Y nos enganchamos con tonterias salvadoreñas

Mi amigo y compañero de trabajo Jessie Cervantes, me dijo alguna vez una frase que por estos días ha venido como anillo al dedo, “Hacerle caso a un estúpido es engrandecerlo”. ¡Cuánta razón!.

Mi amigo y compañero de trabajo Jessie Cervantes, me dijo alguna vez una frase que por estos días ha venido como anillo al dedo, “Hacerle caso a un estúpido es engrandecerlo”. ¡Cuánta razón!. Durante esta semana de partido eliminatorio de nuestra Selección en contra del representativo salvadoreño, le hemos hecho caso a una buena cantidad de estúpidos, los medios, por lo tanto, los engrandecimos. Me incluyo. Me ganó la pasión, y tanto en los programas de radio y de televisión que tengo la fortuna de conducir, hice caso de las boberías de algunos medios de comunicación de El Salvador, y le dí importancia a idioteces; grave error. Lo mismo le sucedió a varios colegas en México, nos ganó el estómago, venció a la inteligencia, a la razón. Bien sabemos la historia, los periódicos, estaciones de radio, revistas y programas de televisión de El Salvador, en muchos casos, se la pasaron burlándose de nosotros, los mexicanos, principalmente, en relación a la emergencia sanitaria de la influenza que pegó (¿sigue pegando?) con tubo en nuestro país. De ahí, el que nos llamen infectados, puercos, cochinos, enfermos... ¡Por favor, son estupideces, como si fuera nuestra culpa, como si algo tuviera que ver un virus con el futbol! Una burla así, sólo manifiesta odio, ignorancia, un coeficiente intelectual paupérrimo. Penoso que le hiciéramos tanto caso a tanta carencia de inteligencia. El asunto de la influenza, representa muertes, crisis económica, enfermedades... es una cosa humanitaria, ninguna relación con un juego hermoso, como lo es el del futbol. ¿Dónde queda el espíritu deportivo?, ¿la fraternidad de una competencia limpia?, ¿lo bello que debe de ser el futbol?. Si se pretende utilizar al futbol como pretexto, para externar complejos, ganas de dañar, objetivos de ofender… entonces el juego deportivo pierde sentido. Un partido debe de sacar lo mejor de nosotros mismos, del ser humano; no lo peor. Y, sí, es muy importante recalcar que estamos hablando de UNOS CUANTOS SALVADOREÑOS, ruidosos los muy ignorantes, pero eso sí, sólo unos cuantos. Generalizar sería un terrible error. El Salvador es un país hermoso, con gente buena, con muchas similitudes a nuestro pueblo, no lo olvidemos. No estamos en guerra con ellos, al contrario, aquí aplica, con toda justicia el que somos países hermanos, y lo digo con gran gusto. Las ofensas de estos malintencionados, no quedaron ahí, se extendieron en relación a la “migra”, a que Tiziano Ferro haya dicho que nuestras mujeres son bigotonas, a que Ana Guevara no ganó el Oro Olímpico... vaya hasta a la supuesta homosexualidad de Juan Gabriel. Tonterías, tonterías, y más tonterías. Y, sí, me sorprende profundamente que ante esta sarta de tonterías, nos hayamos enojado, incluso que llegáramos a responder con agresiones más o menos similares. ¿Cómo pudimos haber prestado tanta atención a estas boberías?. Sí, es verdad que la violencia (en cualquier manifestación), genera violencia... pero no es algo que debamos de seguir de manera puntual; el arma siempre es la inteligencia, la prudencia, la tranquilidad. Sí, le hicimos caso a unos cuantos estúpidos, y, desafortunadamente los engrandecimos. Nunca más.

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