Antes que nada muchas gracias

La verdad es que no sé por dónde empezar. Estoy más feliz que nunca por lo que se consiguió y agradezco a todos los que nos apoyaron y se desmañanaron para ver nuestros partidos. Ahora que los...

La verdad es que no sé por dónde empezar. Estoy más feliz que nunca por lo que se consiguió y agradezco a todos los que nos apoyaron y se desmañanaron para ver nuestros partidos. Ahora que los vuelvo a ver me doy cuenta de lo emocionante que fueron por momentos. No sé tampoco cómo explicar el hecho de que perder la Final del Mundial no pudo lastimar el orgullo y la alegría que siento por haber dirigido a este grupo de jugadores. Las historias que había detrás de cada uno de ellos son en su mayoría tristes y llenas de mucho dolor. Pero hoy la vida nos ha cambiado a todos. Aunque en México no se tenga el conocimiento de la magnitud de lo qué significa un Mundial de Playa, veo que a mucha gente le dio gusto lo que hicimos y eso es un gran aliciente para seguir adelante.

Me resulta muy difícil aún, encontrar los motivos que hicieron que este grupo se volviera una roca sólida que podía rodar sin descanso y chocar contra cualquier pared y no romperse nunca. La realidad es que había demasiadas cosas en contra para siquiera poder empezar a crear ilusiones, pero aun así y poco a poco fuimos encontrándole el modo a nuestra motivación. Sé que a muchos les gustaría escuchar una historia más parecida a la de la Sub-17, en donde desde el inicio la meta estaba bien fija en la mente de cada uno, pero en nuestro equipo, las metas se fueron haciendo día con día, minuto a minuto.

Confieso que yo supuse que por lógica lo que empezaba mal tendría que acabar mal. Teníamos un jugador nuevo (que suplía sin chance de trabajar al que se fue a La Raza sin avisarnos), teníamos un jugador lastimado que en teoría no debía jugar (y que su lesión aumentaba cada día). Un defensa improvisado como delantero (y que no había jugado nunca antes en esa posición a raíz del que se fue). Pero sobre todo, lo que más me preocupaba era que en la delegación teníamos un jugador menos (por el que no llegó al aeropuerto).

Quizás por este hecho es que los jugadores asimilaron desde el principio que nos iba a costar más trabajo que a todos los demás y que entonces la única manera era trabajar más que los demás. El partido contra los rusos fue el más sufrido y el de mayor presión a mi juicio.

Abríamos el Mundial contra la sensación europea y que algunos daban como incluso uno de los probables finalistas. Ganarle era imperativo ya que cualquier otro resultado significaba la eliminación segura y se consiguió. Sé que a todos nos gustaría hablar de una posible victoria contra Brasil en el segundo partido del grupo, porque ya se ha hecho en otras categorías y modalidades. El problema es que en ninguna como en la arena los brasileños sacan tanta ventaja, así que perder el inaugural nos hubiera puesto a empacar desde el primer día.

Afortunadamente se ganó y vino el partido que yo más disfruté. El  hecho de haber tenido a Brasil en su casa y por primera vez en la historia abajo durante dos periodos completos y escuchar a la torcida en silencio absoluto pese al estadio lleno, no lo cambio hoy por nada, yo supuse que si se hacían algunas estrategias de manera correcta el partido podría ser así, y lo fue.

Contra Salomón, aunque empezamos mal, se corrigió y se calificó, algo que por ejemplo, en EU no han podido conseguir aún; el cruce que teníamos en nuestro grupo marcaba como probables rivales a España o a Portugal. La coincidencia que hubo en Cuartos fue muy comentada dentro del torneo en donde se jugaron los partidos de conquistados y conquistadores. Salvo Francia que no dejó a Senegal alzarle la voz, nosotros y los brasileños pudimos vencer a nuestras "madres patrias".

Ya en Semis y con los uruguayos queriendo intimidar y terminando intimidados, la victoria fue más contundente y más tranquila para mí. Incluso le llegué a decir al Profe "creo que ya me estoy acostumbrando a que ganemos" (hasta antes del Mundial en México sólo se habían ganado cuatro partidos en la historia: Jamaica, Perú, Costa Rica y El Salvador).

La próxima semana si quieren hablaremos de lo que fue la Final porque cuando al inicio del torneo me quisieron cuestionar mi mala suerte por haber tenido a Brasil en el grupo, mencionando que en ese sector sólo se competía por un lugar y no por dos, me atreví a decir que la suerte era al revés, porque eso significaba que sólo nos volveríamos a ver las caras hasta llegar a la Final y no podrían eliminarnos antes y Dios quiso que así fuera.

A mí no me importará que esté la Liguilla y que quizás haya pocos interesados en leer lo que vivimos. De todas maneras buscaré compartir un poco de lo que hicimos con ustedes, a los que no terminaré de agradecerles que hayan estado ahí. Hasta la semana que viene.Opina de esta columna aquí

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