También defendiendo se gana

Hay veces en las que los equipos tienen etiquetas de ofensivos y simplemente no lo son; Hay veces que confundimos un planteamiento con una formación y, aunque a veces la manera de salir de...

Hay veces en las que los equipos tienen etiquetas de ofensivos y simplemente no lo son; Hay veces que confundimos un planteamiento con una formación y, aunque a veces la manera de salir de arranque puede dar pistas acerca de cómo se puede calificar la vocación de un equipo, yo pienso que es necesario esperar a que transcurran algunos minutos del partido para poder hacerlo. Explico: La diferencia entre planteamiento y formación es muy simple. La segunda vendría siendo la cantidad de jugadores con características de ataque que aparecen en la alineación. Es decir, en el caso de Pumas, vemos que arrancan con supuesta formación ofensiva en la final, (que es el partido más reciente y el que seguramente tendremos mas fresco en la memoria),  Botero, Iñiguez,  Fonseca y, en teoría, Lozano, aunque arranque de atrás. Del lado de Monterrey, vemos a Franco, Arellano, Sergio Pérez y a Luis Pérez. Si hablamos de la formación, ambos equipos tenían 4 jugadores con vocación mas ofensiva que defensiva. Pero es ahí donde entra el planteamiento. No es lo mismo que Fonseca juegue con obligaciones de llegar a la línea de fondo y constantemente pisar el área con la idea de que los contenciones le ayudarán en la marca como le pasa a Pérez, que darle funciones con obligaciones de marcar al hombre que ataque por su zona. No es lo mismo parar a mis tres delanteros detrás de la media cancha cuando se pierde la pelota, que hacer que mis líneas avancen y aprieten desde la salida buscando recuperar la pelota lo mas lejos de mi portería. De eso y algunos otros conceptos tácticos  y no de la vocación de los jugadores alineados depende la calificación que se le puede dar a un cuadro.

Es común que escuchemos que un equipo es defensivo u ofensivo sin analizar los planteamientos. A Pumas se le conoce de siempre por ser un equipo con vocaciones ofensivas y es curiosamente en su mejor momento histórico, cuando dejaron de serlo. Los que dirigimos usamos mucho la palabra equilibrio. Ser un equipo equilibrado siempre será mejor que ser uno cargado a cualquiera de las dos calificaciones. Pero el equilibrio de mi equipo depende también del rival. Si me toca jugar contra el Necaxa en mi casa, por mas que quiera ser equilibrado, terminaré siendo más ofensivo. Todo esto porque así le gusta al entrenador rival. Si buscamos en los libros y en la historia reciente, los equipos que mas ganan en México son los que preferentemente esperan y ceden la iniciativa. No en vano Lapuente es el que mas títulos tiene ni Hugo ahora ganó el bicampeonato. Yo estoy seguro que las declaraciones de Miguel Herrera al final del partido pueden ser analizadas de varias formas siempre dependiendo de lo que fuera el resultado. Es evidente que él no comparte la forma de jugar de Hugo y habría que “agradecérselo” porque es de los pocos que en verdad buscan ganar siempre y en cualquier cancha. Por eso estoy seguro que de haber ganado la final, Miguel hubiera estado encantado y no enojado de la postura y del planteamiento defensivo de los Pumas.

Hoy, yo no se si desafortunadamente o afortunadamente, para ser campeón no sólo basta con merecerlo. Es el mismo cuestionamiento que cuando se habla de que en la guerra y en el amor, todo se vale. Creo, por ejemplo, que Hugo dirigiendo un equipo sin el fondo físico que tiene Pumas (por favor lean la columna de José Luis Arce)  denotaría más su postura defensiva de lo que lo hace actualmente. Pero Pumas no es el único equipo que juega así. Lo hacen muchos mas. Un ejemplo muy claro fue el Atlas de Bueno. La diferencia más notable de estos dos cuadros con los equipos de Arias o Lapuente sería la cantidad y variedad de gente con la que desdoblan para atacar. Pero en esencia la filosofía es la misma. Primero me armo atrás y luego te ataco cuando caigas en mi trampa.

Pumas es campeón y felicito a los que lo disfrutaron. Yo sigo teniendo buenos sentimientos por esa gran institución. Pero, por favor, no se engañen creyendo que son el mismo equipo de filosofía ofensiva que Pumas fue antes de la llegada de Hugo. Ahora parece que aceptar que Hugo no es un técnico que se pueda considerar ofensivo es un insulto a su manera de jugar y de ganar. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Pumas es bicampeón jugando al contragolpe y eso no le quita el valor a sus trofeos, ni Hugo deja de ser un técnico triunfador. Creo que ahora mejor que nunca podemos ver que en el futbol también se puede defender con muchas ganas de querer ganar. Aunque a algunos ese estilo de juego no les agrade.

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