No pasó nada

Esta semana es el Clásico devaluado del futbol mexicano. Es normal que no haya tanta expectativa. Es normal que después de tanto y tanto manejo de información.

Esta semana es el Clásico devaluado del futbol mexicano. Es normal que no haya tanta expectativa. Es normal que después de tanto y tanto manejo de información con lo de la Selección Nacional, hasta los periodistas estén cansados y decidan relajarse. Todos los que trabajan en los medios gastamos tinta y saliva en la tragicomedia que se hizo a raíz de unas fotos que ni siquiera mostraban nada. Todos los que les gusta el futbol sabían que podrían aprovecharse de eso para descargar su coraje de otras cosas en contra de los futbolistas porque se los pusieron de pechito entre chismes, exhibiciones y silencios. Pues bien, hoy nos podemos dar cuenta de que todo ese tipo de cosas no sirve. Querer armar una revolución en base a chismes termina por caerse. Querer dignificar un puesto dándole pie a la prensa para que opine e intervenga termina en renuncias. Y que sólo los silencios ante las cosas inventadas terminan en victoria. Hoy al parecer los jugadores están unidos. Al parecer los jugadores y los directivos jugaron en un mismo equipo. Hoy al parecer la prensa no se salió con la suya y terminan siendo los aficionados los más lastimados. Lastimados según yo, porque los hicieron creer, primero cosas que no eran. Y después, porque les dijeron que pasarían cosas que no aplican. Y por último, porque nuevamente los dejan  solos y desinformados de lo que realmente sucedió. Hay dos versiones de lo que pasó en estas últimas semanas y curiosamente el resultado según yo determina cual fue la verdadera. Aunque algunos de ustedes les crean a los que siguen diciendo que la respuesta que se le dio es una muestra más de lo mal que se maneja el futbol nacional. Por un lado, la versión de que los jugadores hicieron casi un bacanal tipo fiesta romana con prostitutas y transexuales incluidos. Que Néstor actuó como debía hacerlo multando y suspendiendo a todos a la luz pública y era ejemplo de dignidad lo que hacía. Que los directivos se habían bajado los pantalones y que a los jugadores se les había entregado el poder decidir quién los dirigiría y para hacer lo que quisieran, por lo que algunos dueños dolidos iban a correr a los directivos de la femexfut por fin. La otra versión, menos apasionada e intrincada decía, que la fiesta había sido una reunión en donde había hasta familiares y en donde algunos jugadores multados no estuvieron. Que la molestia con Néstor no era por las multas ni los castigos sino por las formas. Que Néstor renunció por que así lo quiso cuando los jugadores lo que pedían era una disculpa por la forma en que los había afectado. Que los directivos se sentaron para negociar y que fue Néstor el que rompió las negociaciones por  “morirse con la suya” lo cual origina un respeto hacia su decisión sin siquiera cuestionar si tenía razón o no. Que los jugadores leyeron un comunicado en donde se disculparon y demostraron su compromiso por el tri, aunque Héctor Moreno se haya puesto nervioso al leerlo. Que los dueños, salvo uno no le dieron tanta importancia al caso porque no era tan grave como no querían hacer creer algunos medios y se preocuparon más por el técnico de la selección y por quien será el nuevo Director de selecciones que por darle juego a tantos chismes y suposiciones. Por supuesto que no todos están contentos entre los dueños y que algunos quizás sigan queriendo aprovechar todo esto para quedarse con un buen trozo del pastel suculento que representa “selecciones nacionales”, pero eso es algo que siempre existirá y que no hace falta que suceda nada extra para que se den esas luchas de poder que seguirán dándoles por muchos años más. ¿Y al final con que nos quedamos? Con un nuevo entrenador en la selección y que esta semana viene el clásico y los dos equipos más grandes de México están de capa caída. No será la primera vez. Pero si parece la primera vez que los medios no intentan calentar un partido que no necesita de tanto ruido como el que normalmente le hacen  para ser importante. Así que al final la cosa sigue igual. Bueno, menos para Néstor que seguramente estará descansando después de tanta presión que tuvo que soportar y que a lo mejor verá como sus grandes ideas (porque lo eran) de estructuración se quedarán lamentablemente inconclusas. Los jugadores no dejarán de ser todo eso malo que hoy son en la idea de quienes no los conocen de manera personal, ni es mi intención defenderlos al decir que no son lo que la mayoría de ustedes cree, o lo que los periodistas de hoy se empeñan en decir que son. Según yo, os jugadores de hoy son exactamente iguales que los que ha habido unos años atrás y  a los que vendrán. Jóvenes con ganas de hacer bien las cosas y de vivir del futbol. Que cometen errores sí. Que la capacidad a veces no les alcanza también. Y que es futbol y que el rival cuenta y que es muy difícil ganarle a potencias por más que nos hagan creer que simplemente con pensar que “si se puede”, también. Lo vengo diciendo hace meses ya. Estamos en una crisis de “formas” que no ayudan al fondo que nunca ha estado bien. La manera de ayudar al futbol mexicano no es buscando sangre. La fórmula para mejorar no la tienen los jugadores ni es “matarlos” cada que se hable de ellos. Está en los dueños y dignificar la liga para empezar y ellos no lo van a cambiar si no se les exige. Está en los medios al no quitar el dedo del renglón con los errores de los dueños como la cantidad de extranjeros. Está en los aficionados en no dejarse engañar con chismes  e identificar el punto a mejorar que lo siguen teniendo los dueños para manifestarse a favor de esos cambios. Si todo esto se diera, el jugador se vería forzado a hacer bien su trabajo o quedar relegado. Así funcionan las mejores ligas del mundo. Le seguimos en twitter@ramonraya23.

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