¿El campeón o el mejor?

Pumas ya demostró que puede ser campeón; Monterrey, lo hizo hace poco. Hace unos días, Sergio Bueno declaró que en México la importancia de ser campeón es diferente a lo que sucede en otras partes...

Pumas ya demostró que puede ser campeón; Monterrey, lo hizo hace poco. Hace unos días, Sergio Bueno declaró que en México la importancia de ser campeón es diferente a lo que sucede en otras partes del mundo. El palmarés en nuestro futbol es algo que a veces se olvida dependiendo del momento. Escucho, por ejemplo, en la televisión que Rafa Márquez es el segundo jugador en importancia en la historia del futbol mexicano; un campeonato con el Mónaco y posiblemente ahora uno con el Barcelona serían sus logros máximos. Si comparamos a Márquez en títulos con jugadores como Ruggeri, por ejemplo, tendríamos que hablarles de usted a  muchos de los argentinos. Si el logro máximo es simplemente ser parte del plantel de un equipo grande de España, nuevamente seríamos infinitamente inferiores incluso que los uruguayos.

Hoy, en México, tenemos que los mejores técnicos extranjeros son Romano, Tuca y Lavolpe. Si a números nos vamos, son los que mas partidos han dirigido. En títulos no les va muy bien, pero no por eso dejan de ser buenos entrenadores. Hugo se cansó de ganar títulos tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Eso nadie lo discute y sería una necedad querer desbancarlo como la máxima figura.  Lapuente,  Vucetich y Meza tienen muchos títulos. Hoy, sólo el “Ojitos” estará en una banca para la próxima temporada. Hay quien se olvida de los campeonatos y marca a Javier Aguirre como el máximo entrenador de la historia en México por dirigir en España. En ese tenor, De Nigris, por ejemplo, sería superior a Campos por que él si jugó en España y el “surfer” nunca lo hizo.

Vemos a jugadores como Cuauhtemoc Blanco que nunca han quedado campeones, ni que decir de Osvaldo Sánchez. Pero tenemos a Octavio Valdez que colecciona títulos en diferentes equipos. ¿En que orden los acomodaríamos? Esta semana que es la final, cualquiera de los dos equipos que gane el campeonato, no podrá decir que fue el mejor de la temporada. Pero como una vez escuché decir a Carlos Reinoso, no se debe jamás demeritar un título. Es entonces que en México podemos decir que no siempre ser campeón significa ser el mejor. Por eso, Sergio Bueno mencionaba que el “campeonato” a veces no tiene la importancia que en otros lados. En España, en Italia o en Argentina,  hay que ser el mejor durante una torneo para levantar el trofeo. El Barcelona no tiene que preocuparse porque algún equipo que haya tenido una temporada por debajo del 50% de efectividad le pueda arrebatar en un solo partido lo que realizó en todo el año. En México, todos sabemos que eso pasa seguido. Hoy la temporada del Atlante se puede catalogar como muy buena por haber llegado a semifinales, cuando en realidad en su mayoría, no lo fue. Toluca jugó mejor, Pachuca lo mismo. Es entonces que intento entender a que le debe uno tirar como entrenador: a llegar a la liguilla en buen momento, “llevándosela” tranquila en el grupo durante la temporada regular  o a buscar el superliderato y ser un equipo regular durante todo el año. Por supuesto que lo ideal sería ambas, pero los números indican que muy pocas veces sucede eso.

A veces me pregunto si equipos como Barcelona o el Madrid tendrían tantos títulos si tuvieran que enfrentar una liguilla a ida y vuelta contra equipos que calificaran sin tanto desgaste en la liga. Que no se les olvide que los equipos grandes tienen que jugar finales cada domingo y los rivales se motivan y se exigen más cuando los enfrentan. Todos sabemos, incluso los aficionados, que no es lo mismo enfrentar al América o a las Chivas, ya sea de local o de visitante, que enfrentar a La Piedad o a Jaguares. Es hasta la liguilla que todos los partidos se vuelven parejos en nivel. Vivir o morir, no hay mas. Y ahora que se juega la final, no es la temporada sino el título el que está en juego. Ese título que algunas veces, no siempre, servirá para conseguirte trabajo después de que las cosas no te anden bien. Les dejo una pregunta y espero que todos disfrutemos de la conclusión del torneo. ¿Se vería un mejor nivel de futbol en la final si los jugadores no llegaran con el desgaste físico de dos semanas de 4 partidos a morir que es lo que significan los cuartos de final y las semifinales? La lógica indicaría que sí. Habría que darles quizás unos días más de descanso a los finalistas para beneficio del espectáculo.

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