Poniendo el ejemplo

Las justas olímpicas suelen dejar tras de sí una estela de imágenes difíciles de olvidar, muchas preguntas sin respuesta, unos pocos momentos gloriosos, algunas certezas y una invitación al...

Las justas olímpicas suelen dejar tras de sí una estela de imágenes difíciles de olvidar, muchas preguntas sin respuesta, unos pocos momentos gloriosos, algunas certezas y una invitación al análisis. Se trata sin duda de la cita deportiva de mayor trascendencia en el mundo, que otorga una radiografía de cómo estamos y cómo quisiéramos estar. Ciertamente tiene un efecto importante no sólo en el aspecto deportivo, sino en el ánimo social colectivo de todos los países, pues lo que se pone en juego no es solamente la capacidad de entregar resultados y obtener medallas, sino también, en buena medida, el orgullo de los colores representados.

El triunfo ejemplar de Ana Guevara conmovió las entrañas de todos los rincones de México. Quizás nunca antes se había creado tal expectativa, que literalmente paralizó al país entero, alrededor de una competencia en la que no estaba inmerso el futbol. Y tuvo además una suerte de efecto domino, pues antes de Ana nuestros deportistas habían solamente exhibido carencias en todas las sedes en donde se presentaron, y después de Ana empezaron a caer metales día con día, llevando el balance final de un fracaso rotundo a una actuación aceptable. Cumplió el atletismo, cumplió el ciclismo, cumplieron los clavados y no sólo cumplió, sino que se destacó por mucho, el tae kwon do. Ningún otro deporte hizo lo que de ellos se esperaba, y resaltan los sonados fracasos del boxeo, la caminata y el futbol varonil.

Resulta quizás injusto dirigir los reflectores al futbol cuando se trata de la representación de solamente una de tantas disciplinas en las que se participó, pero es un hecho que se trata del deporte nacional, en el que la mayoría de los mexicanos ponemos nuestra pasión y nuestra esperanza. Pero además merece también un tratamiento y una exigencia especial porque es el deporte que más presupuesto, atención de los medios, apoyo y publicidad recibe. Los triunfos aislados de quienes ganaron una medalla se deben casi en su totalidad a su esfuerzo individual, a su tenacidad y a las ganas de ser que mostraron, sin contar con una estructura que los sustentara como para proyectarlos a esos niveles. El futbol tiene detrás una maquinaria, muchos privilegios y mucho dinero, y por ello la actuación que la selección nos brindó en Atenas resulta oprobiosa e inaceptable. En este espacio se cuestionó el por qué no se había adoptado la estrategia de Argentina y Paraguay de llevar a su base olímpica con refuerzos de peso a la Copa América para adquirir nivel de juego, y que después del torneo de futbol olímpico evaluaríamos ese ‘hubiera’ a la luz de los resultados. Me parece que la conclusión habla por sí misma y no puede ser más abrumadora. Ojalá los logros individuales de nuestros hoy héroes deportivos sirvieran de acicate para nuestros aburguesados futbolistas, ésos que tienen sueldos millonarios y lejos de mentalizarse en su preparación y en representar a nuestro país con el orgullo de estar en unos juegos olímpicos, centraron sus preocupaciones en negociar más dinero aún por traerse una medalla que estaba perdida desde el principio.

Pero yendo un poco más allá, ojalá esos aislados pero igualmente saboreados triunfos nos sirvieran de ejemplo a todos. Que nos sirvieran para ser mejores hijos, mejores hermanos, mejores esposos, mejores amigos. Que nos sirvieran para poner todos los días más empeño en nuestros trabajos, para hacer las cosas por convicción y no por obligación, para erradicar la búsqueda del mínimo esfuerzo y por el contrario dar el extra, no buscar pretextos sino razones para triunfar y ser mejores todos los días. Si trabajamos con la mentalidad de Ana, nos superamos con la tenacidad de Belem, nos mantenemos en la lucha con las agallas de Oscar y buscamos nuestras metas con la fiereza de Iridia, seguramente le heredaremos a nuestros hijos un mejor país, uno que un día pueda soñar con estar entre los grandes del Olimpo.

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