La Final

Marco Van Basten dijo alguna vez, “Jugar por el campeonato no es asunto de vida o muerte. Es más importante que eso.” Ahora tenemos ya a los dos finalistas. El momento se acerca. Todos soñaron en...

Marco Van Basten dijo alguna vez, “Jugar por el campeonato no es asunto de vida o muerte. Es más importante que eso.” Ahora tenemos ya a los dos finalistas. El momento se acerca. Todos soñaron en algún momento con llegar y sólo dos lo consiguieron. Por un lado Pachuca logrando que su conjunto absorba a sus individualidades. Por el otro, Santos, con sus individualidades aprovechando su conjunto. Al final, dos equipos que han podido complementar el juego de equipo sin perder la calidad de sus hombres como individuos. Pero sobre todo, veremos a dos equipos con técnicos que se caracterizan por sentir el juego. Ahora todos hablamos de lo regular que han sido estos equipos a lo largo del torneo. Pero nadie dice en donde radica este fenómeno. Por un lado, ya desde hace algunos años, Aguirre llegó a cambiar la desconfianza que existía en Pachuca, por atrevimiento.. Del lado de Santos, Quirarte supo darle confianza a ese atrevimiento que ya tenían sus jugadores. Aunque no parezca, también el orden es una característica compartida por estos dos equipos. En Pachuca (como en Santos) hay un orden establecido y muy claro. Cada quien hace lo que sabe y lo que le corresponde. Pero los que siguen no son partidos normales. “La Final es la Final”, dirían los estudiosos del futbol, como si la simple palabra explicara por si sola la importancia que representa. Todo es distinto en la final. De qué sirve ser el mejor equipo a lo largo del torneo si se pierde en la final. Cuando yo era niño, mi papá solía decirme que los grandes jugadores se ven en las finales. Es el momento de demostrar que se está preparado para lograr grandes hazañas. De nada servirá ser recordado como el que perdió la final. El que diga lo contrario está mintiendo o nunca ganó una final de nada. ¿Por qué será que todos los que han sido campeones (a cualquier nivel) dicen que el triunfo no se compara con ningún otro sentimiento? Como jugador tuve la oportunidad de vivir de cerca dos finales de primera división. Una con Tampico y otra con Pumas. Ambas se perdieron. No encuentro la forma de explicar el sentimiento que guardo por eso. Este domingo alguien compartirá ese sentimiento conmigo. No se lo deseo a nadie, pero es necesario que haya un derrotado para que el triunfador aparezca. Así es el futbol. De una cosa estoy seguro, y me da gusto poder ser testigo de ello. En la final hay dos técnicos que son ejemplos claros de esa forma de sentir el juego que yo persigo, y que llorarán junto a algunos jugadores con todo y su trayectoria y jerarquía al llegar el silbatazo final. En sus manos (o pies) estará el decidir si es de felicidad o de tristeza. Que quede claro: no tengo favorito para la final. El futbol “sentido” ya está en ella y eso me emociona. En ambos equipos tengo amigos y gente con la que he compartido muchas horas hablando de futbol. En amos equipos hay gente que comparte la idea del “futbol bien jugado” conmigo. Ojalá que gane quien lo siga defendiendo y practicando.

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