Garrincha y la psicología deportiva

Decían que era mejor que Pelé. Con las huellas de la poliomielitis en su cuerpo, un cerebro infantil y las dos piernas chuecas hacía el mismo lado, Garrincha fue el mejor puntero derecho. El mismo...

Decían que era mejor que Pelé. Con las huellas de la poliomielitis en su cuerpo, un cerebro infantil y las dos piernas chuecas hacía el mismo lado, Garrincha fue el mejor puntero derecho. El mismo al que la psicología deportiva le dijo que no servía para el futbol.

Se dice que la Selección de Brasil fue de la primeras en tener un psicólogo entre su cuerpo técnico, esto sucedió en 1958. En aquel entonces levantó una gran polémica que el psicoanalista  diagnosticó a Garrincha como un perdedor, con debilidad mental y psicosis. El brasileño fue el mejor en su posición en ese Mundial y en Chile 62 fue el mejor del mundo.

Aún hoy todos se preguntan: ¿Cómo fue entonces qué Garrincha con una anatomía no apta para un atleta y un cerebro poco desarrollado fue un crack? ¿No qué el futbol empieza en la cabeza y termina en los pies?

La respuesta posible es que antes las pruebas psicológicas sólo median el coeficiente intelectual de los deportistas, no existía como tal la psicología deportiva. Está claro que Garrincha no necesitaba nada de eso para patear la pelota, poseía una habilidad extraordinaria capaz de compensar cualquier tipo de deficiencia.

Hoy los experimentos psicológicos toman en cuenta no sólo el intelecto de un atleta sino también otros tipos de inteligencia, como la motora o la emocional; el ideal de un jugador es aquel que presenta un equilibrio en todas sus cualidades.

La psicología deportiva llegó al futbol a curar la presión excesiva de los patrocinadores que produce rupturas del equilibrio y el bienestar psicológico en las competencias. Pues cuando se juega por fama, dinero, por ser la imagen de una marca o simplemente aparecer en la prensa nacional, el futbolista deja de disfrutar el juego.

La tarea real de un psicólogo dentro del vestidor es agrandar el rendimiento y desarrollo de un futbolista a través del aspecto mental. Ellos mismos dicen que no atienden los problemas clínicos, sólo se trata de trabajar el lado bueno de los deportistas.

En México ya hay una historia de éxito referente al aspecto psicológico de un equipo. La Sub-17 se entrenó mentalmente con Coco del Río y según el propio Chucho Ramírez fue lo principal para conseguir el primer título mundial. Ricardo La Volpe quiere lo mismo y tiene entre sus colaboradores a Alejandro Molina, un especialista en revitalización organizacional.

Con censuradores y admiradores, la psicología deportiva se gana la confianza de los entrenadores que dicen carecer de locura, se está volviendo común la presencia de psicólogos alrededor del balón.

En cuanto a Garrincha ¿un ganador? un perdedor con suerte y la suerte bien dicen que no dura para siempre. El psicólogo de Brasil en 1958 sólo sabía un poco, pues fue afuera de los estadios donde el recuerdo de una de las máximas figuras cariocas fue la de un arruinado con adicción al alcohol. Pero la gente aún pronuncia por las calles de Río, "Garrincha jugaba mejor que Pelé".

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