Para leer durante el Mundial

Vivimos tiempos en los que dejó de ser una traición intelectual escribir de futbol. Contrario a lo que se pensaba hace 50 años, los intelectuales de hoy crecieron con el deseo de ser futbolistas y...

Vivimos tiempos en los que dejó de ser una traición intelectual escribir de futbol. Contrario a lo que se pensaba hace 50 años, los intelectuales de hoy crecieron con el deseo de ser futbolistas y no escritores.

Los ejemplos sobran: Juan Villoro quería vestir la playera rojiblanca del Necaxa. Manuel Vázquez Montalbán estaría feliz de celebrar la Champions que ganó el Barcelona y Nick Hornby estaría triste pues es el "Gunner" número uno. Roberto Fontanarrosa jugaba en River Plate, sólo cuando dormía y Eduardo Galeano era el diez de Nacional de Uruguay cuando estaba en la tribuna del Centenario.

Son ellos, los intelectuales, quienes tienen suficiente talento para convertir su adicción a la pelota en metáforas. A veces suelen degenerar en ataques de nostalgia. Los cinco escritores mencionados tienen su éxito en la literatura deportiva, porque no sólo han escrito de futbol.

Es por esto que leer a los siguientes escritores es una recomendación aceptable para los tiempos muertos durante el próximo Mundial:

Nick Hornby posee el trofeo de escribir la mejor novela de futbol. Fiebre en las gradas es la autobiografía de él como hincha del Arsenal. Esta escrita como una simbólica declaración de amor y terapia colectiva. El escritor ingles también escribió Alta fidelidad.

Manuel Vázquez Montalbán publicaba sus textos del Barcelona en el País. Cuando falleció, en su computadora se hallaron más escritos de futbol, mismos que le dieron vida a Una religión en busca de un Dios.  Aficionado a los colores azulgranas jugaba como ensayista, novelista y poeta.

De Roberto Fontanarrosa se sabe que no creció queriendo ser Julio Cortazar, sino Ermindo Onega, delantero de River Plate. El humorista gráfico y buen narrador, recopiló cuentos de futbol argentino y escribió "Puro Futbol" y "El Área 18".

Juan Villoro es el 10 mexicano. Ganó el Xavier Villaurrutia en 1999 por su libro de cuentos "La Casa Pierde". En "El Disparo de Argón" reflejó su sueño de ser doctor y su otro deseo, el de ser futbolista, está plasmado en "Dios es Redondo" y los "Once de la Tribu" donde incluyó tres crónicas de futbol.

Contrario a la "garra charrúa", Eduardo Galeano es un escritor fino. Mostró que era plurifuncional con sus crónicas, relatos y anécdotas en "Futbol a Sol y Sombra". Fuera del contexto futbolero, Las venas abiertas de América Latina demuestran su capacidad narrativa y de reflexión sobre la historia de nuestro continente.

Hoy que cada vez existen más libros de futbol, los cinco escritores mencionados están convertidos en unos clásicos para quien quiera enamorarse de las letras balompédicas, además de que sirven para ejercitar la imaginación y perderle el miedo a las letras.

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