Los aficionados en México

La afición mexicana por el futbol es conocida a nivel mundial gracias a las dos copas del mundo que se han realizado en nuestro país. Es una afición que ha permanecido en su sitio pese a todas las...

La afición mexicana por el futbol es conocida a nivel mundial gracias a las dos copas del mundo que se han realizado en nuestro país. Es una afición que ha permanecido en su sitio pese a todas las tristezas y decepciones de que ha sido presa a lo largo de nuestra historia. Algo digno de alabar para muchos. Pero no para mí. ¿Cómo alabar a una afición que nunca se ha propuesto cambiar para mejorar algo que les pertenece? Son ellos los que hacen grande a un equipo con su apoyo ¿Hasta cuando se van a cansar los aficionados de los resultados malos y repartirán la responsabilidad de estos más allá de culpar simplemente a los jugadores? Según Carlos Monsivais, a los mexicanos nos gustan más las inminencias,(el ya merito) que los logros. Nunca he visto al público inconformarse de manera importante cuando algún equipo comete una injusticia contra un jugador o un entrenador. Todos sabemos de la forma de vivir el futbol en los países sudamericanos y europeos. Ahora en Asia y África también se viven grandes llenos en los estadios, esqueletos de multitudes, según Mario Benedetti. ¿Por qué en México, teniendo estadios tan bellos y precios tan accesibles, los aficionados son tan pocos? Podemos culpar al espectáculo que se da. Pero cualquiera que haya jugado con un estadio lleno conoce ese sentimiento tan especial y motivante que significa jugar ante tantos espectadores. Con esto quiero decir, que es más fácil exigir un buen nivel dentro de un partido, si los aficionados asisten al estadio para hacerlo. ¿O es que acaso la gente no se ha dado cuenta de lo importante que es su apoyo en los partidos que la Selección Nacional juega en el Estadio Azteca por ejemplo? Cuando un equipo va mal, también sus seguidores tienen culpa, aunque no lo acepten nunca. Los medios de comunicación en México, han alentado a que los aficionados aparezcan algunas veces como enemigos de algunos jugadores o del entrenador y pocas veces critican o se meten con los malos aficionados. En unos días podremos comprobarlo, pues es casi seguro que la selección mexicana reciba abucheos en sus partidos eliminatorios en el estadio Azteca. ¿Porqué? Porque la gente ya le compró la idea de que México debe golear por más de 8 goles a los centroamericanos. Y si no lo hace, entonces merecen ser recriminados. ¿Cuántas veces se habrán quejado los aficionados de los malos periodistas y de las mentiras que aparecen en los diferentes medios? Como en todos los ámbitos, es posible encontrar también gente en los más altos niveles dentro de su rama. Esos que te apoyan en los momentos malos también, y que solo te recriminan cuando el partido ha terminado. Últimamente han aparecido porras y “barras” al estilo sudamericano, lo cual, mientras no caigan en violencias absurdas, le da un sabor distinto a las tribunas. Y no sólo hay porras. También se puede hablar de grandes aficiones en general: como la de Torreón y la de Tigres, por ejemplo. ¿Qué sería de equipos grandes como Necaxa y Cruz Azul si tuvieran ese tipo de apoyo?. Que quede claro; admiro a esa gente que sufre y goza con su equipo,. Al verdadero aficionado, los futbolistas les debemos lo que somos. Esos aficionados que regalan nada menos que esperanza, esperando recibir una alegría de vez en cuando. ¿Dónde quedan entonces, aquellos espectadores que simplemente critican y se quejan? Quedan en la mediocridad, y como diría Germán Dehesa, en la simple emisión de los sonidos más babosos que conozco: “ Siquitibum a la bimbombá...”

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