De la Champions al descenso mexicano

Después de disfrutar las Semifinales de la Champions y la calidad de futbol y de goles que se vieron en ellas, no queda más que seguir pensando que tenemos aún mucho camino que recorrer.

Después de disfrutar las Semifinales de la Champions y la calidad de futbol y de goles que se vieron en ellas, no queda más que seguir pensando que tenemos aún mucho camino que recorrer. La velocidad y fuerza con la que se juega en Europa está muy lejana a la que usamos en México. Aquí me reiré un poco de manera inevitable y recordaré a todos aquellos que creen insultarme y piensan que cuando habló Hugo Sánchez y mucha gente, incluido yo, de mejorar el biotipo sólo hablábamos de estatura. En cuestión técnica bastaría con observar ambos goles del Chelsea-Barcelona para entender que no se juega con la misma capacidad de golpeo ni de conducción en nuestro país. Aquí repetiré que según algunos estudiosos, porque no lo inventé yo, pero que sí estoy de acuerdo, en cada país la manera de aprender la técnica de futbol se debe a un conjunto de elementos en donde se destaca la idiosincrasia de cada nación. Por eso las grandes diferencias hasta entre países vecinos en donde uno podría pensar que otros factores como el clima similar harían que se jugara de la misma manera. Para explicar esto diría que no es lo mismo aprender a jugar sin camisa y a la orilla del mar como muchos brasileños que con chamarra y pants gruesos como lo hacen los suecos en gran parte del año, por ejemplo. En ese caso, desafortunadamente y con lo mucho que quiero a mi país, con lo orgulloso que me siento de ser mexicano y lo que me motiva representarlo bien en el extranjero, me duele aceptar que no somos en cultura deportiva un modelo a seguir y que la mayoría de la gente ni siquiera entiende lo que es competencia deportiva y lo que significa su formación y  su desarrollo psicológico en sus diferentes etapas, como para preocuparnos en mejorar  en la formación técnica y física de más y mejores deportistas. Con esto quiero decir que la mayoría cree que cualquiera le puede ganar a cualquiera con simplemente desearlo, y desgraciadamente no es así. Hay muchos factores mentales y físicos en donde nuestra cultura deja mucho que desear y no por nada no somos lo que se dice una potencia a nivel mundial en la mayoría de los deportes. Hasta la mala alimentación que proporciona la comida mexicana común que normalmente se  ofrece en las casas de los niños más aptos influye a la hora de formar deportista y si ni en eso podemos estar de acuerdo, no tiene mucho caso seguir profundizando en el tema. Pues bien, después de ver qué se juega y se consigue competir a esos niveles y de pensar que de no haberse lastimado un mexicano pudo haber estado ahí, me doy vuelta y volteo a ver el evento importante que será el descenso en nuestro futbol. Con una nómina que ya quisieran algunos equipos europeos, los Tigres con sus estadios repletos y sus arcas llenas de dinero, rezan para no ser quienes al final tengan que vivir un nuevo torneo en la categoría inmediata inferior. No sería la primera vez, ni tampoco sería la última por lo que se vislumbra con lo que sucede en ese club.  Ahí hay un fenómeno muy raro que ni con Borja, ni Lapuente o Pekerman se pudo componer. Ya por ahí algún directivo de esos que les gusta maltratar a los jugadores y retrasarles sus malos y bajos sueldos, se justificaba en una cena diciendo que el mejor ejemplo de que al jugador hay que tratarlo mal y no consentirlo, eran los Tigres. Del otro lado, y aunque ya mejor me río de escuchar tantas y tantas tonterías acerca de si el resultado está arreglado o no. El partido entre los hermanos que definirá de que tamaño será la pérdida de dinero de Televisa este año gracias a las decisiones de a quienes han encargado su futbol nos demostrará una vez más que la honestidad de la liga mexicana existe y que si hay alguno que otro tramposo no lo hay en mayor o menor medida que en cualquier parte del mundo. Con esto quiero decir que pase lo que pase, cualquiera que quiera creer que 22 jugadores están comprados o manejados para jugar de tal manera que el resultado sea el que cierta persona quiere por cuidar sus intereses, no merece ni ser considerado siquiera un mal aficionado de futbol. Sé que el partido puede terminar incluso aparentando que se jugó así, pero  que nadie crea que se puede comprar un resultado. Se podría influir para que por ahí alguien no juegue como debería, pero eso no garantiza que en su mismo equipo alguien lo haga mejor que nunca y con eso cubra las deficiencias malintencionadas del otro. Así que por favor disfruten si quieren del morbo que podría producir saber si Cemex o Televisa perderán su dinero, pero por favor no del morbo que quieren crear algunos periodistas que también viven de esto, de que hay posibilidad de arreglar el resultado entre jugadores. Es algo lamentable usar estos escenarios para mal informar a la gente que cree en ellos a rajatabla.

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