Distancias

Recuerdo que cuando yo era niño, veía los resultados del futbol español y en Depor-TV pasaban unas escenas en donde no se veía nada, tomadas a nivel de cancha y que llegaban borrosas y con una...

Recuerdo que cuando yo era niño, veía los resultados del futbol español y en Depor-TV pasaban unas escenas en donde no se veía nada, tomadas a nivel de cancha y que llegaban borrosas y con una calidad técnica malísima. Al principio, mi niñez me hacía pensar que el problema de la distancia hacía que se viera tan mal y que quizá en España no televisaban los partidos como en México. Les hablo de cuando yo tenía como 6 años, no vayan a poner en duda mi inteligencia. Después, con el tiempo, en México empezamos a ver a Hugo Sánchez desde España y también partidos de la liga italiana en la época de Maradona. Recuerdo que tuve oportunidad de ver los primeros partidos de Maldini, y de alguna manera me gustaba seguir su actuación, porque debutó casi al mismo tiempo y a la misma edad que yo. En ese entonces, no todos los partidos del futbol mexicano se transmitían e incluso a veces ni en los programas de resumen se veían las acciones, y simplemente aparecían lo dos escudos con el marcador final, y los comentaristas se limitaban a decir los anotadores. Hoy las cosas han cambiado muchísimo. La tecnología ha provocado que el futbol se difunda a cualquier parte del mundo. Hoy en día, claro, si se tiene cable, podemos ver partidos de Argentina, de Italia, de Portugal, de Francia, de España, de Holanda, de Chile, de Brasil y sobre todo, la Liga de Campeones, la Copa de la UEFA, la Libertadores, la Merconorte y la Mercosur. Todo esto ayuda el futbol mexicano de muchas maneras. Los jóvenes que quieren ser futbolistas empiezan a conocer acerca del nivel de otros países, los entrenadores pueden analizar sistemas de los equipos “potencias”, etc. Cuando me tocó viajar a varios torneos, me di cuenta como era que le pasaba a muchos de mis compañeros el estar lejos de su país y en un lugar desconocido enfrentando a jugadores más altos y fuertes y que hablaban otro idioma. No es broma. Tuve compañeros que la primera vez que se subieron a un avión, fue para ira Francia y enfrentar en un torneo a Ginolá, Gascoigne, Deschamps, etc. Por supuesto muchos de esos se vinieron abajo mentalmente. Había uno que aunque era su primer viaje, jugó igual o mejor que antes y que curiosamente, el día de hoy es el poseedor del record de partidos jugados con su selección nacional y me parece que si no saben de quien estoy hablando, entonces necesitan ver un poco más de futbol, y hablo del mexicano, no del internacional ¿Ok? Pero al punto al que quería yo llegar es que también a los que nos gusta analizar más a fondo los partidos, el hecho de tener tantas variantes y posibilidades, también nos da la oportunidad de marcar la distancia que sigue existiendo entre nuestro futbol y el de otras latitudes. Y no hablo de la parte técnica ni táctica. Quiero tocar específicamente la parte psicológica. Cuando uno ve jugar a Saviola o Aimar, es obligada la reflexión hacia el punto neurálgico de la distancia que existe entre ellos y nuestros jugadores. Aimar y Saviola, no son más fuertes, ni más altos, ni más rápidos que Juan Pablo Rodríguez o que el "Gonzo". Técnicamente tampoco creo que sean muy superiores. ¿Qué es la característica que los distingue? Me parece que lo que nos hace falta en este país y que va de la mano de nuestra cultura deportiva y de nuestra cultura general, es el “ser triunfador”. Hugo Sánchez demostró que con su mentalidad llegó a lo más alto del futbol mundial. Quizá esa soberbia de Hugo, y que es típica del estereotipo de un argentino, sea parte de ese “triunfalismo”. Cuando se lee en las noticias que un equipo mexicano perdió o empató como local y que un argentino ganó como visitante en sus compromisos internacionales, a veces quisiera que los mexicanos fueran también agrandados “dentro” y no sólo afuera de las canchas.

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