La foto de Piqué e Ibrahimovic

Esta foto puso en evidencia muchas cosas entre las que destacan el gusto por el escándalo extracancha de los medios y muchos aficionados al futbol, la homofobia que persiste en muchas sociedades.

Esta foto puso en evidencia muchas cosas entre las que destacan el gusto por el escándalo extracancha de los medios y muchos aficionados al futbol, la homofobia que persiste en muchas sociedades futboleras, y la clara malicia de algunos paparazzi que se aprovechan de una situación que llame la atención para armar un escándalo sin tomar en cuenta la opinión de los involucrados.

Me parece por demás oportuno aclarar que esta columna, para que no existan malos entendidos, es de análisis de lo que hacen los medios de comunicación con el futbol… y definitivamente este es un tema mediático alrededor de lo que pasa con dos profesionales del deporte más popular del mundo.

Me parece verdaderamente lamentable que se le dé a un trato a dos jugadores, como si no fueran personas, por el simple hecho de ser futbolistas profesionales y figuras públicas. El que sean famosos, no da el derecho a nadie de juzgarlos ni de hacer bromas ofensivas.

Resulta risible que muchos que critican a los programas de espectáculos por chismosos, ahí andaban buscando por todas partes la fotografía en la que aparecen Gerard Piqué y Zlatan Ibrahimovic tomados de la mano, y muy cerca el uno del otro.

El escándalo le encanta a muchos, y aunque no lo acepten, en muchas ocasiones se preocupan más por lo que pasa afuera de la cancha que en ella misma… terrible.

Varios de ellos se dicen muy aficionados al futbol, pero le dan un gran interés a la vida privada de quienes deberían de ser admirados o criticados únicamente por lo que hacen con el balón. No podemos dejar de lado, que muchas emisiones radiofónicas y televisivas, así como la prensa escrita y páginas de Internet, que se venden como de expertos deportivos, no dudaron en darle gran difusión a la fotografía, y en mofarse de ella.

Quizá sin un dolo consciente, de manera natural, pero muchos también confirmaron su poca tolerancia ante las personas homosexuales. Las bromas en los medios de comunicación no se hicieron esperar. Valdría la pena aquí aceptar que, por lo menos aquí en México, todavía somos completamente cerrados a las expresiones de cariño físico entre personas del mismo sexo y reaccionamos de manera negativa ante los llamados gays.

Confieso aquí, estimado lector de Medio Tiempo, que por lo menos en mi caso, como heterosexual que soy, me siento un tanto extrañado o incómodo de relacionar a los grandes futbolistas con preferencias homosexuales. Acepto mi error, pero me gustaría que estuvieran muy bien en otra parte, no en el deporte que tanto me gusta.

Me atrevo a asegurar que son muchos los aficionados que piensan como yo. No se trata de un odio, no lo es, es consecuencia de unas retrasadas costumbres, de una negación a lo diferente. Sí, estoy mal, lo intentaré cambiar, pero prefiero ser sincero a navegar con una bandera que no me corresponde.

El asunto de los paparazzi, o de aquellos que sorprenden con sus cámaras a las personas públicas en actividades privadas, para ganar “algo”, lo que sea, llámese dinero, satisfacción ante la molestia ajena, venganza, etc... es lamentable sencillamente porque intentan desprestigiar, lastimar, entrometerse en la vida de los demás. No tienen justificación, puesto que sus acciones “profesionales” son totalmente egoístas, dañan sin escrúpulos al prójimo.

Aún sin querer ver la fotografía, sin ponernos a buscarla, nos encontrábamos con ella, no en los programas del corazón ¡En los espacios deportivos! En la mayoría que normalmente nos informan de nuestro pasatiempo favorito.

Creo correcto decir que la fotografía no comprueba nada… y, sinceramente, si Piqué e Ibrahimovic son novios, nos debería de importar un comino. Deberíamos de simplemente decir que los dos son grandes jugadores de futbol.

¡Cuántas cosas “destapó” esta foto! De nosotros, no de ellos dos.

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