¿Qué hace eficaz a un entrenador? (Parte Dos)

Otro asunto de debate cuando se discute sobre los  entrenadores eficaces es el valor de estos por la mucha experiencia que han tenido jugando. Realmente creo que haber jugado ayuda, aunque  esto...

Otro asunto de debate cuando se discute sobre los  entrenadores eficaces es el valor de estos por la mucha experiencia que han tenido jugando. Realmente creo que haber jugado ayuda, aunque  esto no es el factor más importante, tampoco creo que una carencia de experiencias como jugador impida a una persona llegar a ser un buen entrenador.

Con frecuencia, los jugadores notables no continúan carreras exitosas como entrenadores por la simple razón de que ellos son incapaces de relacionarse con el jugador promedio. Mi conjetura es que Pelé no habría hecho un buen papel como entrenador debido a su marco de referencia; los problemas para entender por qué sus jugadores no podrían hacer las cosas de la misma manera que él las hizo y por qué ellos no son capaces de funcionar en el mismo nivel de exigencia, le hubiera acarreado muchos problemas. Esto parece ser verdadero en todos los deportes: los entrenadores más exitosos son los que tuvieron que trabajar más arduamente para alcanzar el éxito, porque tuvieron que convertirse en verdaderos estudiosos para compensar sus limitaciones físicas. Ellos usaron sus capacidades mentales para vencer sus carencias y regalos físicos.

Mientras hubo excepciones notables (como Franz Beckenbauer o Johan Cruyff), ser un jugador superior no necesariamente hace que alguien sea un buen entrenador. A menudo, los ex-jugadores asumen que ellos pueden intervenir e influir en el juego sin problemas. Esto con frecuencia no funciona porque, mientras ellos pueden tener un entendimiento enorme del juego, las más de las veces no saben enseñar y transmitir.

Ser entrenador es ser un educador, y aquí es donde muchos ex-jugadores fallan. Los que saben enseñar el juego, motivan a los jugadores y saben leerlo, son los que han demostrado ser exitosos. La ventaja del entrenador que jugó es que él afrontó situaciones similares como jugador, y tiene la capacidad de demostrar las habilidades. Sin embargo, los que no jugaron pueden adquirir la capacidad de manifestarse con bastante más facilidad. Si bien es cierto que hay ciertas ventajas en haber jugado, si es la única calificación de una persona, probablemente no tendrán éxito como entrenadores.

En México, parece que una de las calificaciones más importantes para entrenar es ser de otro país. Por cualquiera razón, una persona con otro acento se supone que debe haber jugado, y por lo tanto también puede llegar a entrenar. Sin embargo, el mismo concepto se aplica a ellos como a los que fueron ex-jugadores. Sin el conocimiento y la capacidad de enseñar el juego, como lo muestra el que ha crecido alrededor del juego su capacidad de influir es, por lo general, limitadísima.

Si algo el entrenador nacido en el extranjero puede afrontar es un desafío mucho mayor. Si él no ha estado en este país mucho tiempo, deberá afrontar el doble desafío de aprender cómo enseñar y cómo aprender, al mismo tiempo, de una nueva cultura. Esto requiere ser una persona muy especial para llevar adelante el reto. ¿Significa esto que los internacionales no son buenos entrenadores? No. El punto es que crecer en un país con una fuerte tradición futbolística no es una característica válida para determinar si realmente un entrenador puede llegar a triunfar.

Soy muy consecuente en capacitarme en cursos como un camino para hacerme un mejor entrenador, pero tener una licencia de entrenador o el certificado no necesariamente significa que una persona es un buen entrenador. Esto puede significar que él es un mejor entrenador que aquellos que no asisten a cursos. Algunos entrenadores con licencia son insufribles. Y otros sin ella son excelentes. Solamente porque una persona tiene una licencia no significa que ellos puedan entrenar; esto realmente significa que ellos tienen bastante interés, tiempo y dinero para conseguir una licencia.

Si yo tuviera que decidir de qué manera formar mejores entrenadores la primera cosa que haría sería enfatizar más en el plan de estudios la inclusión de clases con más nivel de educación, psicología y administración. Y fundamentalmente juntar más seguido a los entrenadores de fuerzas básicas para una constante retroalimentación de doble vía. Porque es necesario recordar que TODOS APRENDEMOS DE TODOS! El entrenador novel también necesita ser escuchado. Es como el maestro de escuela que estrena su título. No toda la teoría funciona. Al capacitar mejor en estos aspectos se ganaría un mejor entendimiento de cómo enseñar, motivar, organizar, actuar recíprocamente y mucho más. El elemento fútbol sería secundario. Porque una cosa que con frecuencia olvidamos es que el fútbol en realidad es un juego simple. Con la habilidad y las aportaciones de estas otras áreas firmemente a la mano, nuestro deporte puede ser entrenado con mejores resultados.

Cuando la gente empiece a conocer más sobre el arte y la ciencia de llegar a ser un entrenador eficaz y serio, seremos más exitosos como entrenadores y ayudaremos a desarrollar mejores jugadores.

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