La fiesta del futbol

En mi colaboración pasada hablé de hacer propuestas que mejoraran de alguna manera, lo que nos pasa dentro del futbol. Hubo quien aportó y como siempre hubo quien se estancó. Decía Bianchi en un...

En mi colaboración pasada hablé de hacer propuestas que mejoraran de alguna manera, lo que nos pasa dentro del futbol. Hubo quien aportó y como siempre hubo quien se estancó. Decía Bianchi en un programa de tele en Argentina en donde se tocaba este mismo tema: “Si no hubiera gente con ideas retrogradas o sin ideas, la gente con ideas positivas no tendría tanto valor”, y precisamente ahora que hablo de Argentina es que quiero relacionar lo que vi por allá con algo que ha empapado al futbol mexicano en los últimos torneos. Hace unos cuantos meses tuve oportunidad de ir al cono sur y observar muchos entrenamientos y partidos. Por supuesto que no pude dejar de lado el entorno y con esto me refiero a los aficionados y a los medios de comunicación. Hoy en México vemos que mas de la mitad de las declaraciones y de los comentarios son en relación al arbitraje. No creo que haya otro país en el mundo del futbol que le da más importancia a los silbantes que lo que hacemos aquí. Yo siempre he creído que esto se debe a la poca preparación que tienen quienes agarran un micrófono o una pluma en cuanto a temas realmente futboleros. Me parece excesivamente fácil calificar  la marcación de un fuera de lugar, si se cuenta con una repetición instantánea, ubicada en línea a la jugada. ¿Cuántos de ustedes necesitan repeticiones en cámara lenta una y otra vez  de un fuera de lugar o de un foul para disfrutar un partido? ¿Realmente a alguien le interesa lo que tengan que decir en relación a las faltas marcadas, los Brizio, “Boni” y algunos otros y que ya encontraron en las secciones de arbitraje, su manera de subsistir en los medios? A mí en lo personal no me importa si Marco Rodríguez va creciendo o sigue siendo inquisidor. O si Gasso es mejor o no que su papá. Creo que esa información les debe de interesar a ellos o a su familia nada mas.

Estando en Argentina tuve opción de platicar con algunos periodistas reconocidos. Para ellos, hablar mucho del arbitraje también es pérdida de tiempo. Hoy en día encontramos que el arbitraje mexicano supuestamente es de los mejores del mundo. Eso lo escuchamos y lo leemos hasta el cansancio. Pero también vemos todas las semanas que los árbitros son recriminados por los jugadores, los técnicos, los directivos e incluso los mismos exárbitros. Yo creo que mucho de esto se debe al afán de protagonismo que actualmente su constante aparición en la tele y en los diarios les motiva a los supuestamente impartidores de justicia. En  México el árbitro concede entrevistas, firma autógrafos, obtiene foros para declarar y a veces sale más en los programas de futbol que algún jugador que anotó un gol importante. Esto no sólo es culpa de ellos. Nosotros hemos “aceptado” a que esto suceda y ni qué decir de los comunicadores. Insisto. Siempre será mas sencillo decir “No era fuera de lugar” después de ver tres o cuatro repeticiones muy bien ubicadas, a hablar de la jugada, del pase, del movimiento, de la manera de golpear la pelota y demás que puede ocurrir en esa misma jugada.

Para terminar y buscando nuevamente su opinión y sus puntos de vista, quiero compartir una diferencia de posturas que tuve con Don Arturo Brizio padre, en alguna clase dentro del curso de entrenadores. El sostenía que el futbol es una fiesta. Que los árbitros eran los anfitriones y que debían cuidar que los invitados que eran los futbolistas, la pasaran bien en la fiesta. Mi opinión difiere mucho de su analogía. Yo creo que efectivamente el futbol es una fiesta. Los anfitriones son los que juegan, de ellos depende si la fiesta es buena o no. Los invitados serían ustedes los aficionados quienes incluso pagan un boleto para asistir. Y para mí, los árbitros serían simplemente los encargados de la seguridad. Los encargados de que los “borrachos” no hagan desmanes en la fiesta. Los que cuidan que no se metan los que no tienen nada que hacer ahí y no los que parten el pastel ni los dueños de la casa. Nadie salvo sus familiares paga una entrada para ir a ver a los árbitros.  Por supuesto que al Sr. Brizio mi opinión no le agradó. Para mí en esa diferencia de postura radican muchos de los problemas que vemos hoy en México. El día que el árbitro entienda que su mejor día es cuando nadie lo nota, y cuando nadie habla de él, empezaremos a mejorar en ese rubro. ¿O ustedes qué opinan?

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