En el futbol siempre han existido trampas

Cuando hace una semana y media escribí acerca de las trampas de Maradona  muchos amigos, gente de futbol, me preguntaron acerca de las trampas que yo anuncié revelaría esta semana. Algunos me...

Cuando hace una semana y media escribí acerca de las trampas de Maradona  muchos amigos, gente de futbol, me preguntaron acerca de las trampas que yo anuncié revelaría esta semana. Algunos me comentaron que no debería hacerlo pues me estaba metiendo en la intimidad y sacaría a la luz lo que debería quedarse a oscuras. Yo respeto mucho a esos jugadores y entrenadores, pero creo que debo cumplir con lo que les ofrecí, y como dije, lo haré sin mencionar nombres y ya cada uno de ustedes podrá sacar conclusiones de quien, cómo y porqué sucedieron estas cosas. Pero antes de empezar a compartir algunas de esas situaciones  que atentan contra el deportivismo, quiero aclarar que todas ellas me constan y no son platicadas por alguien más.

Para iniciar, quiero contar algo que va relacionado con la eliminación de México en la sub-20. A mi me tocó quedar eliminado del mundial de Chile 87. De hecho ahí se presentaron algunas cosas que viví por primera vez. Quiero agregar que aunque yo soy de los que creen que esas selecciones deberían ser dirigidas por algún mexicano, conocí a Humberto Grondona y me atreví a pedirle que me dejara ir a verlo trabajar para seguir aprendiendo. Él, no sólo me dejó ver sus entrenamientos, sino que me invitó a estar con la selección en las concentraciones. No sé si sea el culpable directo de lo que pasó, pero si se que se comportó como un grande al invitarme. Cuando lo cuestioné acerca de la razón de esa invitación, el me respondió que lo único que hacía falta para recibirla era solicitarla. Él siempre tuvo las puertas abiertas para el que quisiera acercarse y afortunadamente  para mí, yo fui uno (más bien el único) que lo hizo. Es por eso que quiero pedirles a todos, que no se dejen engañar creyendo todo lo que se dice ahora cuando después del fracaso, aparecen entrevistas a gente que dirigió antes que él. Yo puedo asegurar que esos entrenadores en su gran mayoría fomentaron los cachirules. A mí me tocó ver como se les daban indicaciones a los pasados de edad para que pudieran arreglar su pasaporte y así competir con jugadores mas grandes. Repito. A mi no me lo cuentan. Yo lo viví en mi estancia en la sub-20 cuando yo tenía sólo 17 años. Precisamente en ese premundial en Trinidad y Tobago, para empezar con las trampas que  conocí,  tuvimos que cambiarnos de hotel a escondidas pues se había organizado una fiesta la noche anterior a nuestro primer partido para no dejarnos dormir. También, me tocó enfrentar a un jamaiquino con un alfiler que usaba en cada corner y terminar jugando en una cancha de tierra que improvisaron de último momento y que regaron exprofeso una hora antes para que se enlodara y no pudiéramos tocar la pelota y jugar nuestro partido. Con estas cosas y una mala preparación fracasamos en calificar, y aunque todas esas ya las esperábamos, no dejan de ser trampas dentro del deporte.

Unas más de las que no me cuentan, fue el ver a jugadores doparse previo a partidos importantes; el ver cómo un entrenador les mandaba mujeres a la concentración al equipo rival; ver cómo se sobornaba al telefonista para que admitiera llamadas a los cuartos de los contrarios a altas horas de la noche y ver cómo se le daba al cocinero un laxante en polvo para que se los echara en la cena. Me tocó ver a un árbitro quedarse a dormir en casa del entrenador del equipo local y emborracharse la noche anterior al juego y a un árbitro mundialista irse de compras (todo pagado) en el avión del dueño  a Mc Allen con el presidente y el entrenador del equipo después del juego que nos pitó. Me tocó esperar fuera de la habitación a que dos técnicos pactaran un partido para propiciar el empate o que un jugador rival me pidiera que fingiera mucho dolor porque lo habían mandado a pegarme especialmente en el tobillo y él no lo quería hacer. Me tocó ver a un entrenador pedirle a todos aquellos que se habían dopado antes que lo hicieran cuando él lo pidiera y saber de un jugador que le pedía a un amigo rival que golpeara en el juego a uno de sus compañeros con quien había tenido problemas en el entrenamiento.

Por supuesto que me tocó vivir la famosa remodelación del vestidor justo en la mañana del partido y tener que respirar el olor de la pintura mientras nos vestíamos y el escuchar a alguien a quien el entrenador rival había mandado a convencernos a los que lo conocíamos de antes para que jugáramos a un nivel más bajo, pues a ellos les hacía falta el triunfo y nosotros ya habíamos calificado. Hay otras que no puedo contar porque serían muy obvias y no quiero herir a nadie. Es una realidad que en el futbol hay trampas desde siempre. Eso es algo que no se podrá evitar y aunque se enojen algunos, los sudamericanos y los italianos en mi experiencia, son maestros en esos menesteres. Para los que les gusta la retroalimentación, por favor escríbanme algunas “mañas” que escucharon o vivieron. Todos sabemos que las trampas se dan en todos los niveles.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas