El maestro Don José

Cuando yo tenía 9 años, se desarrolló el Mundial de Argentina. Muchos de Ustedes a lo mejor ni habían nacido y seguramente ni lo recuerdan.  En mi caso, era el primer Mundial en el que yo podía,...

Cuando yo tenía 9 años, se desarrolló el Mundial de Argentina. Muchos de Ustedes a lo mejor ni habían nacido y seguramente ni lo recuerdan.  En mi caso, era el primer Mundial en el que yo podía, por la edad, estar atento y consciente de los resultados. Mi papá me llevó al Premundial que se jugó en el Azteca en donde nuestra Selección vengaba la afrenta de 4 años antes contra los haitianos.

Recuerdo que la gente no respetó para nada el himno de los visitantes y mi padre me explicó lo que habia sido la no calificación a Alemania 74';.  De ahí en adelante, como cualquier niño aficionado, buscaba en las noticias los resultados de los partidos de la Selección y creía que México podía ser Campeón del Mundial.

Se le gana a Túnez, se empata o pierde con Alemania y se le gana o empata a Polonia era lo que los medios me hicieron creer para que México calificara a la siguiente ronda. La historia nos dice que no fue así y que México quedó en último lugar de los 16 participantes. Fue la primera vez que supe de Don José Antonio Roca.

Seis años despues, jugando yo para la reserva del América y siendo Don José el entrenador del primer equipo del Necaxa, se acercó a la banca del partido preliminar para felicitarme por el partido en que acababamos de perder 1 a 0. Fue la primera vez que supe que Don José era todo un caballero. De ahí en adelante, puedo decir que durante un tiempo lo que siguió entre él y yo fueron saludos cordiales, de esos simples que se dan antes de un partido.

De hecho, recuerdo que yo lo fui a saludar el día en que metí mi primer gol hace 20 años cuando el dirigía al Atlante y yo jugaba con los Pumas. Tiempo después me diría que ese gol de último minuto había contribuido a que lo echaran en las siguientes jornadas debido a la mala racha que él supuso romperían contra nosotros.

Después de eso, tuve la oportunidad de conocerlo mejor hasta hace unos 6 ó 7 años. Yo ya dirigía a la Universidad Anáhuac del Sur y él se encargaba del futbol del Tec de Monterrey campus D.F. Nosotros jugabamos una Semifinal y yo había sido expulsado.

El partido se fue a penales y yo estaba desesperado y nervioso en la puerta de un lejano vestidor en el estadio de la Autónoma del Estado de México. Sin darme cuenta, Don José se acercó a saludarme. Yo hoy podría suponer que siempre supo lo que sucedía. Me preguntó por el equipo que estaba jugando y por su entrenador. Le dije que era yo.

Mi nerviosismo por haber empatado y tener la posibilidad de pasar a la Final en penales me estaba consumiendo mientras él se reía de verme caminar de un lado a otro desesperado como si todo en la vida dependiera de ese resultado.

Cuénteme algo Don José, le dije "¿Cómo es que le hace usted para seguir dirigiendo y verse tan tranquilo y calmado con tanta presiones?". Su respuesta no pudo ser más contundente y me cambió la carrera. Me dijo: "Te voy a decir algo que no debes olvidar nunca. Ganes o pierdas, éste no será tu último partido. Siempre habra alguno más". 

Quiero compartirles que hasta el día de hoy, cada que un juego me pone tenso, recuerdo a Don José Antonio Roca con admiración y cariño. En una de esas tantas pláticas que teníamos, sobretodo terminando los partidos en donde éramos rivales y en la época en donde yo tenía el programa de radio, le hice una propuesta. Le pedí que se atreviera a contar al aire todo lo que me contó que había sucedido en ese Mundial.

Todo lo que recordaba, minuto por minuto y todo lo que jamás había dicho. Y con esa amabilidad y esa categoría que tuvo siempre, me contestó que no podía hacerlo. Que prefería que la gente le echara a él las culpas que entregarle a los perros a los que habían fallado aunque lo hubieran hecho hace ya casi 30 años.

Yo sé que para hoy, ya se habrá hablado mucho de lo que fue e hizo el "Maestro" Roca para nuestro futbol. Yo no tuve oportunidad de despedirme de él y quisiera mandarle a su familia , en especial a Chucho, mi más sentido pésame y mis condolencias.

Puedo decir que en mi vida he tenido mucha suerte y he podido conversar con mucha gente brillante del futbol. Pero nunca con alguien tan objetivo, sobrio y con tanta clase como Don José quien seguirá disfrutando de cada partido que juegue. Después de todo, él sabe que siempre habrá algún partido más.Opina de esta columna aquí

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