Cinco cosas que estás haciendo mal con tu alimentación

El ejercicio es parte de un estilo de vida saludable y si no lo combinas con una buena alimentación, los resultados serán poco favorables.

"Como ya corrí, puedo comer lo que yo quiera". ¿Lo has pensado? El ejercicio es parte de un estilo de vida saludable y si no lo combinas con una buena alimentación, los resultados serán poco favorables.

Te dejamos aquí cinco cosas que podrías estar haciendo mal:

Correr en ayunas: tu cuerpo necesita energía y, si no le das la necesaria, será más probable que pierdas masa muscular y que no quemes grasa. Una fruta con un puño de almendras puede ser muy buena opción como gasolina.

Tomar bebidas energéticas cuando no lo necesitas: las bebidas energéticas están diseñadas especialmente para deportistas, y claro que para un corredor son necesarias, sin embargo, solo son recomendables si vas a correr una hora o más, o cuando el entrenamiento es intenso. Si vas a trotar menos de una hora, es mejor hidratarte con agua natural, de lo contrario, estarás ingiriendo azúcar en exceso.

Tardarte mucho en comer: después de hacer ejercicio, el músculo abre la ventana para absorber nutrimentos. Es decir, que lo que comas en ese momento debe facilitar la recuperación. Sin embargo, esa ventana es más efectiva en los 15 minutos (máximo una hora) después de haber terminado tu actividad. Si no la aprovechas, a parte de que tus músculos no se recuperarán, te sentirás cansado todo el día y con ganas de comer azúcar (por falta de carbohidratos después del entrenamiento).

Comer pocos carbohidratos: recuerda que el ejercicio es estrés para el cuerpo, pues lo hacemos trabajar de más. Si no le damos la energía que necesita, liberará más hormonas del estrés, lo cual te afectará de manera indirecta. Además de disminuir tu rendimiento y correr el riesgo de sobreentrenarte, tendrás más problemas si es que quieres bajar de peso.

Pensar que por correr, puedes comer todo lo que quieras: es cierto que por correr puedes darte más permisos de vez en cuando, pero no olvides que todo va en función del entrenamiento. A mayor intensidad y duración, mayores necesidades de carbohidratos.

¡No te confíes! O en lugar de correr empezarás a rodar.

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