en un insustituible en la media cancha. Incluso, portó el gafete de capitán en el último juego oficial de la Selección, contra Colombia, en la final de la Copa América. Inclusive fue considerado en el cuadro ideal del certamen por personalidades como Carlos Salvador Bilardo, ex-técnico de la Selección Argentina de los mundiales de 1986 y 1990. Como todos saben, en días pasados Gerardo buscó y buscó equipo en España. Finalmente, cuando todo parecía indicar que regresaría a México, se da la noticia de que está enrolado en otro equipo de Segunda División, el desconocido Polideportivo Ejido. Es ahora cuando la pregunta tiene razón de ser. ¿De verdad es malo que un jugador vaya a cumplir uno de sus sueños más grandes, y se lleve con él el prestigio del futbol mexicano? ¿Servirá de algo otro año de sacrificio en Segunda División con tal de ser considerado comunitario, y así poder ir y venir en equipos españoles? Esperemos que esta onda de pesimismo que se desató con la negociación de Torrado con otro equipo de Segunda termine en buenas cuentas, más que para el Futbol Mexicano, para el propio Gerardo, pues si fracasa en el intento de lograr su sueño, puede ser un golpe muy duro para un jugador importante en el esquema de Javier Aguirre en la selección, justo cuando se necesita una mentalidad grande. Ojalá y pueda destacarlo, y que ese carácter que demuestra en la cancha, lo saque a flote de esta situación. Sería poner el ejemplo a todos los demás “jugadores profesionales” que se quedan muy cómodos a ganarse su dinero aquí, en lugar de buscar un crecimiento como personas en su área de trabajo. Adelante Gerardo, que por tu raza hable el espíritu.

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