¿Quién entiende a los árbitros?

En una de mis primeras colaboraciones, mencioné que el futbol profesional se componía de cuatro ámbitos: los jugadores, los directivos, los medios de comunicación y los aficionados. Es cierto que...

En una de mis primeras colaboraciones, mencioné que el futbol profesional se componía de cuatro ámbitos: los jugadores, los directivos, los medios de comunicación y los aficionados. Es cierto que no hablé de los árbitros. Debo admitir que si no los mencioné, es porque aún no logro entender a que ámbito pertenecen. Mencioné a los Directores Técnicos junto a los jugadores por participar en la cancha. Quizá los árbitros entrarían ahí. Pero prefiero considerarlos junto a los directivos, ya que ellos no juegan futbol en el sentido estricto de la palabra. Para ser sincero, al pensar en ellos tengo infinidad de dudas y sentimientos encontrados. Por un lado los respeto. Pero por otro, no los soporto ni los entiendo. ¿Cómo elegir una profesión en donde no recibes mas que insultos? ¿En verdad existirá la vocación en todos los árbitros mexicanos? Alguna vez escuché decir a alguien, que sólo conocía a dos tipos de árbitro y el tiempo y mis experiencias me han llevado a casi darle la razón. Aquel que quiso jugar, no pudo, y que teniendo tanto amor por el futbol decidió volverse árbitro para poder seguir en él. Y aquel que quiso jugar, no pudo y que teniendo tanto amor por el futbol, al verse mal correspondido descarga su coraje y sus complejos contra el que sí pudo, volviéndose árbitro. ¿De qué otra forma explicar ese despotismo de algunos de ellos contra los jugadores? Hay árbitros que se vuelven tiranos abominables ejerciendo su poder dictatorial sin oposición posible, sintiendo que sin ellos el futbol no existiría. Hay otros que creen ser tan importantes, que piensan que los jugadores sólo juegan a engañarlos y abusan del poder que las reglas les otorgan para dictar sentencias y sanciones manejando a su gusto las tarjetas con los colores de la condenación. Galeano escribió: “la única unanimidad del futbol es odiar al árbitro”. Yo me uno a eso. Sin embargo les guardo un gran respeto, pues también es cierto que a ellos les debemos la pasión algunas veces. Admiro a los árbitros que realmente tienen vocación de juez y mantienen una atmósfera de dignidad y justicia cuando realizan su trabajo. Aplaudo a esa especie rara pero no extinta que es el buen árbitro, el cual asume con humildad y resignación esa imagen de figura gris e indefinida de poco significado popular cuando se le compara con los jugadores. Incluso a los buenos árbitros se les cuestiona, en todo momento y desde cualquier posición, su vista, sus conocimientos y sus intenciones. No hay que olvidar que el árbitro también se agota y se presiona por el ambiente y la circunstancia. Los derrotados pierden por él, y los victoriosos ganan a pesar de él. Cualquiera que ha jugado futbol alguna vez (a cualquier nivel), sabe que si pierde, de seguro el árbitro tuvo parte de culpa. ¿Cómo entender a quien escoge una profesión en donde el premio es el silencio y la indiferencia de los aficionados? Como dice el periodista español Carlos Toro en su libro Caldera de Pasiones: “En su aparente majestad y omnipotencia, el árbitro es un pobre diablo con su autoridad y capacitación puestas en entredicho, sometido a universal sospecha y represalias.” Podría tratar de entenderlos pero no creo llegar a hacerlo. Si alguien ya lo hizo, por favor compartan, con los que no lo hemos hecho, su descubrimiento. Por el momento sólo consigo pensar y concluir: “Mientras exista el árbitro, el futbol seguirá siendo impredecible.” Por otro lado y cambiando de tema, quiero agradecer a todos los que hacen comentarios. Si algo me ha gustado de estar en mediotiempo.com, es la posibilidad de tener esta retroalimentación. Hasta “Antirayas” he encontrado y eso me ayuda a seguir aprendiendo.

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