Los “Clásicos”… un fiasco

Después de soplarnos toda la propaganda de Televisa sobre “los clásicos con más arraigo” (así los publicitaron, no es frase mía) no quedaba más que verlos, ya fuera por simple curiosidad o por...

Después de soplarnos toda la propaganda de Televisa sobre “los clásicos con más arraigo” (así los publicitaron, no es frase mía) no quedaba más que verlos, ya fuera por simple curiosidad o por alentar al equipo de sus amores. Vayamos por orden de realización de los juegos: En el clásico regio, Tigres y Rayados dieron un espectáculo digno de clínica para curar el insomnio. Ninguno de los 2 cuadros presentó un esquema de juego definido. Durante los primeros minutos, ninguno tuvo ocasiones claras, lo que ocasionó la rechifla al terminar el primer tiempo. Cuando vino la expulsión de Rogeiro, Tigres se vio obligado a cambiar su aburrido esquema para intentar sacar el triunfo. No lo lograron gracias a la brillante colaboración de Carlos Ochoa, quien erró un par de goles cantados, Después de eso, lo único digno de comentario fueron las mentadas, cortesía de Antonio De Nigris hacia su técnico. El partido acabó como empezó: con la misma expectación acompañada del aburrimiento provocado por los esquemas sin chiste y sin ambición de los técnicos. El Clásico de Clásicos fue prácticamente la misma historia, aunque con más llegadas de gol, y un poco más de ambición por parte de los dos equipos. El gol de Zamorano cambió el esquema del partido, pues tuvo a un América buscando el contragolpe, y a un Chivas volcado para no perder su invicto. Quizá las jugadas que fueron clave el tiro de Zamorano al horizontal y la expulsión de Jesús Mendoza. Al tener 10 hombres América y con el esquema de juego de Lapuente, era cuestión de tiempo para cayera el gol del empate. Después de eso, ambos equipos tuvieron opciones, pero decidieron dejar así el marcador. Cabe mencionar, que en ambos clásicos el arbitraje influyó en mucho. Alcalá no marcó un penal claro contra De Nigris y anuló un gol legítimo de Ochoa, aunque este último es más imputable al elegantemente llamado “árbitro asistente”. Igualmente, el “joven” Marrufo, no quiso marcar dos penales claros contra las Chivas (el de la mano también, porque nadie salta con los brazos abiertos aunque sea basquetbolista), en momentos clave del juego, sin que esto sea disculpa para los 4 equipos por el pésimo espectáculo brindado. Por último, un reconocimiento a la afición de los 4 equipos, que se aguantaron las críticas de los rivales y alentaron con todo, saliendo con el amargo sabor de dos partidos de mucha garra, pero poco fútbol.

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