Merecimientos

Esta semana empieza la liguilla y un nuevo torneo para los que quedan pues por el sistema de campeonato que tenemos, se da la posibilidad de que un equipo que queda incluso en décimo general,...

Esta semana empieza la liguilla y un nuevo torneo para los que quedan pues por el sistema de campeonato que tenemos, se da la posibilidad de que un equipo que queda incluso en décimo general, pueda llegar a ser el campeón sin importar lo que haya sucedido en el torneo regular. Puebla enfrenta esta etapa después de malas campañas, Santos ya es invitado regular y el León lo hace como premio por salvarse de la Primera “A”. Tecos regresa después de algunos años y Pachuca calificó por segunda vez en su historia directamente a la fiesta final, (y eso que ya fue campeón) Tigres y Monterrey sabrán por fin lo que es vivir unas finales desde que se instituyeron los torneos cortos y mucha gente se pregunta: ¿Qué es lo que pasará con América este año? Ayer platicando con alguien que tiene mucho tiempo en el futbol, me decía que el repechaje afecta a los equipos que no lo juegan. Según él, los jugadores que tuvieron tantos días de descanso (por llamarlo de alguna manera) perdieron el ritmo de partido por la semana de repesca y es ahí donde se trunca lo conseguido en el torneo regular. Yo le hablaba de ese torneo corto en donde los equipos habían quedado al final del 1 al 8 en la liguilla y nos cuestionábamos si ese año hubo repesca o no. La verdad es que para mí, no hay una regla establecida y que nadie ni nada le puede asegurar el campeonato a ningún equipo. El futbol es así. Se puede trabajar y trabajar, para estar lo mejor preparados posibles para la hora del encuentro. A veces una mala interpretación de un árbitro, te puede cambiar todo el esquema y echar a perder todo lo realizado en una campaña. Mi mejor ejemplo sería la expulsión de Outes, por parte de Codesal en aquel torneo en done el América de Reinoso había roto todos los récords y quedó eliminado ante Chivas en la semifinal. Si alguno lo recuerda, la jugada de expulsión fue muy rigorista, o en todo caso bien pudo haber echado a Cisneros también. ¿Qué puede hacer un técnico en esos momentos? La desventaja de un hombre en ese partido, fue fundamental para quedar fuera y el día de hoy, cuando se habla de esa campaña y se recurre a los libros, aparece el equipo del Puebla, como el campeón del torneo y hoy ya nadie se cuestiona cómo lo consiguió y en la lista de equipos campeones no aparece un asterisco que diga: “*El América fue el mejor equipo de la temporada, Chivas lo eliminó, pero al final hubo una bronca generalizada por lo cual el Guadalajara enfrentó la final sin 6 de sus titulares.” A nadie le interesa eso ya. Puebla fue campeón y nadie recuerda con exactitud a quién le ganó en cuartos de final y en semifinales. Ser Campeón es lo que cuenta y el camino para llegar a él, tiene muchas avenidas. Así que cuando escuchen a alguien hablar del “lógico” para campeonar, por favor, no hagan más que entender que ese “periodista” no tiene idea de lo que es pisar una cancha. Dicen, por ejemplo, que Hungría de Puskas habría ganado 99 de 100 partidos contra los alemanes en aquella copa del mundo de Suiza 54. Pero desgraciadamente para ellos, ese “partido” que perdieron, fue el de la final, y hoy todos sabemos que Alemania es tricampeón del mundo y nadie se acuerda de aquella Hungría invencible. En el futbol, no gana quien lo merece por lo hecho hasta antes del partido. Gana el que lo mereció el día que jugaron. Si todos supiéramos quien va a ser el campeón, ¿qué caso tendría ir al estadio?

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