Como cada cuatro años

Como sucede cada cuatro años, el mundo este 11 de junio empieza a girar en consecuencia a como gire un balón de futbol.

Como sucede cada cuatro años, el mundo este 11 de junio empieza a girar en consecuencia a como gire un balón de futbol. Hoy yo estoy en Estados Unidos hasta que se den las Semifinales y pueda viajar al Mundial y la realidad es que a los americanos en general no les llama la atención lo que sucede en Sudáfrica, y las finales del NBA y de la NHL acaparan el interés de las televisoras y diarios deportivos. Pero eso no limita a los seguidores del futbol en este país a que siguen el evento y ya se ven de vez en cuando entrevistas en las grandes potencias mediáticas de uno que otro futbolista de los que arrancarán gritos y euforias entre tantos y tantos millones de espectadores en el resto del planeta. Como cada cuatro años, las noticias de aficionados mexicanos varados y/o defraudados aparecen en los periódicos. Este evento también ha servido para que algunos "vivales" hagan su agosto en pleno junio y se lleven entre las patas a algunos ilusos aficionados aprovechándose del amor incondicional que sienten por su Selección. Como cada cuatro años, la Selección Mexicana llega con más expectativas de las que quisieran los jugadores y el entrenador, alentada por unos medios que saben sacar provecho de nuestra poca preparación y de nuestra rara costumbre de consumir lo que nos ofrezcan sin oponer resistencia. Los aficionados catapultarán a cualquiera que salga en una pantalla como un líder de opinión sin siquiera conocer sus antecedentes. Los comunicadores mexicanos aprovecharán como siempre estos eventos para acrecentar su fama, aprovechándose de la cultura promedio de un pueblo cuyos tirajes más altos los dan las notas rojas y los chismes de farándula, la cual según yo, provoca el estilo peculiar de comunicar de la gran mayoría de nuestros periodistas de hoy, que vuelvo a repetir, no me ha tocado ver en ninguna otra parte del mundo ni en otros deportes. Como cada cuatro años, el circo que nos montamos los mexicanos en donde las noches se llenan de reportajes y chistes más que de resúmenes y goles, hastiará a la concurrencia pensante que tendrá que buscar alternativas para no "comerse a fuerza" las exuberantes bellezas de nuestras brillantes y preparadas reporteras deportivas ni los chistes de cada cuatro años de la barra cómica que acompañarán a los expertos. Aunque tengo que aceptar que sí es un lujo tener a los invitados internacionales e históricos que se llevan las carteras llenas y que en su gran mayoría aunque son en gran parte desaprovechados, dejan una que otra lección de futbol de las que no estamos acostumbrados a escuchar normalmente entre nuestros analistas permanentes. Aquí hago una pausa para decir que no todo es malo y que la tecnología y la cobertura en general es muy buena en nuestro país, aunque desafortunadamente no nos dan muchas opciones como sucede en otros lados para escuchar narraciones serias y sin chistes. Y ya en esta pausa aprovecho también para decir que no me parece raro que Roberto Gómez Junco, no vaya a estar en las transmisiones de la Selección, pues si bien en muchas de las cosas que opina no coincido totalmente, lo cual no quiere decir que él esté mal y yo tenga la razón, su lenguaje para gente más preparada y educada lo ha dejado fuera en base a unos estudios en donde el grueso de aficionados mexicanos siguen prefiriendo las recetas de cocina, las bromas pesadas y los apodos a los jugadores, que los conceptos  razonados y las explicaciones tácticas. Qué suerte tienen los que en lugar de prepararse futbolísticamente hablando, mejor han aprendido a usar el doble sentido y el albur como manera de comunicarse y que mal que Roberto y su manera inteligente de ver el futbol queden relegados Y para terminar, deseo que al contrario de cómo ha pasado cada cuatro años, la Selección esta vez les dé a sus aficionados incondicionales los motivos suficientes para sentirse contentos y felices. Y que su alegría desbordada no se dé sólo por unos empates o un "ya casi" que los haga sentirse satisfechos. México puede dar más de lo que ha dado en otras Copas del Mundo. Desafortunadamente, en el Mundial hay otros 31 equipos que piensan en lo mismo y la probabilidad latente de no ser exitoso siempre existirá. Por favor que no se les olvide que su felicidad sí puede darse por el futbol, pero no usen los resultados para deprimirse ni para sentirse mal, porque entonces ustedes serán los que desvirtúen el concepto de hacer un deporte un espectáculo y una fiesta internacional. Que disfruten el Mundial cada quien a su estilo, nos vemos en  Twitter en @ramonraya23

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