Los Gigantes de Concacaf (Segunda Parte)

En la columna pasada, hablaba yo de las cosas que me han tocado escuchar y comprender acerca del futbol mexicano y su superioridad en la zona de la Concacaf. Desde el mundial de 70 y 86, pasando...

En la columna pasada, hablaba yo de las cosas que me han tocado escuchar y comprender acerca del futbol mexicano y su superioridad en la zona de la Concacaf. Desde el mundial de 70 y 86, pasando por las eliminaciones del 73 y 81. Después del papel conseguido en el mundial del 86, que Maradona se robó de principio a fin, los mexicanos empezamos a creer un poco más en nuestro equipo nacional, pero sin olvidar a los famosos “penales”. En ese año y siendo yo un jugador ya profesional, me tocó que la selección sub-20 no calificara en un premundial jugado en Trinidad y Tobago. En el premundial sub-17, un año antes, había yo sido nombrado el mejor jugador del torneo y México había calificado invicto al mundial de China en el 85. Pero a finales del 86, era época de elecciones para presidente de la Femexfut y en ese entonces “Billy” Álvarez que era el jefe de la delegación mexicana sub-20, era también el contendiente de Rafael del Castillo. No voy a decir más. Simplemente con esa selección juvenil quedamos eliminados y fueron causas extradeportivas lo que lo provocó. Extrañamente nadie le dio mayor importancia, pero México quedaba eliminado de un mundial nuevamente en Concacaf. Me tocó vivirlo en carne propia y “curiosamente” nadie habló mucho del asunto. Hubo muchas cosas raras, pero ya tendré la fuerza y el peso dentro del futbol para poder hablar de ellas. Por hoy, prefiero guardar silencio. La selección que iba a ir a Seúl a los olímpicos, también quedó fuera y vino la famosa eliminación por los “cachirules” por lo cual México no asistió a Italia 90. Esa, se la debemos agradecer a gente de entonces Imevisión, que más por sus intereses y problemas personales que por “honestos”, destaparon una situación que existía y existe todavía en todo el planeta. En todos los países del mundo se han falsificado actas y pasaportes para bajarles la edad a los jugadores. Aquí todos lo sabían y antes de los problemas de intereses y de acreditaciones de los que ya no quiero acordarme, esos “salvadores” de la honestidad deportiva, se habían quedado calladitos. Pero al final, México se quedó fuera de otro Mundial. Luego vino la contratación de Menotti, la “camada" de Miguel Mejía Barón y el buen papel que hizo la selección en el mundial de Estados Unidos. A Menotti lo despidieron por unos resultados “malos” en Centroamérica, entre otras cosas. Llegó Miguel y se perdió también algún partido de visitante. Al final México calificó y volvió a quedar fuera del mundial por la vía triste de los “penales malditos”. Para el 98 corrieron a Miguel los periodistas. La prensa que se dedicó a insultarlo y a agredirlo por no responderles lo que ellos querían escuchar, terminaron por echarle al público encima y vino Bora. Se volvió a perder en Centroamérica y también lo echaron. Llegó Lapuente y también se perdió algún partido de visita. Una vez más escuchamos lo mismo. México no es más, el gigante de Concacaf. En Francia se volvió a hacer un buen papel, sin llegar a ser lo que algunos deseamos. Antes del mundial, nadie daba un peso por la selección, pero en el barco de la calificación a la siguiente ronda, se subieron todos, absolutamente todos. Desde directivos, hasta aficionados y periodistas. En todo este lapso, hubo “copas América”, “copas de oro” y la selección cumplió. Cuando le tocó a Lapuente ir a Centroamérica, el partido que se pierde en Trinidad y Tobago, le costó en gran medida su salida de la selección. Pero no me digan que no les tocó leer o escuchar en algún medio que México ya no es más, el gigante de la Concacaf. En esta eliminatoria, ya se perdió contra Estados Unidos. Hoy seguramente habrá quien se ponga a hablar de que ya nos alcanzaron o incluso rebasaron los demás equipos de la zona. Yo solo quiero concluir con una cosa. Jugando en el Azteca, a México no le gana nadie en un partido oficial. México puede perder o ganar como lo han hecho todos los equipos del mundo y como ha sucedido en todas las épocas. Nadie puede negar que México ha evolucionado futbolísticamente aunque a veces se pierda, aunque ya sé que para algunos, ganar es una “obligación” y no un merecimiento. Y créanme. El dinero de adentro y de afuera de la cancha, no cuenta a la hora de que el balón empieza a rodar. ¿Desde cuándo dejamos de ser el gigante de Concacaf?

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