Primer Mundial Sub-17 (Segunda parte)

Después de que los brasileños arrasaran con los aplausos y se burlaran de nuestros jugadores, que bailaban y se tomaban fotos emocionados como cuando un niño se encuentra con un futbolista, los...

Después de que los brasileños arrasaran con los aplausos y se burlaran de nuestros jugadores, que bailaban y se tomaban fotos emocionados como cuando un niño se encuentra con un futbolista, los problemas dentro del grupo empezaron. Fuimos muy pocos los que nos salimos imitando lo que hicieron los otros equipos, pero eso molestó a la mayor parte del grupo. Quiero decir que esa selección tenía una particularidad que después me tocó ver en pocos grupos. El equipo estaba dividido por los titulares y los suplentes. Era un hecho que el “poder” que tenía Panchito Hernández había hecho que en la selección hubiera muchos jugadores del América. De los 6 que pertenecíamos antes del mundial al equipo de Coapa, sólo yo iniciaba los partidos. Eso hacía que hubiera un grupo de jugadores que se conocían bien y que no jugaban, pero que permanecían unidos. Quiero aclarar que después del mundial, “Panchito” esperaba que otros jugadores como Elías Ledesma, el “chatito” Ortiz, Enrique Gonzáles (hermano del “gonzo” actual y el original “gonzo”) y Luis García se incorporaran también al América. Al final, sólo los primeros dos lo hicieron mientras que los dos restantes decidieron por Pumas.

Como existía esta situación de molestia, hubo necesidad de que los que nos salimos diéramos una explicación a los demás del porqué de nuestra molestia. Muchos de los que se quedaron sabían que sus posibilidades de jugar serían pocas. En ese entonces la FIFA sólo permitía dos cambios y no tres como ahora. Pero también hubo algunos de los titulares que se quedaron a bailar samba y eso a varios de nosotros nos parecía una admiración y un “respeto” a lo que significaba Brasil. Después de aclarar que no tenían porqué molestarse de que no nos quedáramos (cuando yo creo que los que hicieron mal fueron ellos) el grupo quedó en que en la cancha venceríamos a Brasil.

El Mundial inició para nosotros jugando contra Hungría. Hubo una lluvia torrencial, al grado que desde la media cancha no se alcanzaban a ver las porterías. El árbitro nos había dicho que tenía órdenes de no suspender el juego por motivos de calendario, pues el mundial se jugaba un partido cada dos días. El marcador fue cero a cero y tuve suerte de ser nombrado el mejor jugador del partido, cosa de lo cual me enteré hasta varios meses después que la FIFA me hizo llegar un reconocimiento. (Ya se que a algunos les va a molestar que lo mencione). El segundo partido fue contra Qatar. Brasil les había ganado dos días antes 2-1, pero porque los árabes fallaron un penal faltando dos minutos.

El inicio de nosotros fue el típico de nuestras selecciones. Muy “nerviosos” al principio y “desconcentrados”. Esto sirvió para que nos anotaran el primer gol casi inmediatamente. Poco a poco algunos retomamos confianza y al final del medio tiempo ya habíamos empatado. Arrancando la segunda mitad anotamos el segundo gol por medio de Cortés (que un año después, en la selección sub-20 me confesaría su verdadera edad, que era 4 años mayor que la que usó para jugar este mundial). Aquí quiero hacer un paréntesis, pero quisiera encontrar las palabras exactas para que algunos lectores valiosos no se ofendan. Yo al mundial fui con el ligamento del tobillo derecho roto. Tres semanas antes del mundial tuve la lesión, a la cual los médicos me ayudaron para poder pasar las pruebas y asistir al mundial. (Esta sería después la lesión que me hizo retirarme tan joven y que me operaron 5 veces). Como yo no quería que los directivos ni el cuerpo técnico se diera cuenta de mi estado, yo solo y a escondidas me fijaba el tobillo con tela adhesiva. Esa noche, por error me la puse muy apretada. En mi inmadurez de adolescente, en el entretiempo me metí  a las regaderas a cortarme la bota de sujeción y así salí a la cancha para el segundo tiempo. Ya cuando el partido estaba resuelto en una jugada sin chiste, me volví a lastimar bastante fuerte. Tuve que salir en camilla y me temí lo peor. El partido terminó 3-1 a favor nuestro y Elías Ledesma con dos goles hizo valer su condición de goleador. En el otro juego del grupo, Brasil perdió 1-0 con Hungría. Eso quería decir que nosotros con el empate frente a los brasileños estaríamos en la siguiente ronda. En mi opinión desde ahí se empezó a fallar. Muchos del equipo empezaron a pensar en tan solo empatar. Y no sólo hablo de los jugadores.

Después vino esa “falsa confianza” que me tocó ver varias veces en otros torneos en donde se empieza a pensar en el rival de la ronda siguiente en lugar del partido por resolver. Yo mientras tanto, y con ayuda de los médicos de Qatar por órdenes de sus directivos y debido a que nuestro doctor no llevaba el equipo suficiente (típico de México), empezaba el tratamiento para intentar pasar la prueba física que me harían antes del partido contra Brasil para decidir si me metían a jugar o no.  (Continuará...)

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