¿Cómo evitar los calambres?

Contracción imposible de controlar de uno o varios músculos.

Contracción imposible de controlar de uno o varios músculos, ¿te suena? Además de interrumpir nuestro entrenamiento y/o competencia, los calambres son demasiado dolorosos. Hoy te explicaremos cómo prevenirlos, toma nota. 

¿Por qué nos dan calambres?

Generalmente los relacionamos con deshidratación, sin embargo, no es la causa más importante. Es verdad que minerales como el calcio, sodio y potasio, permiten el equilibrio de los líquidos del cuerpo, y mandan impulsos nerviosos a nuestro cerebro para permitir la contracción muscular. Además, sin sodio y potasio, la glucosa (azúcar), no podría entrar a la célula para darnos energía. Por lo tanto, si nos deshidratamos, claro que nos pueden dar calambres.

Sin embargo, la razón más importante es la fatiga excesiva y la falta de entrenamiento para el tipo de esfuerzo que estamos realizando. Por ejemplo: llevas meses sin hacer nada de ejercicio y de repente te inscribes a una carrera de montaña, aunque sea de pocos kilómetros, la falta de fuerza y de preparación, aumenta el riesgo de tener un calambre.

¿Cómo evitar los calambres?

1. Calienta bien y estira antes de empezar a correr. Si tus músculos llevan mucho tiempo contraídos, corren más riesgo de acalambrarse. Por eso siempre es importante trotar o caminar unos minutos antes de empezar tu sesión de entrenamiento. Que sean al menos 10 minutos y después estira un poco.

2. Hidrátate antes, durante y después de correr. Momento Cantidad Antes de correr 500-1000 mL.Durante el entrenamiento, al menos cada 15 minutos, entre 100 y 200 mL.Después de correr 500 mL.

Recuerda que si tu entrenamiento dura menos de una hora, con agua natural será suficiente. Si correrás una hora o más, necesitas una bebida deportiva. Si estas te caen mal o no te gustan, el agua de coco puede ser otra opción, ya que también contiene los minerales que necesitas. Debes tener cuidado en lugares calurosos y con alto porcentaje de humedad, ya que esto aumenta el riesgo de deshidratación.

3. Lleva una dieta equilibrada. Si bien el entrenamiento es importante, la alimentación también lo es. Consume frutas y verduras, al menos cinco porciones al día, pero varía los colores. Cada color nos aporta diferentes vitaminas y minerales. Los alimentos ricos en potasio son los de color amarillo-naranja: plátano, naranja, manzana, jitomate, zanahoria, papa.

Entre más peso cargues, a tu cuerpo le costará más trabajo moverse. Si tienes sobrepeso y quieres comenzar a correr, empieza poco a poco y ¡no te desesperes! todos empezamos por ahí. Cada vez te será más fácil, así que disfruta cada momento.

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