De Mentadas, Señas y Otros Asuntos

Abro esta columna agradeciendo sus comentarios a la columna anterior, reiterando que no tengo nada en contra de la directiva de Cruz Azul, así como también quiero reiterar que el propósito de la...

Abro esta columna agradeciendo sus comentarios a la columna anterior, reiterando que no tengo nada en contra de la directiva de Cruz Azul, así como también quiero reiterar que el propósito de la columna era el publicar cosas que llegaron a mis manos que los medios de información supieron y , por no convenir a sus intereses, no publicaron. Una vez aclarado eso, sigamos comentando. En las últimas dos semanas fueron expulsados por el árbitro José Abramo Lira los jugadores Alex Aguinaga e Isaac Terrazas, esto por un recordatorio del 10 de mayo (en el caso de Aguinaga) y por burlarse del público( hablando de Terrazas). En ambos casos fue reclamado el hecho de la expulsión, siendo una mentada mayor razón para ser echado que una patada artera por la espalda. Vienen a la mente festejos como aquel del “perrito” de Cuauhtémoc, aquella mentada de Adomaitis contra los hinchas de Rosario Central en la Copa Libertadores, o aquella otra de “Zague” hacia un sector del público en el juego contra Puebla. Lo curioso es que en ninguno de los anteriores casos, los jugadores en cuestión fueron siquiera amonestados, lo que nos lleva a la siguiente pregunta : ¿Qué tanto influyen el carácter y estado de ánimo en las decisiones de un árbitro? La respuesta es “demasiado”, sobretodo en el caso de Abramo Lira. En una ocasión, se dieron a conocer los resultados de los exámenes psicológicos de Marco Rodríguez y de Abramo Lira. Éstos indicaban que tenían un temperamento muy cambiante y eran muy egocéntricos. En términos más coloquiales, ambos árbitros gustan de ser el centro de atención, y son prácticamente intratables. Esto es fácilmente demostrable si vemos las ocasiones en que estos árbitros se han visto envueltos en polémicas como las que citamos ahora. En referencia a esto, podemos mencionar aquel juego dirigido por Rodríguez entre Pachuca y Puebla, que tuvo que ser suspendido porque a Pachuca le faltaban jugadores. O la ocasión en la que “Sor Abramo Lira” se metió en una guerra de declaraciones por llamar “extranjero hijo de p…” a Fabian Estay, entre otros muchos insultos que dirigió al andino, a José Luis Calderón y Carlos Hermosillo, cuando jugaban en América hace dos años. Ahora que al joven Lira le ha dado por ser un defensor de las buenas costumbres, y que se espanta porque un jugador de fútbol hace señas, le quedan dos opciones: La primera sería pedir a todos los árbitros que hicieran lo mismo, para no confundir al aficionado con el tan llevado y traído criterio. La segunda sería que se retiraran de la actividad, porque parece que hay que recordarles que están en un juego de contacto, la mayoría de las veces jugado por hombres, y que esas expresiones son hasta cierto punto comprendidas por los árbitros. Y por último, lo único que les recuerdo a los colegiados es que el ser parte del circo, no significa tener que ser la atracción principal. Ojalá y lo entiendan por el bien del espectáculo, pero mas por ellos mismos, pues prácticamente su vida es el arbitraje.

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