Raya

Es normal

Jueves 24 de Diciembre del 2009



En la historia del futbol mexicano, pero también en la de otros países hay muchas historias de equipos débiles pegándole al fuerte. También hay muchas historias que después de pegarle al fuerte o casi pegarle, lo que sigue es que se pierda contra un equipo mucho más débil en el papel que el rival al que se le ganó antes. Todo eso es normal y hasta predecible incluso si pensamos en la importancia del factor mental en un partido.

Decir que en México no somos precisamente reconocidos por nuestra fortaleza mental en cuestiones deportivas no es nuevo ni libre de crear polémica, pero sí es una realidad. Tenemos muchos casos de jugadores que se achican en los momentos "buenos" o de equipos que se quedan en el "ya merito" muchas veces. También existen los casos de gente ganadora que por circunstancias especiales son "condenados" a ser los números dos eternos, simplemente porque les tocó la mala suerte de nacer contemporáneo a alguien mejor, pero ese no es nuestro caso.

Hoy toco el tema porque hay a quien le parece deplorable que el Atlante haya perdido ante el equipo coreano después de un supuesto partido decoroso ante el Barcelona.

Quizás algunos de ustedes no lo saben, pero es muy común y no tan difícil de entender lo "especial" que implica un partido  con dos rivales diametralmente opuestos en jerarquía. Un ejemplo sería como cuando van las segundas o terceras divisiones a jugar por algún motivo un interescuadras contra el primer equipo y el resultado termina siendo muy parejo o a favor de los supuestos débiles. Para muchos de los jóvenes jugadores es quizás el partido de su vida y esa motivación no es igual del otro lado. Ser jugador de Primera y jugar contra un "chavito" de Tercera, no tiene absolutamente nada de motivación ni exigencia y simplemente ya con eso la diferencia de cómo juega un equipo y otro comparado con su máximo potencial puede hacer que el resultado sea engañoso y difuso.

Supongo que no es lo mismo para el jugador de Atlante enfrentar a los Campeones de la Champions League europea que enfrentar a un equipo coreano que seguramente nunca habían oído nombrar. Del otro lado, supongo que muchos de los jugadores del equipo catalán no sabían con exactitud ni quién es el Atlante ni dónde juegan y tanto el nerviosismo como la motivación no es la misma que la que pudieron tener los coreanos. A veces esa complacencia sirve y es aprovechada por el rival considerado débil para salir con la victoria.

A todo esto también se les debería sumar los estilos de juego y algunas otras características que ya en otras ocasiones he mencionado como el hecho de que a México se le complique más jugar contra gringos que contra brasileños o argentinos. En mi opinión este es el caso de lo que le sucede a los equipos mexicanos contra orientales o africanos cuyo juego es mas basado en lo físico y en donde son mejores que nosotros.

Pero al final, el hecho de que Atlante se regresara con las manos vacías en relación a medallas y trofeos, después de que mucha gente de los medios llegó a pensar que serán terceros creyendo que la referencia era el partido que le hicieron al Barcelona en el primer tiempo, es un ejemplo de lo austero de los análisis a los que estamos acostumbrados.

Y aunque en teoría se le debería poder jugar de la misma manera al 100 por ciento de los rivales en cuestión de capacidad personal, la realidad habla de que no sucede así con nadie.

Atlante tuvo un buen Mundial de Clubes para lo que es su nivel y no nos engañemos más pensando que se podía llegar más lejos. El hecho de que perdiera contra un equipo que "muchos" consideraban débil no implica absolutamente nada relevante.

Que no jugaron le último partido como contra el Barcelona, tiene muchos aspectos a analizar y no simplemente se basa en la parte mental, la cual ya sabemos que no es nuestro fuerte.

También aclaro que pensar esto no es ni conformismo ni pesimismo, ya que lo más fácil es decir y hacer como hace el dueño de Chivas y simplemente decir que todo es posible y que el Atlante pudo, de haberlo deseado a consciencia, ser campeón del mundo de clubes.

Querer y desear ser el campeón es correcto. Basar un análisis y reprobar a un equipo basado en simplemente los deseos y la actitud no lo es. Jugar bien contra alguien mejor que yo y mal contra alguien peor que yo es un problema que en México ha existido siempre y aun no hay quien le encuentre la solución, y según yo es la consecuencia de nuestra mala competitividad.

¿Alguno de ustedes tendrá una solución más allá de decir simplemente que a todos se les debe de jugar igual sea quien sea?

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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