Hablando de Finales

Hoy tendré el gusto de acompañar a mi hermana y a mi sobrino que son Pumas de sangre azul y piel dorada a ver el primer juego de la Final. Tengo que confesar que son pocas las veces que he...

Hoy tendré el gusto de acompañar a mi hermana y a mi sobrino que son Pumas de sangre azul y piel dorada a ver el primer juego de la Final. Tengo que confesar que son pocas las veces que he regresado al estadio de CU desde que dejé al equipo, pero que cada vez que lo hago me lleno de emoción y sentimientos positivos.

En el timón de ambos equipos hay gente que conozco muy  bien. Mi admiración y respeto por "Tuca" data desde que fuimos rivales por primera vez y comprendí en carne propia lo que significaba su carácter y su pasión por el futbol en un partido en la que siempre ha sido su casa pero vistiendo los colores del Toluca. Aquél juego lo ganamos los Pumas en el último minuto y no se me olvidará su rostro encorajinado por el resultado. A Pepe Cruz lo conocí en el Querétaro de La Volpe como compañero y después fuimos contemporáneos también en el curso de técnico. Ver la transformación del "Profe" a ser un estratega muy respetado por sus rivales me da gusto, pese a que eso haya significado su integración a esa tan peculiar y nada agradable dinámica atlantista de poder y sumisión que sólo los que hemos pasado por el equipo azulgrana conocemos.

Nadie ni nada puede negar que los dos son hombres de trabajo y que se tienen muy merecido el lugar de finalistas que hoy ostentan. Desafortunadamente sólo uno obtendrá el título y como todos sabemos, al perdedor se le borrarán sus méritos en esta temporada, tan fácil como se le han borrado los méritos a muchos que han llegado a la Final sin ganarla y que muchos de ustedes ya ni recuerdan. Sin embargo, casi podemos garantizar todos que esta es una Final merecida ya que llegan dos equipos que a leguas se nota trabajaron y trabajaron para conseguirla. Es así que aprovecho para saltar a la otra Final que se jugó esta semana y que desafortunadamente se perdió para los intereses de los mexicanos.

Más allá de que el América no es del agrado para un poco más de la mitad de los aficionados, para mí hubiera sido sensacional que nuevamente un equipo mexicano se levantara con la corona de la Copa Sudamericana, y aunque el partido de vuelta fue mucho mejor que el de ida, como ya es costumbre nos volvemos a quedar en la orilla.

En lo personal me duele como mexicano, pero también tengo que aceptar que me dio gusto por Gustavo Alfaro que su equipo ganara el título. Hace algunos años fui invitado a la Argentina por algunas personas a observar entrenamientos y charlar con los técnicos de algunos equipos argentinos importantes. Asistí a ver los trabajos de Boca, de River, de San Lorenzo y de Velez entre otros; pude conversar con la gente que manejaba las Inferiores también de algunos de los equipos mencionados. Y aunque la atención que recibí fue muy buena, no la puedo comparar con mi experiencia con Alfaro quien en ese entonces dirigía a Quilmes. Todo sucedió un día que mi itinerario estaba el entrenamiento de Velez, pero al llegar a la práctica, me di cuenta que sólo habría tenis-balón y entrenamiento regenerativo. Como ya me quedaban pocos días, decidí salir de ahí y la persona que me acompañaba me sugirió que intentáramos ir a ver la práctica de Quilmes, ya que los dotes de buena persona de Alfaro eran famosos.

Al llegar descubrimos que el interescuadras era a puerta cerrada pero aun así pedí permiso comentando que yo era un mexicano aspirante a ser entrenador que andaba buscando aprendizaje. Alfaro sin conocerme me autorizó la entrada, y al final de su entrenamiento se me acercó para decirme que estaba a mis órdenes para lo que yo quisiera conocer, pero que se tenía que despedir porque tenía una entrevista ya pactada con una televisora. Me dijo que de cualquier forma, si se me ofrecía, lo podría buscar en un hotel del centro de Buenos Aires y que el estaba en la mejor disposición de ayudarme. Quiero decir que en mi corta carrera como entrenador he podido charlar con gente muy importante, pero que jamás nadie se portó conmigo como lo hizo el hoy técnico Campeón de la Sudamericana.

El último día de mi viaje mientras hacía mis últimas compras, me topé con el hotel de Alfaro y decidí entrar a buscarlo. Lo que siguió fueron 6 horas de plática en donde me bajó de su habitación todas sus carpetas con sus anotaciones y sus trabajos. La charla me hizo conocer a una de las personas más trabajadoras que he conocido y me da gusto que sea alguien así quien se lleve el título, porque para mí es una muestra más de que el camino más seguro para el éxito es el trabajo. ¿O ustedes conocen otro?

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