Aún nos falta

Es evidente que algo falta en el futbol mexicano. Que de cinco finales se hayan perdido cuatro sin contar obviamente las de Copa América que son dos derrotas en dos finales.

Es evidente que algo falta en el futbol mexicano. Que de cinco finales se hayan perdido cuatro sin contar obviamente las de Copa América que son dos derrotas en dos finales, habla de que no se pueden poner más excusas y se deben buscar razones. La realidad  también es que ganar la Libertadores es más difícil de que lo que era la Sudamericana por algún motivo, pero de todas maneras el saldo sigue siendo negativo si lo vemos en la proporción de oportunidades y triunfos que tristemente se reduce a uno muy bien ganado por el Pachuca. ¿Cuál es el motivo? ¿Cuáles son las causas? ¿Por qué no se ha podido revertir? Según yo la respuesta pasa por muchas situaciones de las que no nos gusta escuchar, pero también por muchas que no deberían suceder. Es cierto que en Sudamérica los arbitrajes y el trato a los equipos mexicanos no es siempre el mejor. Quizás a algunos les suene a pretexto, pero la realidad es que a veces esas cosas “sucias” si afectan y terminan por influir. No siempre mencionar las cosas que no deberían pasar es usarlas para justificar las derrotas sino para explicar entornos y contextos. Y que nadie salga con el argumento barato que para ser campeón hay que ganarle a todo y a todos porque de eso no se trata el ser deportista aunque suceda. Ya sé que decir que un arbitraje es malo muchas veces se usa para justificar errores y propios y que éste no fue el caso del partido de Chivas, pero si es un hecho que en Sudamérica se busca que el entorno siempre sea desfavorable para el visitante y eso hace aún más difícil que se gane por allá. El lamentable suceso del himno mexicano mal tocado y que hasta el momento  ha sido ignorado por las autoridades de CONMEBOL minimizando el hecho, es un ejemplo muy claro de la forma “sucia” y poco deportiva de complicar el entorno lo más que se pueda en los partidos. Pero en mi opinión, la serie de derrotas también pasa por la manera de jugar al futbol que tenemos en México. No creo que llegar a una Final y perderla siempre sea un fracaso como muchos lo hacen. No creo que todas las finales que se han perdido por parte de mexicanos tengan exactamente los mismos elementos y que se puedan analizar en un mismo “frasco”. Este equipo de Chivas con sólo mexicanos y con una base de jóvenes hizo una gran Copa Libertadores en general, pero desafortunadamente no tuvo un buen “primer partido” y ya desde ahí la balanza se inclinó en su contra. A la distancia y por lo que declaró su entrenador, me parece que la falla vino desde su planteamiento. Y aunque normalmente respeto mucho las decisiones futbolísticas que se toman, nunca estuve de acuerdo  en la manera en que se le cedió al visitante la pelota y menos con las declaraciones finales en donde Real decía que había hablado con sus jugadores para explicarles que no se le podía jugar de tú a tú a los brasileños por la capacidad de sus integrantes. Esa postura de “respeto” en  una Final, según yo, fue la clave de ese resultado negativo. Sé que podríamos entablar un debate sobre la postura de “respeto” del Inter de Milán contra el Barcelona por ejemplo, que si funcionó y tuvo éxito. Pero a mi entender  las Chivas no estaban acostumbradas a jugar a defenderse o a contragolpear y  el segundo partido fue una muestra que atacando a los brasileños se les podía hacer daño también.  También sé que de afuera es muy fácil, pero por la manera en que el Inter de Porto Alegre se adueño de la cancha del Omnilife, es evidente que el planteamiento del partido de ida fue equivocado y no sólo por el resultado final. En fin, se vuelve a perder una oportunidad de alzarse con una corona en Sudamérica, pero  aun así yo celebro que este grupo de mexicanos haya podido llegar hasta allá porque el camino fue largo y no se puede descalificar la totalidad de del esfuerzo de los jugadores y cuerpo técnico simplemente por quedarse con la medalla de plata. Entiendo que a los aficionados mexicanos no se les puede seguir dando pretextos o razones y que lo que les hace falta es ver a su equipo ganando un trofeo.  Desafortunadamente la capacidad no se ha tenido y es un hecho que aunque se está cerca, no se ha podido dar el salto. Según yo, las finales tienen una alta dosis de mentalidad en juego y en ese terreno aun no mejoramos al parejo de lo que se ha hecho técnicamente y tácticamente en el futbol mexicano. Y mejorar la mentalidad no sólo se trata de que los jugadores sientan que pueden ganar y mucho menos de “echarle ganas”. El problema de la falta de mentalidad en las finales es un terreno aparte en el aspecto psicológico de un deportista ya que sólo lo padecen quienes llegan a las finales por capacidad física, técnica y táctica y no todos llegan a esas instancias ni saben lo que significa hacerlo. Y si en México, en nuestro futbol, aun estamos resolviendo la competitividad en general, nos falta aun mucho para poder llegar a resolver situaciones específicas como la manera de encarar la consecución de un título.  Algo muy sencillo para detectarlo, pero muy difícil para resolverlo.

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