Sobran las anécdotas

Después de ver algunos partidos de los equipos mexicanos en Libertadores y de tener algunas charlas con gente de futbol, me senté a reflexionar sobre la mentalidad del jugador mexicano en general....

Después de ver algunos partidos de los equipos mexicanos en Libertadores y de tener algunas charlas con gente de futbol, me senté a reflexionar sobre la mentalidad del jugador mexicano en general. No es nuevo ni estoy descubriendo nada cuando concluyo en que la parte mental del futbolista mexicano es su principal falla. Tuve algunas experiencias como futbolista jugando en el extranjero y fui testigo impotente de la disminución en la capacidad de algunos de mis compañeros. También tuve la fortuna de compartir canchas en otros países con jugadores que demostraron,  si no una fortaleza implacable, por lo menos el poder mantener su nivel técnico y táctico ante cualquier circunstancia. Hablo de Claudio Suárez, Jorge Campos, Luis García, Beto García Aspe, Luis Flores, Ramírez Perales, Manolo Negrete, Raúl Servín, o Miguel España. Me tocó jugar y entrenar al lado de jugadores que en las prácticas eran cracks y que nunca llegaron a brillar en primera; así como con jugadores que siempre fueron constantes en lo que a la actitud y mentalidad se refiere y que se volvieron jugadores de selección. Hablo de Cuauhtemoc, de Villa y de Terrazas por citar algunos. Si quisiéramos ser objetivos, podríamos encontrar  en los jugadores que nombré, muchos defectos técnicos o físicos en la mayoría si se les compara con jugadores de renombre internacional que jueguen en esas posiciones Vemos que algunos no son fuertes o rápidos. Otros de ellos no tienen buena recepción o no saben gambetear. Pero tienen algo en común. Demostraron varias veces que su problema no era “mental”. Es un hecho que en México es difícil encontrar jugadores completos o que se acerquen a eso. Cuando aparecen, inmediatamente la gente y la prensa los detecta y se vuelven jugadores caros o hasta figuras de nuestro futbol.  Pero la realidad es que son muy pocos los que mantienen un nivel de rendimiento sobre todo cuando la presión es “atípica”.

Cuando vi los goles que le hicieron a Chivas y al Pachuca en Colombia y Argentina respectivamente, recordé aquellos goles tempraneros o previos al los finales que caracterizan a nuestra selección o a nuestros representantes en competencias internacionales. Finales de Copa América, Mundiales, penales en torneos de FIFA o en libertadores, etcétera. Pero el problema no pasa por la técnica o la táctica. A veces sí, pero nadie puede negar que en eso hemos mejorado mucho los mexicanos. Incluso ya el físico se ha mejorado lo suficiente para competir sobre todo con equipos de Sudamérica. Pero basta que haya un poco de “presión”, para que empecemos a ver cosas que no vemos ni en partidos de liguilla o de finales en México. El término futbolístico que define ese cambio de actitud se llama “cagazo” y el jugador que sufre de “cagazo” es conocido por todos los que pisamos una cancha como “cagón”. El “cagón” no es mal jugador. Incluso puede ser el mejor del equipo. El problema de ese tipo de jugadores es la “fragilidad” mental. Chequen bien que no puse debilidad o falta de fortaleza. La palabra justa es “fragilidad”. Según el diccionario, “frágil” significa “que se rompe o estropea fácilmente” o “poco fuerte para resistir las tentaciones”.

El torneo mexicano es un torneo que en su fase final constantemente muestra diferentes tipos de presiones. Cualquier jugador que haya participado en una liguilla o en varias sabe a lo que me refiero. Un gol es determinante para seguir o para morir. Un estadio lleno a tu favor o en tu contra puede desempeñar un papel estratégico a la hora de buscar un resultado. A todo eso se ven sometidos los futbolistas en México. Se podría decir entonces que un jugador que gana un campeonato o un clásico o que anota su penal si le toca tirar en una serie definitoria, no es “cagón”. Lo admito y hasta lo comparto en parte. Es por eso que creo que el problema no es la fortaleza sino la fragilidad de nuestro carácter competitivo. Es por “frágiles” que nos anotan los goles que nos eliminan después de ir ganando. Es por esto que antes del minuto 5 nos anotan goles que la mayoría de las veces le da rumbo a los partidos. Ejemplos de estas “fallas” en momentos justos sobran en nuestra historia futbolística. En México, se le ha ganado a los mejores equipos del mundo. Basta con estar presionado para que todo se vuelva un volado. Me gustaría que ustedes ayudaran recordando esos momentos aunque sean los por todos conocidos. Yo empiezo con el gol que anota Ecuador en el mundial 2002 o el gol de Samuel para eliminar al América. ¿Quién sigue?

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