Decadencia

Ya son varios meses en que el futbol mexicano ha venido decayendo en calidad y regularidad. La selección es un incógnita, no sólo por el silencio de sus jugadores, sino por su manera de jugar. El...

Ya son varios meses en que el futbol mexicano ha venido decayendo en calidad y regularidad. La selección es un incógnita, no sólo por el silencio de sus jugadores, sino por su manera de jugar. El torneo no tiene un equipo representativo por sí solo, y las decisiones de los directivos siguen pareciendo disparatadas. Pero esto es solo consecuencia de lo que ha venido sucediendo en el futbol mexicano desde hace años. Hace algún tiempo yo decía que el futbol de nuestro país era como el imperio romano en cuanto a los excesos que se viven. Sueldos de más de un millón de dólares al año tanto para jugadores como para técnicos, están muy lejos de la realidad económica del país en donde vivimos. Es cierto que el futbol genera muchos recursos y que es el más grande momento de esparcimiento que viven los mexicanos, pero también es cierto que está desfasado en comparación de lo que se vive en el futbol de otras partes del mundo. Pero los excesos no sólo vienen por ahí. Un jugador no tiene la culpa si cuando lleva dos temporadas apenas ya gana lo que nunca nadie en su familia había ganado antes. Es obvio que después, al llevar 5 temporadas, ser seleccionado nacional y por ahí campeón del torneo de liga, entonces el sueldo que espera recibir para poder seguir en el mismo equipo sea 4 o 5 veces mayor al que ya de por sí era alto. Pero el gran problema de exceso en el futbol mexicano no está solo en los sueldos de los que participan. ¿Saben porque se dispararon tanto los salarios? Porque en las negociaciones de compra y venta de jugadores van muchas gentes “casadas” en el negocio. Se han dado casos de jugadores que en realidad costaban algo así como 300 mil dólares y que al llegar a México su pase vale algo mas de millón y medio de dólares.- ¿Dónde quedan ese millón doscientos mil dólares? Pues quedan en manos de directivos, promotores, periodistas y en algunos casos directores técnicos. El tan sonado caso de Hurtado como representante de Lapuente fue, en su momento, sólo la punta del iceberg. El problema de Televisa y Codesal es un punto que de un día para otro se quedó en el silencio. La decisión de volver a 20 equipos es más por negocio que por beneficio común. ¿Por qué creen que seguimos con 5 extranjeros en el futbol profesional? ¿Sabían que en Primera “A” también se puede registrar a 5 foráneos? No es raro entonces encontrar de repente extranjeros que vienen con un gran supuesto cartel y que cuestan mucho dinero, pero que al momento de participar dentro de la cancha se quedan lejos de las expectativas creadas. Imaginen esto. Yo soy promotor y voy con un representante argentino. Él me ofrece a su jugador por 200 mil dólares, yo en México hablo con el directivo y le digo que si lo compra en un millón, hay dinero para él. Hablo con el entrenador y le ofrezco una cantidad para que pida al jugador en cuestión. Al directivo argentino se le da una parte también para que el precio de la carta vaya de acuerdo a lo que se negocie. Hablo con algunos reporteros o directores de periódicos y también les doy una parte de dinero, garantizando así “buenas notas” y mucho ruido para mi jugador. Es un negocio redondo en donde el jugador también gana, pues el salario también será elevado para él. En caso de que el nivel de juego del jugador contratado no funcione, entonces se trata de colocar mediante algún préstamo en otro equipo ya sea en México o en el extranjero. Si por ahí tiene una buena temporada en su nuevo club, entonces se recupera un poco de la inversión. Un negocio redondo, pero en su esencia no muy limpio y rodeado de muchos excesos. Y así como sucedió en el imperio romano, siempre viene una decadencia. Ojalá y esto que vivimos no sea el principio de la caída del imperio futbolístico mexicano.

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