¿Cuál afición mexicana?

En términos generales, con ciertas excepciones, ya no hay porras mexicanas en nuestro propio país, hay unos bodrios lamentables que copian a las llamadas "barras" sudamericanas.

En términos generales, con ciertas excepciones, ya no hay porras mexicanas en nuestro propio país, hay unos bodrios lamentables que copian a las llamadas “barras” sudamericanas, sobre todo las argentinas. Hasta en nuestras tribunas estamos perdiendo nuestra identidad, ¡qué vergüenza!, que tristeza, ya ni en nuestros estadios de futbol hay sabor mexicano. Es tan penoso, tan ridículo, que da ternura, o más bien lástima. Las que eran porras, se convirtieron en una copia carbón, de lo que hacen los grupos de animación de Argentina. Copiando… terrible, ¿para qué? Nuestro futbol siempre había demostrado, por lo menos en las tribunas, un ambiente único, original, delicioso, y auténtico. Todo eso se perdió.  ¿Por qué demonios querer ser como los argentinos en este tema?... explíqueme por favor, amable lector de Medio Tiempo, no lo comprendo. En prácticamente todos los estadios del país vemos a grupos de muchachos sin camisa, con gorritos tipos pescador, tatuajes, cantando “temas” idénticos a los de equipos sudamericanos con adaptaciones mínimas, brincando, y con un movimiento de su brazo para delante y atrás con la manita floja… hay más similitudes a las barras argentinas, es una copia grosera. Lo más patético es que los cánticos, y sus expresiones son totalmente argentinos, con un acento tal cual como si fuera del país sudamericano. Pretender ser lo que no somos. ¿Se quieren sentir sudamericanos?, ¿les da pena ser mexicanos? Pero eso es en México, por supuesto… cuando se sale al extranjero, por ejemplo en un Mundial, ahí sí está el sombrero de charro, los bigototes estilo revolucionarios falsos, y el canto del Cielito Lindo… en el extranjero sí que gusta parecer mexicano, aquí no. Siempre he estado a favor de copiar, de imitar lo bueno, lo positivo, lo que enriquece… pero no, las barras argentinas no ayudan en nada a nuestras porras, sólo colaboran a un espectáculo en las tribunas de lo más chafa y mal hecho. ¿Qué significa esa sangronada de aflojar la manita y mover el brazo de atrás para adelante?... ¡nada!, para los mexicanos nada. Y, también ya nos empezamos hasta a autonombrar hinchas, en lugar de aficionados. “Soy hincha del…”, en lugar de “soy aficionado del…”. Una revoltura de términos que no tienen nada que ver con los nuestros. No quiero justificar las ofensas hacia los árbitros o los jugadores contrarios, pero por lo menos antes tenían creatividad nuestra, ya ni eso, puro fusilón extranjero. También es de decepcionar a cualquiera que los que van a las porras (no les quiero decir barras) en los estadios a apoyar a sus equipos… ¡llevan camisas de equipos extranjeros!, pululan las del Boca Juniors. ¡Vaya chafada! ¿Cómo es que nuestro futbol nacional en la cancha va a tener un estilo e identidad propia, si ni siquiera en las gradas lo podemos tener? Está difícil. Mucho copión en las tribunas de los estadios mexicanos, eso no es bueno, nada bueno. Y cada temporada lo percibo más grave.

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