Así no vamos a poder avanzar mucho

A diferencia de otros Torneos, a mí si me está gustando lo que llevamos hasta ahorita de campeonato. Me ha tocado ver buenos partidos y creo que nadie se puede quejar de que no ha habido goles y...

A diferencia de otros Torneos, a mí si me está gustando lo que llevamos hasta ahorita de campeonato. Me ha tocado ver buenos partidos y creo que nadie se puede quejar de que no ha habido goles y emociones. Hemos tenido suerte de ver buenos duelos y hemos podido observar grandes anotaciones. Pero desafortunadamente lo que pasa dentro de la cancha con los jugadores, aún sigue quedando lejos de lo que pasa en otros ámbitos de nuestro futbol. Empiezo marcando la diferencia entre la calificación que podríamos otorgar a los futbolistas con la que podríamos otorgar a los silbantes. A mi juicio, el arbitraje mexicano está en una crisis profunda.

Curiosamente, esta crisis no sólo es culpa de los actuales, sino también de los árbitros retirados que han adquirido una fuerza insospechada en los medios. La carencia de calidad de algunos programas de radio y televisión, o la falta de gente capacitada para hablar más allá de una simple narración fluida de las jugadas como supuestos especialistas, ha hecho que los ex árbitros encuentren en los medios una manera de seguir viviendo del arbitraje.

Sigo insistiendo. Hay más tiempo dedicado a lo que hace o deja de hacer un silbante que a lo que sucede con el 80 por ciento de los jugadores que participan en un partido. Los resúmenes nos muestran las repeticiones, pero sobre todo nos muestran las actuaciones de los referees, Curiosamente, cuando uno habla con cualquier árbitro, al parecer han encontrado una manera de trabajar en donde las equivocaciones no existen.

Pero sólo basta que un silbante cuelgue el silbato para que esto cambie, porque nadie ataca más a los árbitros que un ex árbitro. Qué me interesa a mí cuantos amonestados lleva "fulano" o cuantos expulsados lleva "mengano" Yo no necesito, ni creo que ustedes tampoco, que me pongan a "Boni", a los Brizio, a Mendoza o Ramos Rizo y a muchos otros más a hablarme de la táctica, de la técnica de un jugador, pero menos necesito saber lo que opinan de todos y cada uno de los que en años pasados hubieran sido sus colegas más defendidos.

Este tiempo aire que han obtenido gracias a la poca creatividad de quienes producen dirigen o conducen los programas, ha desencadenado que nuestros silbantes sienten que no sólo el futbol sino el mundo gira en torno a ellos. Y entonces no es raro ver encuentros en donde la prepotencia, la intolerancia y la escasez de criterio abundan.

Por favor hagan una pausa a su pasión desenfrenada como aficionados y dejen de escuchar a los comentaristas quienes ahora parecen inquisidores de futbolistas y cuenten la cantidad de expulsiones y amonestaciones mal aplicadas que hay en nuestro país.

A Gallego lo echaron la semana pasada por juntar las yemas de los dedos, la expresión corporal más común y típica de su país por ejemplo. Marco Rodríguez se perdió en la fama y protagonismo hace años, pues pese a que inició teniendo un enorme futuro, hoy en día nadie puede decir que su carrera no ha sido más polémica que buena.

Pero vuelvo a lo mismo. Todo esto, no tiene nada que ver con los jugadores y viene de la mano con las fallas en otros ámbitos y que se interrelacionan entre si. En próximas columnas tocaré temas como las decisiones de las directivas ante las "porras" y "barras" o de la poca claridad y paupérrima repetición de conceptos futbolísticos básicos en las crónicas futbolísticas de nuestra televisión.

Para terminar y sin querer faltarle el respeto a nadie y mucho menos a ninguna de las mujeres que trabajan  en los partidos, quiero invitarlos a que vean en la nueva televisora de Estadio TV a quien quizás sea el último integrante de esa "vieja escuela" de grandes comunicadores. Me dio gusto encontrarlo nuevamente en la pantalla inmerso de lleno específicamente en un partido, pero no pude evitar sentirme un poco triste de ver que mientras hay gente joven, mujeres y hombres, desaprovechando sus oportunidades ante unas cámaras en las televisoras más poderosas, tengamos a Jorge "Che" Ventura, toda su elegancia periodística y toda su gran cultura futbolística desperdiciada.

Entiendo que los medios intentaron un cambio generacional. Pero si también sacrificaron la calidad simplemente por brindar una nueva imagen a la pantalla, no se molesten después con las comparaciones en donde existen años luz de diferencia.

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