Los medios y el futbol…

¿Somos muy “delicados” los medios de comunicación? Parece que hay una “guerra” entre los jugadores, técnicos y directivos del futbol mexicano contra los medios de comunicación.

¿Somos muy “delicados” los medios de comunicación?

Parece que hay una “guerra”  entre los jugadores, técnicos y directivos del futbol mexicano contra los medios de comunicación. Parece que nosotros, los que trabajamos en radio, tele, Internet, periódicos, etc., en muchas ocasiones, -a manera de ver de varios que viven directamente del deporte más popular del mundo-, somos responsables de las derrotas, fracasos y problemas en general que se generan dentro y fuera de la cancha.

¡Cómo olvidar por ejemplo el penoso y ya muy comentado enfrentamiento de Nery Castillo con periodistas!, ni qué decir de las declaraciones de la semana pasada, durísimas, de Gonzalo Pineda en contra de un diario deportivo, en las que el “Gonzo”, se puso muy bravo, incluyendo esas coloridas palabras, -conocidas como groserías-, en relación a dicho periódico.

De ninguna manera quisiera mediante esta columna tomar partido, mucho menos alimentar esta vergonzosa  “guerra”, no tiene sentido.

Sí, los que tenemos el privilegio de trabajar en los medios de comunicación, -sin importar el género, llámese política, espectáculos, deportes, etc.-, tenemos el derecho, incluso podría ser obligación de criticar, es parte fundamental de nuestro trabajo, de nuestra profesión. Por supuesto que podemos y debemos externar nuestros puntos de vista, dependiendo de nuestra ética, ya éstos serán objetivos, fundamentados y carentes de ofensa.

Pero, no hay que olvidar, que así como los que trabajan de manera directa con el futbol, nosotros los medios también hacemos un trabajo público, por lo que somos laboralmente también, completamente criticables.

Eso, en muchas ocasiones no lo entendemos, y nos ofendemos, alimentamos de manera ventajosa esa guerra.

Le ponemos apodos a los jugadores del futbol, -muchas veces de manera burlona-, y si somos víctimas de un mote, nos sentimos brutalmente ofendidos; calificamos el trabajo, por ejemplo de un técnico, como deshonesto, y si ellos hacen lo propio con el nuestro, ponemos “el grito en el cielo”; nos reímos de la desmedida emotividad que le imprime un directivo a sus declaraciones, nos pitorreamos de sus ojos enrojecidos, pero si nuestras narraciones o crónicas son igual de cursis, no aceptamos que cuestionen nuestra sinceridad emotiva; cuestionamos la preparación, la formación de un jugador, pero de ninguna manera entendemos que pongan en tela de juicio la nuestra.

Vaya, en muchas ocasiones, públicamente “pegamos”, pero no aceptamos que públicamente nos “peguen”.

Pensamos que por tener nosotros enfrente una cámara, un micrófono, o una computadora, tenemos una especie de inmunidad para que se dude de la veracidad o de la efectividad de nuestro trabajo.

Aceptémoslo, nuestro trabajo se pone al juicio público, de lo contrario, ¿para qué salimos al aire, para qué publicamos?, y debemos de aceptar comentarios, positivos o negativos… incluso de futbolistas, técnicos, directivos…  y por supuesto aficionados.

Claro que merecemos respeto, como todo mundo, pero si no tenemos nosotros la capacidad, la humildad, la madurez, para que se nos cuestione, estamos mal.

Por eso, (claro, por otros muchos motivos más), me encanta trabajar aquí, en Medio Tiempo, puesto que ustedes amables lectores tienen la libertad de expresar con plena libertad su opinión de mi trabajo, es un ejercicio de apertura bárbaro.

Sí, a veces muchos de los que trabajamos en los medios de comunicación, somos muy “delicaditos”, aceptémoslo, peor que varios futbolistas.

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