Paridad en el futbol mexicano

En la liga estamos en plena recta final y como ya se ha vuelto costumbre, los resultados son poco pronosticables y los equipos que jugaron bien la semana anterior hoy juegan mal.

Si hoy México le gana a Corea, podremos empezar a hablar de un buen Mundial para nuestra Sub-17. En un torneo en donde en la Primera Ronda sólo quedan eliminados dos terceros lugares de seis, jugar los Octavos de Final no es nada para presumir todavía. Así que en mi perspectiva, hoy empieza el verdadero desafío para el equipo de González China, que si bien no ha jugado del todo bien y que contra Japón contó con mucha fortuna, puede "encarrilarse" a partir de esta jornada y ahora sí, en verdad hacernos creer a todos nosotros que se puede aspirar a muchas más cosas.

Por otro lado, en la liga estamos en plena recta final y como ya se ha vuelto costumbre, los resultados son poco pronosticables y los equipos que jugaron bien la semana anterior hoy juegan mal y los que parecían no tener chances reales de repente le ganan a equipos que en el papel y hasta en la tabla se muestran superiores.

El motivo de esta falsa competitividad ya ha sido tema recurrente en el futbol mexicano, y creo que es tiempo de que se intente por lo menos un análisis más a fondo para corregirlo. Mucho se debe, creo yo, a que en el futbol mexicano las renovaciones tanto de generaciones de jugadores como de entrenadores son demasiado lentas.

La mayoría de los entrenadores que dirigen hoy tienen en su curriculum vitae entre 4 ó 5 equipos diferentes por lo menos, y ya todos se conocen a la perfección entre ellos. Es muy común que estos técnicos, además de seguir usando sus mismos conceptos, a veces lleven a los mismos jugadores que dirigieron en otros equipos. Es entonces que de repente vemos que en ningún lugar hay diferencias marcadas entre el Santos de hace dos años, con los Tigres de ahora o con las Chivas de hace cuatro. Alguna vez decía yo que esta repetición constante de lo mismo se debe también a que los 2 ó 3 grupos de poder que existen en nuestro balompié se "rolan" las oportunidades de trabajo. En México es muy común ver que un jugador de "medio pelo", después de tener una mala temporada en un club de "media tabla", pueda convertirse en el refuerzo de lujo y titular en uno de los cada vez más decaídos "equipos grandes" y que sean tratados como tales. No nos hagamos "tontos". Todos sabemos que esto se debe a los compromisos adquiridos por muchos de los entrenadores con una cartera de jugadores de los representantes y promotores. Así que el mismo plantel que hoy es de San Luis, mañana puede serlo de Necaxa (si es que regresan algún día). O la figura prometedora de Santos, mañana es el mejor pagado de Cruz Azul.

Todo esto hace que las identidades se pierdan. Que las rivalidades dejen de crecer de manera "deportiva" y que los "orgullos" se confundan. Si hoy defiendo la camiseta que ayer supuestamente "odiaba" mi sentimiento no es el que debería ser, y ganar o perder no significa lo que antes sino lo mismo de cualquier lado.

A mi juicio este es un fenómeno que provoca tal cantidad de transacciones hechas con el dinero y los compromisos como prioridad. Así es que se puede ver en cualquier momento jugadores de mejor capacidad en equipos supuestamente chicos y jugadores sin merecimientos de titulares en los equipos grandes. La consecuencia de ello es que cualquier equipo puede quedar campeón. El ganador del título el año pasado estuvo formado en gran medida por gente que incluso había salido del equipo y que si regresaron fue porque "en teoría" no rindieron en sus temporadas afuera con sus equipos nuevos.

¿Cómo le explicarías a un niño que apenas tiene conciencia futbolística y que después de gritar "goyas" el torneo pasado, hoy tiene que ver al mismo plantel de jugadores en la parte más oscura de la tabla de posiciones?

Desconozco si esto pasa en otra ligas, pero si sé que en las llamadas "grandes" no pasa. En otros deportes como el futbol americano o el básquet gringos, se encuentra "paridad" porque ahí si hay un sistema bien elaborado que busca equilibrar sus torneos y hacerlos más emocionantes para todos.

En México se ha dado el caso que equipos con una nómina hasta 20 veces menor que el que mejor paga, salga campeón.

Y si esto lo tomamos como algo que no importa o que en determinados momentos es "bueno", seguiremos fomentando el conformismo y la mediocridad.

Ahora bien, ¿alguien de ustedes sabría como revertir esto?

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