Periodistas, no porristas

Esta humilde columna de análisis de medios de comunicación y su relación con el futbol, llega a la conclusión de que la televisión mexicana deportiva, necesita más periodistas, no porristas.

Esta humilde columna de análisis de medios de comunicación y su relación con el futbol, llega a la conclusión de que la televisión mexicana dedicada a cubrir la fuente deportiva, necesita más periodistas, no porristas. Después de lo que sucedió en la Copa del Mundo con la Selección Mexicana me queda claro que la pasión (real o fingida) está matando al auténtico periodismo. Quien se diga periodista deportivo, mientras esté trabajando, no puede ser aficionado a la Selección Nacional, cuando se apaguen las cámaras, se cierren los micrófonos, se vale hacer lo que quiera, antes no. Si alguien pretende hacer un trabajo periodístico de futbol, no puede salir con la camisa de la Selección Nacional, ni manifestarse a favor del equipo mexicano en lo que se refiere a sus preferencias sentimentales. De hacerlo, el periodista muere, y sale el animador. Un periodista de verdad, debe de dejar, a un lado sus internas pasiones y amores, y tendrá que hacer un esfuerzo para lograr una objetividad. No es correcto que le vaya a nadie, o que por lo menos no lo externe. En esta Copa del Mundo, con  la Selección Mexicana, los que se dicen periodistas, se la pasaron alabando al equipo, lo llenaron de lisonjas, lo elevaron, no lo cuestionaron nunca, en las entrevistas no existieron preguntas valientes. Una pena. Las gran mayoría de estos falsos periodistas, entendieron que su trabajo era el de alabar a la Selección Nacional, y de enaltecer lo positivo y minimizar lo negativo. Sólo querían quedar bien con todo México, les dio medio que la opinión pública, invadida con por un patrioterismo absurdo, los atacaran. Un periodista no trabaja para quedar bien con nadie, no puede tomar bandera, sea mexicano, brasileño, argentino, etc. Quien ejerce bien el periodismo, informa, analiza, cuestiona… no se trepa a barcos de la victoria ni de la pasión. No debe de ser fácil, pero, un buen periodista debe olvidarse de cariños, amores y relaciones con algún equipo, en sus horas laborales, de lo contrario, sencillamente pierden credibilidad. ¿Qué credibilidad puede tener alguien que se llama periodista y que aparece en la pantalla con la camisa de la Selección Nacional?, ninguna. Más bien son porristas en los medios. Si van a ser porristas que lo digan, y no se hagan los periodistas. Me llamó mucha la atención que en la Copa del Mundo, los comunicadores deportivos, se preocupaban más por quedar bien por quedar bien con Aguirre, por hacerse cuates de los jugadores, y tener popularidad con los aficionados, que por un real trabajo periodístico objetivo. La gota que derramó el vaso, fue en la conferencia de prensa Aguirre, cuando anuncia su salida de la Selección, en compañía de los federativos. El “Vasco” dicta la agenda, nadie se atrevió a preguntar con valor, nadie pidió una verdadera explicación en relación al vergonzoso fracaso. Muy mal, la televisión ABIERTA demostró, una vez más que carece de periodistas, está llena de animadores, porristas, nada más. Después de haber presenciado esta Copa del Mundo, y la confirmación de nuestro terrible nivel  futbolístico, me parece que el periodismo en televisión abierta tiene que entender que de nada sirve tener porristas vende espejitos, falta crítica real, auténtica, verdadera. Una cosa son los espacios de opinión, y otra muy diferente son las narraciones de partidos y los resúmenes de los partidos.

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