Lucianone, el mafioso del Calcio

Luciano Moggi creó en el futbol italiano un género dramático, sucio y malévolo en el que muchos creíamos. El Calcio  ha desfallecido en lo más obsceno y su Vecchia Signora, condenada al descenso y...

Luciano Moggi creó en el futbol italiano un género dramático, sucio y malévolo en el que muchos creíamos. El Calcio  ha desfallecido en lo más obsceno y su Vecchia Signora, condenada al descenso y a perder títulos, es la más lastimada por los abusos de perversión de un mafioso napolitano con disfraz de su Presidente.

Lucianone, desde su oficina de la Juventus, arreglaba partidos, designaba árbitros (uno de ellos Massimo de Santiis estará en el Mundial),  imponía y vendía jugadores con su monopolio GEA (le pertenecen 200 futbolistas que representa en Europa), manejaba a la prensa y demás cosas imaginables para hacer del futbol un negocio fríamente calculado.

Con él detrás de todo, el balompié italiano reflejaba un ambiente de competitividad y espectáculo; falso por lo que ahora se conoce, se ha descubierto algo que muchos en el mundo sospechaban, pero  nadie conocía las dimensiones reales de su manipulación.

El ruido que hoy genera el escándalo creado por Lucianone, supera precedentes de porquería adentradas en el futbol. Casos como el del Milán arreglando apuestas que en 1980 los llevaron al descenso o la corrupción alemana descubiertos hace unos meses, no son ni siquiera un ensayo de lo practicado por el napolitano.

Este teatro montado en el Calcio por el Presidente de la Juve, involucra a instituciones superficialmente respetadas como el Milan, la Lazio, la Fiorentina, la Federación Italiana y la prensa de ese país.

La policía fue quien logró descifrar los diálogos de la mafia italiana al espiar las conversaciones telefónicas de algunos de sus actores, que inmiscuidos en la corrupción del deporte delataron toda la red de mentiras y arreglos.

Hoy, desde este lugar del mundo puedo decir que como toda la gama de deportes, el futbol es un género dramático que puede ser manejado por una sola persona, que desde su teléfono manda actuar a los 22 jugadores que hacen que juegan, a los árbitros que siguen el guión y a los periodistas que leen sus diálogos, todo ante las cámaras de televisión.

Sabemos que la enfermedad de la corrupción en los estadios tiene su origen en las crecidas cantidades por los derechos de transmisión y los contratos publicitarios que en nuestros tiempos se pagan. No digo ningún secreto, pero la Juve está condenada a perder 250 millones de euros de contratos publicitarios y de televisión, una cifra creada por su corrupción.

Pero si analizando un futbol, supuestamente de primer mundo, nos da repulsión pensar que nos engañaron pues todo estaba manipulado ¿ustedes no han pensado que todo lo que vemos en los estadios de México son puras patrañas? Y aunque no se ha comprobado nada de partidos arreglados, que alguien gane campeonatos sin merecerlos o que haya un personaje como Lucianone en nuestra liga, yo tengo mis sospechas.

Lo impensado del futbol, en Italia y en el mundo, ha dejado de ser el engaño de un regate para darle paso a los previsto y pronosticado de una obra de teatro escrita por un grupo de mafiosos. O si no, ahora quien puede creer en los partidos del Calcio que hoy irradia al mundo la putrefacción que se vive en el balompié.  

NOTA: Con escuchar algunas narraciones de Ángel Fernández, me bastó para saber que el poder de su palabra era tan grande, que muchas veces mi imaginación en el futbol ha navegado con su voz en el timón. Hoy mi memoria deportiva lo tiene a él como su cronista y por eso mi admiración por el innovador del periodismo deportivo en México.

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